Hablar de Del Valle Aguayo es recorrer más de cuarenta años de evolución del sector eléctrico alavés. Desde su sede en el polígono de Jundiz, la compañía lleva trabajando desde 1980 en instalaciones y montajes eléctricos para la industria, las administraciones públicas, el comercio y la vivienda, convirtiéndose en un referente local gracias a una mezcla poco habitual de oficio técnico, diversificación y capacidad para adaptarse a cada etapa del sector. 

Su actividad cubre el ciclo completo: estudio, diseño, ejecución y mantenimiento. La empresa opera tanto en baja como en alta tensión —incluyendo líneas subterráneas de hasta 66 kV, centros de transformación y cuadros eléctricos industriales—, lo que le ha permitido consolidar una base técnica sólida y muy demandada por la industria alavesa. “Estudiamos, proyectamos, instalamos y mantenemos soluciones eléctricas completas que permiten a la industria alavesa ser más eficiente, más segura y más competitiva”, menciona Iker del Valle. 

Una apuesta temprana por las energías renovables

Mucho antes de que la transición energética formara parte del vocabulario cotidiano, Del Valle Aguayo ya estaba experimentando con soluciones limpias. A mediados de los noventa inició su participación en una pequeña central hidroeléctrica. Poco después fue pionera en Álava instalando algunos de los primeros sistemas fotovoltaicos conectados a red.

Logotipo de la compañía alavesa CEDIDA

Desde entonces, la empresa ha desarrollado seguidores solares de un eje, pequeños aerogeneradores, farolas solares inteligentes y termos eléctricos fotovoltaicos de alto rendimiento, además de sistemas de autoconsumo con baterías y herramientas de gestión inteligente.

Innovación con sello propio: el centro de I+D de Miñano

La compañía creó un centro de I+D+i en el Parque Tecnológico de Álava, en Miñano. Allí han cobrado forma proyectos como un aerogenerador de 100 kW, prototipos de redes inteligentes y nuevos sistemas orientados a la eficiencia energética industrial.

El debate energético ya no se limita a la generación limpia: está profundamente ligado a la competitividad de la industria. La electrificación de procesos productivos, la implantación de centros de datos de alto consumo y el crecimiento del vehículo eléctrico están generando una demanda creciente de potencia y una necesidad urgente de redes más robustas y digitalizadas.

En Euskadi, el plan de desarrollo eléctrico hasta 2030 prevé nuevas subestaciones y refuerzos. Para Del Valle Aguayo, garantizar la potencia necesaria y facilitar acuerdos de compra de energía renovable será esencial para sostener empleo y atraer inversión. 

Cercanía, proyectos llave en mano y un legado que mira hacia adelante

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Tres pilares sostienen su estrategia: alta tensión, baja tensión y renovables. Con ingeniería propia y una estrategia orientada a la descarbonización, la empresa afronta el futuro convencida de que la electrificación, la eficiencia y la innovación serán claves en la competitividad industrial de los próximos años.

“La transición energética no es un obstáculo: es la mayor oportunidad industrial en décadas si sabemos aprovecharla”, asegura Iker del Valle, al tiempo que defiende que la transición energética se materializa en generación renovable, el almacenamiento estratégico y un consumo eficiente y electrificado. Y también en una convicción compartida: una energía más limpia, segura y eficiente no es solo un objetivo ambiental, sino una oportunidad industrial para Álava y para las futuras generaciones.