Hay preocupación en el sector remolachero alavés ante la baja producción y riqueza en azúcar de la actual cosecha.

En plena entrega del tubérculo en la Azucarera de Miranda, el sector está viendo con inquietud la escasa producción y los bajos resultados de riqueza de azúcar que se están obteniendo. “De hecho, se están registrando los valores medios más bajos de los últimos 25 años.

La preocupación es máxima porque se esperan pérdidas de rendimiento de más del 35% respecto a los últimos cuatro años”, subraya el sindicato agroganadero alavés UAGA.

Complicaciones

Y es que, el cultivo ha sufrido una serie de complicaciones durante toda la campaña. Justo antes de empezar la siembra, el Ministerio de Agricultura prohibió el uso de neonicotinoides en la semilla de remolacha azucarera, siguiendo la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE, eliminando una herramienta eficaz en el control de pulguilla y pulgones transmisores de graves enfermedades como la amarillez de la planta. 

Esta situación ha acarreado para las explotaciones alavesas un cambio en el manejo del cultivo. Tal y como ya advertía la cooperativa Garlan al señalar que “se han tenido que implementar nuevas estrategias de control de enfermedades y plagas, lo que va a suponer un incremento de los costes de producción y una menor rentabilidad del cultivo para las personas productoras”.

Remolacha recogida en Trebiño. Redaccion DNA

Precisamente es lo que está ocurriendo. “Si habitualmente los remolacheros alaveses obtienen en las entregas 16 grados altos, casi 17, lo ideal, este año, ronda los 14-15 grados, y a menos grados, menos volumen de producción porque se obtiene menos azúcar. También la recolección está siendo menor en toneladas; si la remolacha ya estaba a la baja...; bastante mala está siendo la cosecha”, explican desde UAGA.

Sequía y altas temperaturas

Posteriormente, la sequía y las altas temperaturas azotaron el cultivo durante todo su ciclo, estresando las plantas de remolacha, al igual que ocurrió con las viñas en Rioja Alavesa. A estas complicaciones hay que sumar una grave afección de cercospora, la enfermedad fúngica más importante de la remolacha azucarera. 

"Desde hace años, la remolacha forma parte del paisaje alavés y baña los campos con un verde intenso todos los veranos. Este año, en cambio, ese verdor intenso desapareció en las zonas afectadas por la granizada sin igual de julio, y donde no apedreó, pese a que las remolachas mantuvieron su follaje, el color verde intenso se tornó pálido e incluso amarillo debido a una enfermedad, la amarillez virosa", apunta Garlan.

Nuevo retroceso para el sector

“Todo esto está generando un nuevo retroceso para el sector de la remolacha, un cultivo ya de por sí con altos costes de producción (riego, fitosanitarios y mucha dedicación) y cada vez menos rentable, que está poniendo en cuestión su viabilidad”.

Esta falta de rentabilidad desmotiva a los agricultores y hace que dejen de sembrar remolacha, un cultivo a la baja en Álava, territorio en el que llegó a haber más de 300 remolacheros y ahora no llegan ni a cien, repartidos entre Valles Alaveses y los alrededores de Vitoria.

Hasta diciembre

Así de complicada marcha la cosecha de remolacha, a pesar de las previsiones que lanzó Azucarera antes de empezar la recolección. Decía entonces que, según los resultados obtenidos en las muestras realizadas, se esperaba una campaña con medias de cien toneladas tipo por hectárea y un nivel de sacarosa de 17 grados de polarización. La recolección concluirá en Álava la primera o segunda semana de diciembre. 

Azucarera ha incrementado esta campaña un 70% la superficie de remolacha sembrada en el norte, superando las 17.000 hectáreas. En la zona de Miranda, el crecimiento ha sido un 45%, con 3.200 hectáreas.

Balance de la campaña de temporeros en Álava



Faltan alojamientos comunitarios. UAGA hace balance de la última campaña en la reunión anual de la mesa de trabajo que coordina el Gobierno Vasco, y pone sobre la mesa las circunstancias que más afectan al sector primario en materia de contratación de personas temporeras: los casos de usurpación de identidad y la falta de alojamientos comunitarios.

61 cuadrillas. A falta de recabar los últimos datos de la vendimia, este año han participado en el proyecto 92 explotaciones agrícolas, que han contratado a 370 personas temporeras distribuidas en 61 cuadrillas, a las que se ha dado techo en 44 alojamientos particulares de la red que coordina UAGA, además de realizar la gestión del alojamiento comunitario de Leza. En la recogida de patata se han atendido 16 explotaciones, contratando 45 personas temporeras.

Los sidreros se estrenan. Como novedad, se ha colaborado con Euskal Sagardoa facilitando mano de obra para la recogida de manzana para sidra. Han colaborado dos empresas y 13 personas temporeras.