Como ocurre cada invierno, muchas personas intentan asegurar el calor en sus casas con miedo a la factura eléctrica. Normalmente se cree que ahorrar energía supone sacrificios, restricciones o cambios de hábitos radicales. Sin embargo, más lejos de la realidad: hay trucos con los que controlarlo de forma “invisible”.

En comparación con otras técnicas, esto se centra en optimizar y sacar el máximo provecho a lo que ya se tiene, poniendo el foco en pequeños cambios que dan grandes resultados a quienes los aplican. 

Optimizar sin renunciar a la comodidad

La clave es muy sencilla: gastar menos energía pero nunca renunciando a la comodidad. Es decir, intentando detectar aquellos consumos innecesarios para mejorar la eficiencia de los equipos y gestionar mejor los recursos disponibles.

De acuerdo con los expertos, este hábito no pide tener que adaptarse constantemente ni tener que privarse de lujos. Simplemente se trata de modificar un poco la rutina habitual para ahorrar energía de forma sencilla. 

El primer paso para seguir esta estrategia es eliminar aquello que se llama “consumo fantasma”. Dicho de otro modo, es la energía que consumen los dispositivos eléctricos cuando están enchufados a pesar de que no están funcionando. 

Esto hace referencia a cargadores conectados que no se usan, televisores en modo espera, regletas activadas, etc. Si se desconectan estos equipos, o se apagan otros complementos, se puede reducir el consumo sin afectar a la comodidad del hogar.  

Una persona conecta un aparato a un enchufe eléctrico. NIPA

Mejor aislamiento, menor consumo

Asimismo, otra medida del ahorro invisible es mejorar el aislamiento térmico de la casa. A pesar de que no cambia el modo en el que se usan los electrodomésticos, sí que impacta en el gasto de energía que se usa. 

Por eso mismo, métodos como instalar ventanas con doble vidrio, poner burletes en puertas o bajar las persianas en noches frías ayuda a controlar de manera eficiente la temperatura ambiente que hay en el interior. 

Con estas técnicas, no hace falta tener que recurrir a la calefacción o al aire acondicionado, que son dos de los electrodomésticos que mayor gasto de energía supone dentro del hogar.  

Bajar la persiana ayuda a conservar el calor dentro de la casa Amazon

Electrodomésticos bien utilizados

Usar con cabeza los electrodomésticos juega un papel clave. Hay muchos equipos modernos que tienen programas diseñados para aprovechar el consumo de agua y energía. Sobre todo las lavavajillas o las lavadoras, con sus ciclos eco, para mejorar su rendimiento. 

Por no hablar de que hacer un rendimiento adecuado es fundamental para hacer que los equipos puedan funcionar de forma eficiente y así alargar su vida útil. 

Una persona arreglando un electrodoméstico, en una imagen de archivo. Freepik

Automatización al servicio del ahorro

Por último, hay que tener en cuenta que la tecnología también ayuda a controlar el gasto energético. Con el paso del tiempo, se han ido lanzando sistemas inteligentes para aprovechar su funcionamiento y aprovechar horarios con tarifas más bajas. 

Con estas soluciones, se puede controlar de forma moderada el consumo dentro de la casa y de este modo ahorrar sin tener que realizar grandes esfuerzos.