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El olor a pólvora aún sigue en el aire

50 años después de la masacre, Vitoria sigue recordando a los cinco trabajadores y reclamando responsables

El olor a pólvora aún sigue en el aireJosu Chavarri

Si algo tiene la pólvora es que su propio olor difícilmente puede ser olvidado. Tiene un aroma intenso, característicamente ahumado. Memorable, incluso. Tan memorable, que hasta 50 años después, aún cuesta olvidarlo. A la gente de mayor edad, en Gasteiz, pocos recuerdos agradables les puede traer a la mente. Y es que, si algo tiene esta ciudad, es memoria, es recuerdo, lucha. La pólvora arrojada por la Policía Armada aquella tarde de 1976 marcó un hito. Medio siglo después, el 3 de marzo sigue siendo un día marcado en las agendas de los vitorianos. Un día, marcado en gris.

Franco había muerto meses atrás y el Estado español no parecía estar por la labor de conceder libertades carentes en los tiempos del dictador. Eran tiempos muy complejos. Incertidumbre y represión parecían el pan de cada día. Lo que ocurrió aquella tarde de marzo, venía cocinándose tiempo atrás. Tras dos meses largos de huelga y dos días de general, el 3 de marzo estaba convocada una jornada de paro total. La presencia policial, ya normalizada en las calles de Vitoria, parecía anunciar que algo podía suceder.

A los pies de la iglesia donde Pedro María Martínez, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda fueron mortalmente disparados por la Policía Armada, el vitoriano Joseba aún no puede olvidar los revueltos tiempos que corría la ciudad: “Lo que recuerdo bien, más allá del propio día, fue la acumulación de una serie de acontecimientos que terminaron en esa masacre y asesinatos por parte de la Policía Armada”. Él era joven cuando al rededor de cinco mil personas llenaron por la tarde la iglesia de Zaramaga, antes de ser asaltados y disparados por las fuerzas armadas.

Joseba, vecino de Vitoria, señala que ha habido un gran abandono institucional

Auténtica tragedia

Mari Carmen no pudo vivir aquella tarde en primera persona. Llegó a Vitoria unos años más tarde. “Mi marido estaba en huelga, como todas las fábricas de aquí. Tuvieron que salir a la calle”, afirma. Y no fue su marido el único en relatarle los hechos: “Mis vecinas ya me suelen contar que tenían que estar con las persianas bajadas”. Para Mari Carmen, lo acontecido aquel día tiene un claro nombre: “Fue una tragedia. Una auténtica tragedia”.

Mari Carmen, vecina de Zaramaga, afirma que fue "una auténtica tragedia"

Cinco trabajadores murieron y más de cien salieron heridos, algunos de ellos, de bala.Para las vecinas de aquel entonces de Zaramaga, difícilmente puede quedar en el olvido. Juli, es una de ellas. Con su niño de apenas un mes en brazos, ya escuchó por la radio que la Policía iba a cargar esa tarde. “Mi marido estaba a punto de dirigirse a la plaza, con mi hermano. Le dije que no fuese, que estaba la cosa muy fea”, aclara. No le dejó bajar. “En cuanto dejé al niño en la cama, empecé a escuchar ya los primeros disparos”.

Los trabajadores no parecían ser los únicos blancos: “Dispararon a todo lo que pillaban. A portales, a coches. La gente no podía entrar a los portales porque la mayoría tenían verja”. “Recuerdo que fueron mañanas horrorosas y los días posteriores fueron horribles también. Tenían a todo el barrio vigilado. No podíamos ni bajar”, añade.

Juli fue testigo de la masacre desde su balcón

“Dispararon a todo lo que pillaban. A portales, a coches. La gente no podía entrar a los portales porque la mayoría tenían verja”

Juli . Vecina de Zaramaga

Responsables 

El plomo que alcanzó a los cinco no fue lo único arrojado por la Policía Armada. Para proceder al desalojo, los agentes asaltaron el centro religioso con gases lacrimógenos. Los allí congregados comenzaron a huir, momento que las fuerzas aprovecharon para disparar y golpearlos. Cinco vidas. Ningún responsable a día de hoy.

Para Joseba hay algo claro que denunciar: “Es importante señalar la falta de responsabilidades desde hace 50 años. Hay muchos años donde desde las instituciones no se dice nada y además se arremete contra la propia asociación del 3 de Marzo”. Y si fuera poco, el vitoriano ve un intento de lavado de cara ahora que se cumplen 50 años: “Y ahora empieza a parecer que han estado ahí toda la vida (las instituciones). Es mentira”. 

“Fue una tragedia. Una auténtica tragedia”

Mari Carmen . Vecina de Zaramaga

La reclamación y exigencia de responsabilidades es algo que la juventud de Vitoria ha heredado de sus antecesores. Porque si alguien lidera el recuerdo y la lucha que cada año llenan las calles de la ciudad, en una gran parte, son los jóvenes.

Aitor, vitoriano, no tiene demasiadas expectativas en lo que a justicia respecta: “Las personas implicadas nunca han pagado por ello. Faltan responsables a día de hoy”. El joven desearía que este año sirviera para que las víctimas y responsables sean reconocidos como tal. “Pero me temo que no va a ser así”, admite. Aún se trata de “una tragedia no reconocida”, denuncia Aitor. Una tragedia, o una masacre.

Aitor, joven vecino de Vitoria, reclama que faltan responsables

“Las personas implicadas nunca han pagado por ello. Faltan responsables a día de hoy”

Aitor . Joven vitoriano

Marcado 

Sería lógico decir que cada tercer día del tercer mes es un día marcado en la agenda de los vitorianos. Y es que ya se encargan los de aquí de explicar la importancia que este día merece a los que llegan de fuera. Alejandro, de Salamanca, es uno de ellos. “El 3 de Marzo está apuntado en la agenda de prácticamente todo Gasteiz”, admite el joven. “Para personas que venimos de fuera, y tenemos un mínimo de conciencia política, el 3 de Marzo lo entendemos como día clave para poder comprender el desarrollo de esta ciudad. A mí me parece un hito fundamental para lo que es Gasteiz hoy”, aclara el de Salamanca. 

Alejandro, joven de Salamanca, acudirá como cada año a la manifestación del 3M

Ana, que vive en Zaramaga, viene “desde la otra punta” del Estado. Las cosas ahí, admite, “llegan como llegan”. Pero nada más aterrizar en Gasteiz, le contaron todo lo ocurrido. Su difunto suegro participó en la concentración de aquel día, y ya se encargó, en sus últimos años de vida, de informarle sobre ello. “Desde que llegué, en este barrio ya he visto que todos los 3 de marzo se viven de una manera muy especial”, reconoce.

Desde aún más lejos viene Giorgi. El georgiano lleva 12 años viviendo en el barrio. Sabe que la Policía “mató a cinco hombres justo aquí (señala a la iglesia)”.

Giorgi conoció los sucesos nada más llegar de Georgia hace 12 años

Y, es que, no sería cierto decir que este aniversario se trata de uno más. Medio siglo no se cumplen todos los días. Para Joseba, aunque este año sea especial, también hay algo que le enfada: “El 50 aniversario me pilla mal, cabreado. Se sigue reivindicando lo mismo que el primer día”. Cree que la situación no está mucho mejor que antaño. 

“El 50 aniversario me pilla mal, cabreado. Se sigue reivindicando lo mismo que el primer día”

Joseba . Vecino de Vitoria

Menos conciencia 

Si en algo coinciden los entrevistados, es en que el contexto político de entonces y el de ahora poco tienen que ver. La lucha y organización obrera de hoy, según apunta la mayoría, poca sombra le hace a la de antaño. El contexto, claro está, es diferente. Que se lo digan a Joseba. “La lucha obrera ha cambiado muchísimo, evidentemente. Antaño se trabajaba por una línea muy directa. Hoy, hay gente que nos está vendiendo un día sí y otro también. Antes había un empoderamiento de la clase trabajadora que no lo hay ahora”, denuncia. 

También lo comparte Ana: “En cuanto a lucha, hoy en día no se hace ni la mitad que antes. Se está perdiendo todo lo conseguido antiguamente”. 

Lo que está claro es que si por algo trabaja Vitoria es por recordar a quienes perdieron la vida peleando por unas condiciones de vida mejores. Prueba de ello son las innumerables iniciativas que desde la Asociación Martxoak 3 se han puesto en marcha para este aniversario.

Homenaje

Porque en la lucha por no olvidar a los trabajadores puede estar la mejor manera de homenajearlos. Es así como lo recogen algunos de los testimonios. 

“Está muy bien recordarlo para que no se nos olvide el peligro que tiene el fascismo. Pero también para darnos cuenta de la importancia que tiene organizarse”, explica Aitor. A su lado, Alejandro, dice que como cada año, irá a la manifestación. Como novedad, este año partirá a las 18.30 horas desde la Catedral Nueva.

“Está muy bien recordarlo para que no se nos olvide el peligro que tiene el fascismo. Pero también para darnos cuenta de la importancia que tiene organizarse”

Aitor . Joven vitoriano

Juli, la vecina de Zaramaga, echa en falta una misa en honor a los cinco: “Para mí el mejor homenaje es rendirles una misa a los cinco ahí, donde los mataron. Creo que nunca se ha hecho”. Ese es, para ella, la mejor manera de recordarlos.

De una manera u otra, este aniversario no es uno cualquiera. Los nombres de Pedro María Martínez, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda volverán a ser protagonistas un año más.

Mientras las víctimas y responsables sigan sin ser reconocidos como tal, en todas las agendas, cada 3 de marzo seguirá marcado en gris. Un gris pólvora. Aquella que marcó un verdadero hito en la historia gasteiztarra. 50 años más tarde, el olor de esta, sigue sin desaparecer.