El Kosner Baskonia regresa este domingo al Buesa Arena (18:00) para recibir al Força Lleida en un encuentro de ACB que, a priori, debería reafirmar su fortaleza como local, pero que también llega marcado por el contexto europeo y el desgaste acumulado.
Tras tres semanas sin competir en la competición doméstica como consecuencia de la celebración de la Copa del Rey en Valencia y el parón para las ventanas FIBA, regresa la competición donde están centradas todas las esperanzas de aquí al final de la campaña.
En clave doméstica, donde Galbiati tendrá que elegir nuevamente entre Forrest, Simmons y Howard, el Baskonia se presenta con un balance de 13 victorias y 6 derrotas, instalado en puestos de play off y con la ambición de no perder comba respecto a la zona noble de la tabla.
En el Buesa, los azulgranas se están mostrando sólidos, con una media anotadora que ronda los 85 puntos por partido en Liga y un ritmo alto que suele desarbolar a los rivales. En los últimos cinco encuentros ligueros han sumado cuatro triunfos, el más reciente ante el Bilbao Basket, en un derbi que precedió la mágica conquista de la Copa del Rey.
Las lesiones de Tadas Sedekerskis y Khalifa Diop obligan a gestionar esfuerzos, especialmente en el juego interior, donde la carga de minutos puede notarse tras el choque europeo del viernes.
Ahí será clave la aportación de Mamadi Diakité y Eugene Omoruyi para sostener el rebote y la energía defensiva. En el perímetro, Luwawu-Cabarrot continúa siendo el principal argumento ofensivo, superando los 14 puntos por encuentro, mientras que Forrest aporta equilibrio, defensa y lectura táctica en el timón.
Rival incómodo
El Força Lleida, duodécimo en la tabla con 8 victorias y 12 derrotas, ya sabe lo que es poner contra las cuerdas a Baskonia.
En la primera vuelta se impuso por 86-80 en un partido en el que marcó el ritmo y castigó los errores azulgranas. James Batemon –con una media de 16 puntos por partido– fue determinante aquella matinal, bien secundado por Melvin Ejim y György Golomán, perfiles físicos que pueden hacer daño si el encuentro se mueve en registros de contacto y posesiones largas. Los catalanes vienen de caer ante el Bàsquet Girona (81-93), pero han demostrado mucha competitividad incluso en derrotas ajustadas.
Los antecedentes recientes refuerzan la sensación de igualdad: en los tres últimos enfrentamientos entre ambos, ninguno se decidió por más de seis puntos. Ese dato invita a no confiarse. Si Baskonia logra imponer su ritmo, correr tras rebote y elevar la agresividad defensiva desde el salto inicial, tendrá mucho ganado.
Pero si el desgaste europeo pesa en las piernas y el duelo entra en un intercambio táctico y físico, el Lleida ya ha demostrado que sabe manejar finales apretados.
El conjunto vitoriano debe hacerse fuerte al amparo de su afición para no perder comba respecto a los primeros clasificados
Además, el conjunto catalán cuenta con el flamante refuerzo de Dani García, jugador cedido por el UCAM Murcia, que está firmando una temporada sólida en la gestión del ritmo y aportando intensidad defensiva en el perímetro. Su capacidad para presionar líneas de pase y alargar posesiones puede ser un factor si el duelo entra en un terreno táctico.
Domingo de máxima exigencia en el Buesa Arena, con el objetivo claro de seguir sumando y afianzarse entre los cuatro primeros de la tabla. En la recta decisiva del curso, cada victoria en casa puede marcar la diferencia en la lucha por los puestos altos y reforzar la confianza de cara al tramo final de la temporada.