Darío Gómez: “En ocasiones me he visto fuera de la empresa, pero el esfuerzo tiene recompensa; hay que seguir luchando”
Darío Gómez (Ezcaray, 1996) se cruza este domingo contra Artola en su primera final del Manomanista el Navarra Arena de Iruñea
Iñaki Artolaes último escollo de Darío Gómez hacia la txapela del Manomanista –organizado por Aspe y Baiko Pilota– tras derrotar a tres campeones de la especialidad. Habrá nuevo rey en el Navarra Arena de Iruñea. El pelaire ha devuelto a La Rioja a la final del mano a mano después de que Barberito lo hiciera por última vez en 1954.
Artola, el brutalista
Darío, finalista del Manomanista
Su primerafinal
Llega a la final del Manomanistacon 30 años cumplidos en febrero, una edad buenísima para jugar a pelota. ¿Considera que la experiencia y el poso también le han ayudado a evolucionar y llegar tan lejos?
—Cada momento que pasa el deportista, sea bueno o malo, ayuda a aportar esa tranquilidad de conocer cómo es el deporte. Haber vivido diferentes tipos de situaciones permite llevar las cosas de otra manera.
Supongo que, por ello, le diría al Darío del pasado que estuviera tranquilo, que no tuviera ansiedad, que los resultados llegan.
—Saboreas mucho más las cosas cuando lo has pasado mal.
El contrato con Aspe
¿En algún momento creyó que se le iba a acabar el contrato y que Aspe no le iba a renovar?
—Sí, claro que en ocasiones me he visto fuera o prácticamente fuera. Se han dado circunstancias para continuar en la empresa y eso te da ánimos y ganas de seguir trabajando a diario. Al final, todo eso tiene su recompensa. Hay que seguir luchando.
Su caso demuestra que hay que tener paciencia con el deportista, cosa que no es fácil en estos tiempos que corren, en los que las empresas han instaurado una política de plantillas muy ajustadas y debuts tempranos, de tal modo que los que no cumplen las expectativas se van a la calle. El pelotari necesita cocción. Manistas como Altuna III o Irribarria son las excepciones.
—Fíjese, también es el caso de Aitor Elordi –campeón del Parejas y del Manomanistaen 2023 sin apenas haber jugado estelares fuera de campeonato–. Hay muchos pelotaris que necesitan tiempo para llegar a su primera final o a conquistar una txapela. Somos manistas un poco más tardíos en cuanto a los resultados en el campo profesional, pero la vida es así. Considero que hay que tener paciencia y mimo con los deportistas para que salgan bien las cosas al final. A partir de ahí, se pueden ver buenos resultados que, de la otra manera, se quedan por el camino con pelotaris que podrían haber estado ahí.
Golpe sobre la mesa
¿Esta final también supone un golpe en la mesa para demostrar su nivel?
—Siempre viene bien. Tanto para demostrarse a uno mismo que puede estar peleando con los mejores, como para demostrar a los demás que puedes estar a ese nivel y competir contra las figuras. Sin duda. No sé si es un puñetazo en la mesa. Competir a estos niveles también muestra qué pelotari eres.
Ha ganado con solvencia a tres campeones: Elordi (6-22), Jaka (10-22) y Altuna III (8-22)...
—Y fue una pena que se me escapara Unai Laso (14-22). Ese día no me salieron las cosas bien. El Manomanistaha ido rodado y estoy muy contento por mi actuación en líneas generales.
Las manos
Una de las cuestiones que ha penalizado su carrera deportiva han sido los problemas de manos. ¿Ha sido fundamental para su crecimiento?
—Las manos son importantísimas, pero también hay otros factores. Por ejemplo, el cambio de material, los tacos, el uso de otro tipo de materiales. Eso facilita mucho el trabajo a los pelotaris.
¿Está utilizando protecciones de gel para los impactos?
—Muchos pelotaris lo hacemos.
Son prudentes todavía...
—Sí, pero que me quiten lo bailado. Llevo un año con escasos problemas de manos. Puedo entrenar más y salgo al frontón pensando en qué hacer para ganar y no en no hacerme daño. Eso es importantísimo.
¡Qué importante es la continuidad! Es de perogrullo, pero el manista no puede hacer todos los entrenamientos técnicos que quiere porque se fastidia la mano. Es necesario controlar las sesiones para tener la suficiente continuidad y que no afecte al rendimiento del partido. En otros deportes, en cambio, pueden hacerlo a diario, porque cada golpe no pone en riesgo su integridad.
—Estuve en Madrid, viendo el Mutua Open, y los tenistas se pasan una hora peloteando y calentando. Nosotros nos romperíamos las manos antes de jugar.
¿Mete mucho masaje de manos?
—Soy fisio, así que muchas veces me meto mano yo, pero últimamente no tengo mucha necesidad. Pedro García me ha ayudado mucho durante toda mi carrera y siempre está ahí.
Trabajo de fisioterapeuta
Además de currar en la cancha, ejerce de fisio en la Clínica Mass en Gasteiz.
—Me dan facilidades y estoy a gusto. Me da tiempo a todo.
¿Siente el peso de La Rioja después de ser el primer finalista del mano a mano en 72 años?
—Más que peso, noto el apoyo de la gente. Los riojanos están con muchas ganas e ilusión de que salgan las cosas bien y me llevan en volandas. No noto presión.
Su nombre estará en la historia.
—No jugamos para hacer historia, sino para que el trabajo tenga su recompensa y hacer disfrutar a los tuyos. l