La Red de Semillas de Euskadi organiza durante este fin de semana, entre las 11.30 y las 14.00 horas, la exposición de calabazas Erakuskuia, celebrada en la Casa de la Dehesa, situada en el Jardín Botánico de Olarizu. La muestra reúne calabazas tradicionales, variedades foráneas y piezas especialmente curiosas. Se trata de una experiencia multisensorial que invita a utilizar todos los sentidos. Desde observar las distintas formas y colores, hasta tocar sus texturas y apreciar sus aromas.

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En imágenes: Exposición de calabazas en la Casa de la Dehesa Jorge Muñoz

No en vano, al tratarse de material vegetal, la exposición tiene una duración indeterminada en torno a dos o tres meses, por lo que la organización anima a “no dejar pasar el tiempo y acercarse” a conocer de primera mano la diversidad de este fruto. Asier Sánchez, educador ambiental y presente durante la jornada del sábado, explicó que “el encargado se puso en contacto con distintos artesanos que cultivan variedades de calabazas y ellos las han traído voluntariamente”. 

Desde la entrada a la sala, la atención se dirige de forma inevitable hacia las piezas de formas más sorprendentes. En una de las esquinas, por ejemplo, se exponen distintas variedades. Algunas son verrugosas, otras recuerdan a velas y varias se transforman en instrumentos musicales, como un banjo. En cualquier caso, todas ellas suscitan el interés "de los más pequeños", tal y como aseguran desde la organización.

Exposición de calabazas en la Casa de la Dehesa Jorge Muñoz

La creatividad no tiene límites y así pueden verse lámparas y pendientes elaborados con calabazas. También se muestra el proceso de vaciado, con la pulpa y las semillas, para enseñar cómo reproducirlas. Además, hay piezas convertidas en las populares matrioskas, en muñecos de nieve e incluso en patos. La organización recordó que durante el día de la inauguración se realizó una porra para adivinar el peso de la primera calabaza situada a la entrada, que alcanzaba los 12 kilogramos

Exposición de calabazas en la Casa de la Dehesa Jorge Muñoz

En la exposición se exhiben decenas de calabazas procedentes de distintos puntos de Álava y del conjunto de Euskadi, además de dos cultivadas en el jardín situado frente a la Casa de la Dehesa, pertenecientes a la variedad Andrea. En cuanto a las piezas artísticas, algunas están a la venta. Sin embargo, al tratarse de una exposición, el público no acude principalmente a comprar, por lo que tiene a su disposición el contacto de los artesanos por si desea adquirir alguna. 

Sánchez destaca que la iniciativa Erakuskuia ha tenido “una buena acogida” y que acuden familias de todo tipo para conocer las diferentes variedades. Eso sí, los días de mayor afluencia son los domingos, “cuando aprovechan para pasear por Olarizu y acercarse a la exposición”, señala.