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El PSG reafirma su jerarquía europea

El conjunto de Luis Enrique conquista su segunda Champions consecutiva tras derrotar a un sólido Arsenal en la tanda de penaltis tras el empate a uno del tiempo reglamentario

El PSG reafirma su jerarquía europeaANNA SZILAGYI

El Paris Saint-Germain sentó una hegemonía en Budapest al doblegar al Arsenal en la tanda de penaltis de la final de la Champions League, tras un agónico empate a uno en el tiempo reglamentario en el que se pudo decantar la balanza para cualquier lado. Un duelo previsible, en el que ambos técnicos pudieron poner en escena las virtudes y defectos de sus equipos, profundamente táctica con dos proyectos impulsados por una misma convicción, el colectivo por encima de las individualidades, que acabó con el conjunto parisino reeditando su corona europea. Fueron los de Luis Enrique, sin embargo, quienes más propusieron, quienes llevaron la iniciativa tras ponerse por debajo temprano en el marcador. Y así se hizo justicia. El PSG sigue siendo el equipo a batir, rey de Europa.

Como si fuera un mal augurio, como algo premonitorio, el tifo del PSG se desmoronó en la grada. Y cuando el encuentro aún se desperezaba sin dueño, Marquinhos cometió un error en un despeje. La pelota golpeó a Trossard y el rebote dejó a Havertz enfilado hacia la portería de Safonov. El alemán condujo con habilidad, ágil y veloz, y mandó un cañonazo que anuló al portero, que hizo la estatua. Primera ocasión, primer gol. 

La paradoja era que la mejor defensa de la Champions en términos numéricos se ponía por delante en el marcador ante el mejor ataque. Entonces, tan temprano como en el minuto 6, arrancó un nuevo escenario, el guionizado por Mikel Arteta.

Jugada del gol de Havertz.

El PSG monopoliza la posesión

El PSG se hizo amo de la posesión –el Arsenal acabaría con solo un 28%–. Pero las dudas asaltaron a los de Luis Enrique, incapaces de encontrar espacios, de encontrar líneas de pase. Los gunners apelaron a su mejor versión, la de mantener la portería a cero, como habían logrado en nueves de los trece encuentros previos. 

El Arsenal se fue hundiendo tratando de cerrar huecos interiores, dificultando la verticalidad del PSG, el equipo más poderoso del planeta en esa faceta del juego. El cuadro inglés defendía cómodo, codo con codo, como en las trincheras, con Saliba y Gabriel de mariscales, imperiales en el eje de una zaga que repelía balones como un muro fortificado, sin poros por los que penetrar el aire. 

La pausa de hidratación permitió a Luis Enrique reorganizar ideas. Pero nada alteró el orden establecido por Arteta. El plantel parisino era el espejo de la impotencia, necesitado de individualidades que no terminaban de llegar, con Doué, Dembélé y Kvaratskhelia perdidos en el fragor de una intensa batalla. El PSG no lograba generar caos en el orden y oficio del Arsenal.

El Arsenal se hunde para protegerse

El bloque inglés, nunca mejor dicho, radicalizó la situación. No presionaba, solo impedía pases aculado en la línea frontal del área, como un equipo de balonmano. Vitinha, Neves y Fabián no alcanzaban la clarividencia. Estaban siendo cegados. Solo Mendes, con sus poderosas internadas, conseguía romper líneas. Lewis-Skelly se multiplicaba como un correcaminos segando el centro del campo inglés.

El primer balón dirigido entre los tres palos por parte del PSG fue en el minuto 50 de la primera mitad, un centro chut de Fabián. Y justo después, antes del descanso, Havertz dispuso de la segunda ocasión más clara hasta el momento. El disparo lo bloqueó la defensa francesa. El delantero parecía un solitario bastión de resistencia en territorio ajeno, sosteniendo una lucha encarnizada por cada balón aéreo con los Marquinhos, Pacho y compañía. Un partido deslucido, atascado, genial para los de Arteta, que ha tenido que lidiar a lo largo de la temporada con las críticas por su propuesta defensiva.

El PSG entendió que solo a través de la verticalidad, las conducciones con premura y los regates, es decir de acciones individuales, lograría descoser al Arsenal, que trató de distanciarse de su portería en el comienzo de la segunda mitad.

Penalti sobre Kvaratskhelia

Kvaratskhelia lanzó una pared que completó Dembélé, y Mosquera cometió un grosero penalti sobre el georgiano. Lanzó el Balón de Oro. Dembélé engañó a Raya con un lanzamiento ajustado cercano a la base del poste. El empate motivó a Arteta a cambiar la dinámica de inmediato. Dio entrada a Gyökeres y Timber.

Dembélé, Vitinha y Fabián Ruiz celebran el gol del primero.

El PSG había logrado apelar a su identidad. El Arsenal empezaba a sufrir todo lo que no había padecido antes. Restaba cerca de media hora de juego y sobre el césped se percibían diferencias. La tropa de Luis Enrique se vio espoleada por el impulso anímico. 

El duelo se animó. El Arsenal apostó por balones en largo y el PSG fabricaba contragolpes como el que permitió a Kvaratskhelia un disparo que se estrelló en el palo tras golpear a Lewis-Skelly. El choque se transformó en un correcalles. Idas y vueltas. Se desabrochó la locura. Empezó la lluvia de imprecisiones producto de la fatiga, la factura del cansancio físico. Los errores podían decantar la balanza. Se impuso el desorden. Era como lanzar una moneda al aire.

Raya sostuvo a los suyos con una gran atajada ante Barcola. Las emociones se disparaban. Vitinha pudo sentenciar. Barcola también la tuvo en un contraataque antes del pitido que mando el partido a la prórroga.

Una final decidida desde los once metros

El Arsenal adquirió presencia gracias a los recambios. Apenas había juego, solo amor propio, orgullo. Así, con furia, el Arsenal solicitó un posible penalti de Mendes sobre Madueke, que fue arrollado dentro del área tras haber ganado la posición al defensor. El PSG acabó durmiendo el partido. Cuatriplicó los pases del rival. Sin ocasiones claras, se alcanzó la agonía de los penaltis.

Por el PSG anotaron Ramos, Doué, Hakimi y Beraldo, y falló Mendes. Por el Arsenal marcaron Gyökeres, Rice y Martinelli, y Eze y Gabriel condenaron a los suyos. El PSG de Luis Enrique reafirmó así su jerarquía en Europa con dos Champions consecutivas.

FICHA TÉCNICA

PSG-Arsenal 1-1 (4-3)

Paris Saint-Germain: Safonov, Hakimi, Marquinhos (Min. 106, Zabarnyi), Pacho, Mendes, Neves, Vitinha (Min. 106, Beraldo), Fabián (Min. 95, Zaïre-Emery), Doué, Dembélé (Min. 96+, Ramos) y Kvaratskhelia (Min. 83, Barcola).

Arsenal: Raya, Mosquera (Min. 66, Timber), Saliba, Gabriel, Hincapie, Odegaard (Min. 66, Gyökeres), Rice, Lewis-Skelly (Min. 90, Zubimendi), Saka (Min. 83, Madueke), Havertz (Min. 90, Eze) y Trossard (Min. 83, Martinelli).

Goles: 0-1: Min. 6; Havertz. 1-1: Min 65; Demblélé, de penalti. Penaltis: 1-0: Ramos. 1-1: Gyökeres. 2-1: Doué. Eze falla. Mendes falla. 2-2: Rice. 3-2: Hakimi. 3-3: Martinelli. 4-3: Beraldo. Gabriel falla.

Árbitro: Daniel Siebert (Alemania). Amonestó a Neves y Mendes del PSG, y a Mosquera, Saka, Gyökeres, Rice y Arteta del Arsenal. 

Incidencias: Final de la Champions League dispitada en el Puskás Aréna de Budapest ante unos 70.000 espectadores.