Álava es el territorio con mayor desigualdad de género en el trabajo doméstico
El 58,4 % de las personas que realizan trabajo doméstico no remunerado en la provincia alavesa son mujeres
Las mujeres siguen asumiendo la mayor parte del trabajo doméstico, pero la participación masculina crece en las últimas décadas. Esta es una de las conclusiones que arroja el último estudio de Eustat de la Cuenta Satélite del Trabajo Doméstico.
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Se trata de una herramienta estadística que estima el valor económico de las actividades no remuneradas que ocurren en los hogares (limpieza, cocina, cuidado de niños, etc.), no incluidas en el PIB tradicional, para visibilizar y poner en valor su gran contribución al bienestar social y la economía, mayoritariamente realizada por mujeres.
En cuanto a las diferencias en la participación por sexo, en Álava los hombres representan el 41,6 % de las personas que realizan trabajo doméstico no remunerado, mientras que las mujeres representan un 58,4 %.
Es el territorio con mayor diferencia entre sexos de Euskadi, pues en Gipuzkoa los hombres representan el 43,2 % y en Bizkaia la cifra es de 42,4 %.
El reparto territorial del valor del trabajo doméstico no remunerado se corresponde con el tamaño de la población: Bizkaia concentra el 55,2 % de la producción doméstica de la C.A. de Euskadi, seguida de Gipuzkoa, con un 30,3 %, y Álava, con un 14,5 %.
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Respecto a la distribución por sexo del valor del trabajo doméstico no remunerado, persiste una brecha de género significativa: en 2023, el 63,5 % es realizado por las mujeres (67,2 % en 2018).
A pesar de ello, la implicación de los hombres ha aumentado 15,8 puntos porcentuales en treinta años, respecto a 1993, de acuerdo con el estudio de Eustat.
Sin embargo, esta mayor implicación de los hombres no ha sido igual en todas las tareas. Entre las funciones donde la participación de los hombres es más destacada y ha crecido se encuentran “Proporcionar alojamiento”, con un 42,5 % de participación de los hombres en 2023 (4,5 puntos porcentuales más que en 2018), y “Proporcionar comida”, que alcanza el 37,4 %, lo que supone un incremento de 6,5 puntos porcentuales.
Sin embargo, la función “Proporcionar cuidados y educación” sigue recayendo principalmente en las mujeres, quienes asumen el 69,3 % de esta labor, cuatro puntos porcentuales más que en 2018. En términos de PIB, el trabajo doméstico realizado por las mujeres supondría el 18,3 % del PIB, frente al 10,5 % que aportarían los hombres.
El trabajo doméstico no remunerado representa el 28,8% del PIB de Euskadi en 2023, un total de 26.856 millones
VALORACIÓN DEL PIB
Por otro lado, el valor de la producción doméstica de Euskadi ascendió a 26.856 millones de euros en 2023, el equivalente al 28,8 % del PIB de ese año, según los datos elaborados por Eustat.
La séptima edición de la Cuenta Satélite del Trabajo Doméstico tiene como objetivo ofrecer una imagen integral de las actividades productivas realizadas por los hogares y estimar su valor económico.
Entre las principales actividades analizadas se encuentran: proporcionar alojamiento, cuidado y educación, preparación de alimentos, tareas relacionadas con la ropa y actividades extraordinarias como reparaciones y mantenimiento.
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En 2023 –fecha más reciente del estudio–, la distribución por funciones del trabajo doméstico refleja las mismas prioridades que en 2018, aunque con algunas diferencias.
La función de “Proporcionar alojamiento” mantuvo un peso del 29,6 %, pero otras funciones han ganado relevancia en los últimos cinco años del estudio.
“Proporcionar comida” aumentó hasta el 43,4 % (tres puntos más que en 2018) y “Proporcionar ropa y otras actividades” subió al 8,1 % (medio punto más). Por el contrario, la función de “Proporcionar cuidados y educación” descendió hasta el 18,9 %, tres puntos y medio menos que en 2018.
La evolución de los últimos treinta años refleja el carácter contracíclico de la producción doméstica: durante periodos de crisis se produce una transferencia de recursos desde la economía de mercado hacia el trabajo doméstico no remunerado, mientras que en fases expansivas se tiende a externalizar parte de estas actividades.
En 1993, el peso del trabajo doméstico no remunerado en el PIB alcanzó el 45,5 %, mientras que en 2023 supuso el 28,8 %, manteniéndose en niveles similares a los de la edición anterior (27,4 % en 2018). Durante este periodo, la participación en el PIB disminuyó de forma continua, excepto en 2013, en plena crisis económico-financiera, cuando alcanzó el 32,4 %.