El primer día de diciembre se subió a un avión, pero no para volver a su hogar por Navidad, sino para comprobar in situ tres proyectos que el Ayuntamiento de Vitoria financia en El Salvador, a través del Servicio de Cooperación al Desarrollo, para impulsar desde casa, desde lo local, la solidaridad internacional. Así, como parte de esta visita a que Euskal Fondoa (Asociación de Entidades Locales Vascas Cooperantes) organiza todos los años, este servicio municipal se desplazó a este país donde ayuda a desarrollar proyectos para las personas menos favorecidas.

Así, si en 2024, año en el que las arcas municipales destinaron tres millones de euros a subvencionar 61 proyectos de cooperación, tocó Guatemala, a finales de 2025 lo hizo a El Salvador, donde ahora mismo impulsa tres iniciativas: una asesoría legal en materia de derechos laborales y protección al colectivo LGTBIQ+, que ya atiende a unas 70 personas al año, y que se enmarca dentro de la convocatoria municipal; un centro de formación para jóvenes vulnerables, en colaboración con Euskal Fondoa, y un tercero para construir un sistema de abastecimiento de agua potable, también en colaboración con esta asociación de entidades locales vascas cooperantes. 

Ventanas al futuro

"Las y los usuarios valoran este apoyo, que demuestra la capacidad de la cooperación municipal de transformar realidades de forma responsable”

Ana López de Uralde - Concejala de Vitoria de Cooperación al Desarrollo e Igualdad

“Desde el Servicio de Cooperación al Desarrollo del Ayuntamiento impulsamos proyectos que abren ventanas al futuro para quienes más lo necesitan, como el de la asesoría legal en materia de derechos laborales dirigida al colectivo LGTBI en El Salvador. Este proyecto garantiza el acompañamiento y la dignidad de estas personas. Las y los usuarios valoran este apoyo, que demuestra la capacidad de la cooperación municipal de transformar realidades de forma responsable”, destaca la concejala de Cooperación al Desarrollo, Ana López de Uralde.  

CÓMO FUNCIONA

Esta asesoría está en San Salvador, la capital y la urbe más grande del país. A ella acude gente que ha sufrido discriminación en el ámbito del trabajo por su orientación sexual o identidad de género.

Es el caso de personas 'trans' (transgénero) que están siendo despedidas. “Entonces, se encargan de toda esa parte de litigar, de ver qué recorridos tienen las denuncias, para asesorar a las personas en ese proceso y acompañarles y hacer valer sus derechos de cara a las empresas o a la Administración”, explican desde el Servicio de Cooperación al Desarrollo de Vitoria, al poco de venir de esta visita que se produjo del 1 al 8 de diciembre. 

Este 2025 es el segundo año que el Ayuntamiento lleva subvencionando este proyecto, que también incluye un programa de becas de estudio y una casa de acogida, “para complementar la ayudar al colectivo”, y ofrecer así un itinerario de vida personal y laboral que brinde un nuevo futuro para estas personas que tan difícil lo tienen allí.

Sobre todo, “en núcleos pequeños, en las zonas rurales, donde estas personas son rechazadas por su propia familia y tienen casi la obligatoriedad de salir de su entorno, como nos contaban”. 

Acogida y formación

De ahí que les ofrezcan también una casa de acogida, ahora mismo para cinco personas, a la que llegan, se asientan y van haciendo los procesos de formación para acceder al mercado laboral, buscando la autonomía, “pero desde un lugar seguro y protegido”.

La parte fuerte de la subvención municipal va para esa asesoría jurídico-legal de orientación y a una parte también de becas en estudios. No en vano, “para la población 'trans' está siendo muy complicado encontrar trabajo en El Salvador”.

'CALL CENTER'

Y un nicho de empleo que se van encontrando son los “call center”, de empresas internacionales con sede en el país, con necesidad de trabajadores que hablen inglés. Para aprender el idioma, por ejemplo, tienen ese programa de becas de formación en inglés para que puedan trabajar en esos “call center" (centro de llamadas), “sabiendo que no es lo más visible”, pero que, al menos, les da una respuesta, temporal, transitoria, para cubrir sus necesidades básicas. 

En cuanto a la necesidad de crear esta asesoría, es porque también ha habido procesos masivos de despido en instituciones o en empresas. “El año pasado fue de actividad y este año de mucha más. La previsión era haber atendido a 90 personas en tres años y se ha superado con creces: Casi que están hablando de unos 70 casos atendidos por año dentro de la comunidad LGTBIQ+, pero aparte de ellas, hay muchas más”. 

Por tanto, una iniciativa de “alto impacto” tras los cambios políticos que ha habido en El Salvador (con un gobierno más conservador que ha intensificado su lucha contra la “ideología de género”).

Es por ello que al frente de la misma hay ahora mismo tres asociaciones de El Salvador, como AMATE, especializadas en proteger sus derechos.

Vulnerables

Aparte de ello, este Servicio de Cooperación al Desarrollo de Vitoria también estuvo visitando un centro de formación técnica vocacional en la ciudad de Suchitoto para jóvenes en situación de vulnerabilidad, que reabrió con el apoyo de Euskal Fondoa, retomando así el proyecto de la antigua escuela taller de oficios. 

La filosofía es prácticamente la misma: dar oportunidades y aprendizajes a través de diversas formaciones (electricidad, carpintería, formación en turismo, herrería, albañilería, costura...).

En principio, básicas, de seis meses, que luego se pueden ampliar por otros seis meses, “de las que salen con una pequeña certificación y, sobre todo, pueden acceder a un autoempleo”.

Y es importante que adquieran esos conocimientos en electricidad o albañilería, que pueden poner en práctica en casa, “porque lo que vemos en El Salvador, es un ambiente bastante rural, quitando la capital. Entonces, todas estas labores son muy bienvenidas porque les permiten autonomía y no tener que hacer desembolsos en servicios profesionalizados que podríamos tener más en la parte occidental”. 

Estas formaciones tienen un número máximo de 10-12 personas por curso y están abiertas a personas entre 18 y 35 años. 

También forman parte de ellas una curiosa Escuela de Veterinaria Comunitaria, que es itinerante, al ir dando las clases por aquellos sitios en los que hay una pequeña explotación agraria. Imparte nociones básicas a esas personas con explotaciones muy familiares, para hablarles del proceso de inseminación o de cuidados básicos a los animales “y, en ese sentido, el éxito de la escuela es dar respuesta, sobre todo, a aquellas situaciones necesarias que ven dentro de su casa”.

Este centro también lo que intenta es intentar tener el mayor número de alumnos posible, que estén activos, sabiendo que estas personas tienen que “echar también un cable en las tareas de casa”.

Emprendimiento

Tras la formación en estos talleres, el centro les permite el uso de la maquinaria, de herramientas, para echarles una mano en el autoempleo, “para que las puedan utilizar y no tener que hacer una gran inversión en maquinaria hasta que tengan esa clientela y ese rodaje”. 

Es el segundo año que el Ayuntamiento financia, junto con Euskal Fondoa, este proyecto. “Al final, cuando hablamos de Euskal Fondoa, sí que es verdad que es una asociación que lo que hace es generar muchas sinergias entre diferentes instituciones y organismos vascos en favor de la cooperación y los países en desarrollo”.