Euskadi registró en 2025 una disminución del 6,6% de los accidentes de trabajo (AT) respecto al año anterior. El descenso más acusado, del -12.8%, se produjo en el sector primario, una de las industrias tradicionalmente con los índices más altos de siniestralidad laboral por las características propias de la actividad y los peligros específicos asociados a la misma.
Así, entre las principales causas y factores de riesgo en este sector destacan el uso de maquinaria pesada (vuelcos de tractores, atrapamientos), la exposición y el manejo de sustancias químicas, los trastornos musculoesqueléticos por cargas, así como los factores medioambientales y los riesgos psicosociales (estrés o aislamiento).
Evolución de los accidentes de trabajo en jornada en Euskadi
- 2024: El sector primario es el que más probabilidades presentó. Comparativamente, las personas trabajadoras en la industria tuvieron un 41% menos de posibilidades de sufrir un AT. Quienes se dedicaban a la construcción, un 27%, y quienes lo hacían en servicios, un 69% menos.
- 2023: En comparación con el sector primario, quienes trabajaban en la industria presentaron un 33% menos de probabilidad de sufrir un AT en jornada. Quienes lo hacían en la construcción, un 22%, y quienes se dedicaban al sector servicios, un 68% menos de posibilidades.
Fuente: Osalan (Informes anuales - Accidentes de trabajo)
Cobots, robots y drones
En este escenario, la digitalización está transformando profundamente el sector, contribuyendo a la reducción de los riesgos y a la mejora de la eficiencia. De esta manera, los sistemas basados en Inteligencia Artificial (IA) permiten optimizar la producción, reducir costes y mejorar la sostenibilidad y la seguridad y salud de las personas trabajadoras.
Según un informe de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), la "agricultura inteligente" - concepto que se utiliza para cubrir el ámbito de los avances tecnológicos digitales en el sector - comprende el uso de drones, sensores, sistemas de posicionamiento global o por satélite, la automatización y robotización, los macrodatos, el internet de las cosas, la IA y la realidad aumentada.
La IA al servicio del campo
Otro término que se utiliza habitualmente es el de ”Agricultura 4.0“, que abarca la agricultura de precisión, y que utiliza una combinación de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y dispositivos sensores que permiten el uso preciso de las materias con el fin de optimizar la producción de alimentos y evitar la degradación medioambiental, según el documento.
En este sentido, la start-up vasca Loraontech impulsa desde 2023 la agricultura de precisión con inteligencia artificial en el sector del agro vasco. En la práctica, esto supone pasar de decidir “por intuición” a hacerlo con datos en tiempo real. Así, la IA está permitiendo al agricultor trabajar de manera más segura, a la vez que se reducen los costes y aumenta la producción.
“Nuestra meta es sencilla pero ambiciosa; hacer que la innovación sea rentable y accesible desde el primer día para todas las personas que trabajan la tierra”, afirma su CEO y fundador Asier de Celis Hernández.
Su tecnología combina sensores en campo para medir la humedad real del suelo, la interpretación de imágenes tomadas por drones, y satélites, modelos de IA que anticipan enfermedades o necesidades del cultivo, así como recomendaciones automáticas para riego y tratamientos.
Actualmente, la start-up despliega estas soluciones en distintas fincas de Euskadi -entre ellas, en las parcelas de Sakona Etxaldea E.Z. y Makibar (ambas en Gipuzkoa), así como en instalaciones ubicadas en Zarautz o en Rioja Alavesa -, entre otras.
"Antes, el riego y tratamientos se hacían por calendario o por prevención. Ahora, el riego está optimizado en base a la humedad real del suelo y la predicción meteorológica. Así, los tratamientos se aplican sólo cuando hay riesgo detectado"
Palanca de competitividad
En términos de seguridad y salud laboral, esto se traduce en una reducción de entre el 20% y 30% en los tratamientos fitosanitarios y hasta un 25% menos de desplazamientos al campo para la persona trabajadora. Además, implica un menor uso de maquinaria, con la consiguiente reducción del riesgo de accidentes, así como la detección temprana de alertas ante heladas, enfermedades o condiciones adversas.
Por otra parte, y en el contexto actual de costes al alza y de una mayor exigencia del mercado, "muchas explotaciones están recuperando margen", apuntan desde Loraontech. Así, el uso de esta agricultura de precisión supone un ahorro de entre el 15% y el 30% en agua, fertilizantes y tratamientos, una mejora de la producción del 10% al 20%, así como la reducción de pérdidas por decisiones no optimizadas.
"Desde nuestra experiencia en campo, el impacto económico de la IA se traduce en una mejora de la eficiencia global del 15% al 25%, una reducción directa de costes variables, especialmente en insumos clave como agua y fitosanitarios, y una mayor estabilidad económica entre campañas", apunta el CEO de la start-up ubicada en Gasteiz.
Además, gracias al análisis de imágenes de drones y satélite, la IA también está aportando valor en la gestión de seguros agrarios, lo que facilita la relación con las aseguradoras, mejora la trazabilidad y puede agilizar procesos de peritación y reclamación.
Aquí se incluye el conteo automatizado de plantas y la estimación de la densidad de cultivo, el registro visual y objetivo del estado de la parcela, así como comparativas temporales que permiten demostrar daños tras eventos climáticos o plagas.
Finalmente, los beneficios también alcanzan a la persona consumidora, a quien le llega un producto más homogéneo y de mayor calidad, con menor uso de químicos, y proveniente de una producción más sostenible.
Al alcance de explotaciones pequeñas
A pesar de las barreras de entrada que pueden dificultar el acceso a esta tecnología - el cambio en la forma de trabajar, de intuición a dato en tiempo real, y la necesidad de una inversión inicial y de cierta formación digital - la adopción suele ser rápida una vez se perciben los resultados en campo.
Actualmente, existen soluciones escalables que permiten empezar con inversiones ajustadas y obtener retorno en plazos cortos, en muchos casos, entre 1 y 2 campañas. Esto es especialmente relevante en Euskadi, donde predominan las explotaciones pequeñas y familiares.
"Optimizar cada parcela y cada recurso no es una opción, sino una necesidad para mantener la competitividad. La inteligencia artificial no sustituye al agricultor, pero sí marca la diferencia entre reaccionar tarde o anticiparse. En definitiva, se trata de tomar mejores decisiones en menos tiempo y con menos incertidumbre", concluye Asier de Celis Hernández.
6,3 millones para negocios rurales
Por su parte, el Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco ha activado para este año la convocatoria de ayudas Leader, dotada con 6,3 millones de euros, para seguir impulsando la actividad económica, el empleo y la diversificación del medio rural de Euskadi.
La línea de ayudas se dirige a personas emprendedoras, empresas, entidades locales y agentes de los territorios que promuevan proyectos capaces de generar oportunidades y arraigo en las zonas rurales. La convocatoria se articula en 4 grandes líneas de apoyo y la 1era, destinada a emprendimiento, contará con 800.000 euros para facilitar la creación de nuevas empresas o líneas de negocio.
La 2ª, la de inversiones en empresas no agrarias y diversificación agraria, concentra la mayor parte de los recursos, con 4,7 millones de euros, y está orientada a respaldar proyectos empresariales, modernización e inversión productiva. A ello se suman 200.000 euros para contratación por cuenta ajena y 600.000 euros para la habilitación de espacios que puedan acoger nueva actividad económica.
Estas ayudas buscan activar la economía real en los pueblos, favoreciendo tanto la creación de nuevos negocios, como la consolidación de iniciativas ya existentes, la generación de empleo y la puesta en valor de espacios que puedan convertirse en foco de actividad, servicios y oportunidades. El objetivo es reforzar un modelo de desarrollo rural con más tejido económico, más capacidad de atracción y más futuro.
Emprendimiento e inversiones
En términos de apoyo económico, la convocatoria contempla importes fijos y porcentajes de subvención relevantes según la línea. En emprendimiento, la ayuda base para la creación de empresa se mueve aproximadamente entre 7.000 y 10.183 euros, en función del perfil de la persona solicitante y de la vulnerabilidad del territorio. Además, puede complementarse con una ayuda del 75% para gastos e inversiones iniciales, con un máximo conjunto de 50.000 euros.
En inversiones empresariales, las ayudas podrán cubrir entre el 25% y el 70% en diversificación agraria, y entre el 25% y el 50% en empresas no agrarias, con un tope de 200.000 euros por proyecto. En habilitación de espacios, la ayuda podrá alcanzar hasta el 80% de la inversión subvencionable, también con un máximo de 200.000 euros por proyecto.