Por delante de cualquier protagonista, el partido del Deportivo Alavés lo cambió una acción: la expulsión a Víctor Parada. En el minuto 61, Hernández Maeso lo expulsó por una muy discutida segunda amarilla y el encuentro dio un giro radical al partido y La Liga.
Hasta ese momento, el Alavés había sido superior a un Levante inofensivo, incapaz de inquietar a Sivera. Las ocasiones del Glorioso eran constantes y parecía cuestión de tiempo que llegara el gol. Ya en el inicio de la segunda mitad se intuyó un paso al frente de los valencianos, aunque nada comparable con lo que se vivió en la última media hora.
Una falta de Parada sobre Kareem Tunde, que le costó la segunda amarilla –la primera llegó poco después de que el colegiado obviara una falta clara sobre Ibáñez–, cambió el escenario por completo. Dio alas a los de Luís Castro y obligó al Alavés a empezar a dar por bueno el empate.
La decisión encendió a los jugadores del Alavés y Carles Aleñá también vio la amarilla por protestar. Tras el partido, Eduardo Coudet calificó la roja como un “condicionante total”, describió la primera tarjeta como “finita” y reconoció no entender la segunda.
Reajuste obligado
Con uno menos, el Chacho reestructuró el equipo. Sacrificó a Toni Martínez para dar entrada a Facundo Garcés, en un intento claro de intentar mantener el empate los minutos que restaban. Reforzó el centro de la zaga junto a Jon Pacheco y reubicó a Tenaglia y Jonny en los laterales para resistir, aunque finalmente sin éxito.