El concejal de Seguridad, César Fernández de Landa, acaba de aprobar la adquisición de dos nuevos dispositivos electrónicos de control táser para equipar a las patrullas de la Policía Local.
La autorización de compra, con un presupuesto de adjudicación de 18.000 euros, abarca el suministro de estos equipos, dos cámaras corporales y diverso material complementario. De este modo, la dotación de este tipo de pistolas de inmovilización aumentará a cuatro dispositivos.
El plan de implantación de esta nueva herramienta para el trabajo policial arrancó el año pasado, cuando se compraron las dos primeras pistolas táser. Posteriormente, se puso en marcha un programa de capacitación de los instructores que se encargarán de formar al conjunto de la plantilla de la Policía Local en el manejo de estos dispositivos.
Implantación por fases
Ahora el plan se encuentra en su tercera fase: la de realización del protocolo de uso, momento que también se ha aprovechado para adquirir dos nuevas táser.
El siguiente paso será iniciar la formación de operadores de táser 10 (el modelo elegido para equipar a la Policía Local) mediante una explicación exhaustiva del protocolo de utilización.
"Permitirá actuar con más eficacia en situaciones de riesgo. Una policía mejor equipada es garantía de una ciudad más segura”
Por último, se implementará todo el ecosistema técnico que acompaña a este tipo de pistolas y a partir de entonces podrán utilizarse en la labor diaria de patrullaje.
El departamento de Seguridad prevé ampliar progresivamente la dotación de táser y para ello está previsto comprar tres dispositivos más el próximo año.
¿Cómo funciona?
La defensa electrónica o pistola táser se concibe como una herramienta intermedia en el uso legal de la fuerza que permite hacer frente a situaciones de riesgo cuando la presencia policial o las órdenes verbales no son suficientes y se necesita un medio menos lesivo que el arma de fuego.
Funciona mediante el lanzamiento de dos sondas que al impactar en el cuerpo humano bloquean el sistema nervioso motor produciendo la inmovilización neuromuscular.
Cuentan con una memoria interna que registra toda la actividad del equipo desde el momento en que se desenfunda
Estos dispositivos permiten operar a una distancia de seguridad adecuada, con un alcance máximo de 13 metros y una eficacia muy elevada. Tienen además un alto valor disuasorio o preventivo, no siendo necesario accionarlos en la mayoría de ocasiones.
Igualmente, cuentan con una memoria interna que registra toda la actividad del equipo desde el momento en que se desenfunda.
“La incorporación de estos equipos permitirá actuar con más eficacia en situaciones de riesgo como peleas, violencia de género o enfrentamientos con objetos punzantes. De este modo avanzamos en el plan para dotar a nuestros agentes de herramientas útiles en su trabajo. Seguiremos ampliando esta dotación de forma gradual, siempre en función de las necesidades operativas y de las posibilidades presupuestarias. Porque una policía mejor equipada es garantía de una ciudad más segura”, ha señalado César Fernández de Landa.