La negociación para un nuevo pacto salarial sigue encallada entre patronal y sindicatos
La urgencia para comenzar a negociar el VI AENC adquiere importancia teniendo en cuenta que los salarios ya estaban en marzo perdiendo poder adquisitivo
El arranque de la negociación formal de un nuevo marco para las subidas salariales y las condiciones laborales, el denominado AENC, sigue estancado ante las diferencias de patronal y sindicatos sobre los temas que deben abordarse en un contexto marcado por la inestabilidad.
Con el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) vencido desde diciembre del año pasado, patronal y sindicatos aún no se han sentado a la mesa para pactar un nuevo AENC que sirva de referencia para la negociación de los convenios colectivos ya abiertos y para los que toque renovar en 2026.
Y, aunque las partes reconocen contactos informales, parece complicado que la negociaciones formales arranquen de forma inminente, ya no solo por las habituales posturas alejadas en temas salariales sino por la definición del perímetro de aspectos que deben abordarse.
"Estamos ante una negociación sobre el modelo de relaciones laborales en su conjunto, no solo sobre salarios, y eso anticipa puntos de fricción relevantes", señalan a EFE fuentes habituales en esta negociación.
La urgencia para comenzar a negociar el VI AENC adquiere importancia teniendo en cuenta que los salarios ya estaban en marzo perdiendo poder adquisitivo ante el primer repunte de la inflación por las consecuencias del conflicto en Oriente Medio y en ausencia de esa recomendación pactada por patronal y sindicatos.
También porque la CEOE afrontará este próximo otoño su proceso electoral, en el que aún se desconoce si habrá más candidatos a la presidencia, además de Antonio Garamendi, que optará a la reelección, pero que inevitablemente paralizará las negociaciones abiertas al menos unos meses.
La eventual apertura de las negociaciones llega además en un contexto político y, sobre todo, económico, inestable con un impredecible impacto del conflicto en Oriente Medio en la economía.
Planteamientos
Por el momento, los sindicatos UGT y CCOO avanzaron el pasado mes de enero algunos de sus planteamientos.
Para empezar subidas salariales fijas del 4% anual en convenio en los próximos tres años, a las que se sumarían incrementos adicionales de hasta 3 puntos en algunas bandas salariales más moderadas.
También reclaman consolidar la cláusula de revisión salarial del actual AENC, si la inflación se sitúa por encima del incremento de salarios, así como recoger complementos salariales para facilitar el acceso a una vivienda digna, en especial en aquellos territorios en los que impacte más este problema.
Asimismo reivindican la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales y abordar temas como las horas extras, la prevención de riesgos laborales o los derechos digitales.
"Con el nuevo AENC el debate cambia de dimensión. Ya no es solo cuánto suben los salarios, sino qué se negocia", explican fuentes de la negociación.
Desde las patronales CEOE y Cepyme inciden en la prudencia salarial en un contexto de inestabilidad y subrayan la defensa de la flexibilidad, donde se enmarca su rechazo a limitar la absorción y compensación de complementos que el Ministerio de Trabajo ha propuesto con la subida del salario mínimo aprobada para este año.
También han dejado claro su rechazo a la reforma del registro horario y la necesidad de abordar el absentismo, un tema en el que las posturas entre patronal y sindicatos siguen muy alejadas y donde no se ha conseguido cerrar ninguna medida en el diálogo social con el Gobierno.
En este tema del absentismo, los sindicatos cuestionan el "discurso" de la patronal de culpar a los trabajadores de las bajas y emplazan a la CEOE a hacer un diagnostico y propuestas serias y consideran que su incremento de circunscribe en el mayor número de trabajadores, el impacto de la salud mental y un sistema sanitario colapsado.
Por su parte, la patronal lleva meses señalando al absentismo como uno de los principales problemas que tienen las empresas no solo por el coste sino por el impacto en la productividad en un contexto además de dificultades para cubrir vacantes.