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Paseíllo con solera, ganas y desparpajo en honor a los veteranos

Las cuadrillas apuran el periplo festivo en el penúltimo paseíllo antes del ascenso de Celedón

Paseíllo con solera, ganas y desparpajo en honor a los veteranosJorge Muñoz

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La del jueves fue una de esas jornadas en las que uno se reconcilia con el mundo. Acudir junto a los más veteranos para observar cómo disfrutande La Blanca es un ejercicio de regocijo festivo comparable solo a momentos únicos.

Este 8 de agosto encabezaron un paseíllo un tanto peculiar por las circunstancias ajenas y que, por desgracia, ya son recurrentes cada año por estas fechas.

No en vano, muchos de los integrantes de las cuadrillas de blusas y neskas se anudaron pañuelos morados como señal de protesta por los dos casos conocidos ayer de agresiones sexuales ocurridos durante las últimas noches en Gasteiz.

Concentración previa al paseíllo para denunciar las 2 agresiones sexuales registradas en Gasteiz

SE NOTAN LAS BAJAS

Pero eso es otra historia. Los veteranos encabezaron un paseíllo en el que ya se notan las bajas por el paso de horas de bullicio festivo. Cachabas y muletas mediante, el que tuvo, retuvo, y el que no pudo, echó mano de los elementos.

Vitoria sigue la fiesta de mano de los veteranos (Búscate en las fotos)A.Larretxi/J.Muñoz/P.Barco/J.Chavarri

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Sin ir más lejos, el movimiento existente ya en otras ciudades Bicis sin edad, dio un paso adelante al integrarlo plenamente en las fiestas. Voluntarios salieron con dos triciclos eléctricos con pedaleo asistido, en el paseíllo de ida con la cuadrilla Bereziak, en el día de las Neskas y Blusas Veteranos.

Meneíto veterano en la Plaza de La Provincia (8 de agosto)Pilar Barco

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Tras ellos, el resto de las cuadrillas, que cumplieron la jornada sin estridencias muy castigados por el calor y por los excesos de fiesta y de actividad.

Quien más quien menos, sobre todo, los más cumplidores, daban ayer muestras de agotamiento, ocultadas, eso sí, por los brebajes de colores sorprendentes que, visto lo visto, parecían revivir a un muerto, que ya solo quedan un día para disfrutar o reventar.