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Vitoria estudia sus libélulas y caballitos del diablo

La Red de Ciencia Ciudadana detecta 30 especies de odonatos en 2025 y refuerza el seguimiento de la biodiversidad acuática en parques y humedales urbanos

Vitoria estudia sus libélulas y caballitos del diabloCedida

La Red de Ciencia Ciudadana de Vitoria-Gasteiz ha registrado este año la presencia de 30 especies de odonatos, el grupo de insectos que incluye a libélulas y caballitos del diablo, en distintos enclaves del municipio, dos más que en la campaña anterior. Los datos corresponden al Programa de Seguimiento de Odonatos que impulsa el Centro de Estudios Ambientales (CEA) junto al Ayuntamiento gasteiztarra, una iniciativa que con el paso de los años ha consolidado una de las series de seguimiento de biodiversidad urbana más estables del territorio.

La campaña de 2025 se desarrolló entre mayo y octubre y supuso la realización de 58 muestreos en 14 puntos de la ciudad, entre ellos estanques urbanos, charcas y tramos de ríos situados en parques y zonas verdes. Siete personas voluntarias, con experiencia previa en este tipo de observaciones, participaron en el trabajo de campo siguiendo un protocolo estandarizado y no invasivo basado en la observación directa y el registro fotográfico. La información recopilada se incorpora desde 2017 a la plataforma Ornitho.eus, lo que permite almacenar los registros y analizarlos a largo plazo.

Las condiciones meteorológicas de este año han tenido un papel relevante en los resultados. La primavera fue excepcionalmente lluviosa, la segunda con mayor precipitación de la última década, y el verano también registró niveles de humedad elevados. Este contexto ha favorecido la presencia de estos insectos, considerados bioindicadores de la calidad de los ecosistemas acuáticos, lo que contribuye a explicar la diversidad de especies detectada durante la campaña.

Vitoria estudia sus libélulas y caballitos del diablo

Tipos de odonatos

Los odonatos dependen estrechamente del agua para completar su ciclo vital. Sus larvas se desarrollan en ríos, charcas o estanques y los adultos permanecen ligados a estos entornos, por lo que su presencia y abundancia suelen reflejar el estado ecológico de los hábitats acuáticos. Dentro de este grupo se distinguen dos grandes tipos. Las libélulas presentan un cuerpo más robusto, mantienen las alas abiertas cuando se posan y son capaces de realizar vuelos más potentes y rápidos. Los caballitos del diablo, en cambio, son más esbeltos y suelen plegar las alas sobre el abdomen cuando descansan, además de tener un vuelo más delicado.

En el caso de la capital alavesa, el análisis de los datos confirma que predominan las especies vinculadas a aguas quietas, algo coherente con la tipología de los lugares estudiados, en los que abundan estanques y pequeñas láminas de agua. Por el contrario, la presencia de especies estrictamente asociadas a cursos fluviales es mucho menor.

El programa incluye además una jornada anual de formación y un acompañamiento técnico continuado para el voluntariado

El informe también apunta a otro aspecto relevante: algunas especies que habían sido habituales en campañas anteriores no han vuelto a detectarse por cuarto año consecutivo. Este hecho refuerza la importancia de mantener el seguimiento a lo largo del tiempo para identificar posibles cambios ambientales o presiones sobre los hábitats urbanos.

En varios enclaves se alcanzaron niveles elevados de diversidad, con hasta 13 especies registradas en un mismo punto. En otros lugares, sin embargo, se observan tendencias menos favorables. Es el caso de la Charca de Aretxabaleta, donde se apunta a una posible pérdida de biodiversidad, aunque los responsables del programa advierten de que estos resultados deben interpretarse con cautela debido al menor número de visitas realizadas en ese enclave.

El programa incluye además una jornada anual de formación y un acompañamiento técnico continuado para el voluntariado, medidas que buscan garantizar la calidad de los datos recogidos y mantener la implicación de quienes participan en las observaciones.

“Desde su puesta en marcha en 2014, el seguimiento de odonatos se ha convertido en una herramienta fundamental para mejorar el conocimiento de la biodiversidad urbana, orientar la gestión de zonas húmedas y reforzar la participación ciudadana en la conservación del patrimonio natural”, destaca el concejal de Medio Ambiente de Vitoria-Gasteiz Borja Rodríguez.