La continuidad de Jokin Altuna (Amezketa, 1996) en el Manomanista pende de un hilo. El tetracampeón de la especialidad no depende de sí mismo para alcanzar las semifinales. Necesita que Laso pierda este sábado ante Darío en Donostia para que su encuentro ante Jaka de este domingo en Legazpi tenga validez clasificatoria. En ese caso, el amezketarra estará obligado a ganar. En cambio, si Unai se impone al riojano en el Atano III, el campeón se despedirá de la competición reina del curso manista antes de vestirse de blanco por tercera vez.
Su permanencia en el Manomanista está a la espera de resultados ajenos...
—Es algo que no me había pasado nunca. En anteriores ocasiones, sí que había llegado en situaciones de tensión, pero con las opciones en mi mano. Es una tesitura diferente, pero tengo que afrontarla del mismo modo. Cuando perdí contra Darío, lo que más me dolió no fue la derrota, sino dejar de depender de mí mismo para alcanzar la semifinal. Mirándolo desde otro prisma, también es una buena señal que no me haya tocado vivir esto hasta ahora. No sé cómo saldrá todo, pero mi objetivo es hacer todo lo que está en mi mano; no puedo darle más vueltas al resto.
Es una situación delicada, pero solamente le queda tratar de centrarse en el encuentro de este domingo contra Erik Jaka en Legazpi. ¿Qué opina?
—La cagada ya está hecha y fue contra Darío en Gernika, que me ganó con merecimiento 8-22. Estas dos semanas estoy entrenando muy fuerte con la meta de jugar el último partido y tratar de recuperar las sensaciones; así que, si gano, mucho mejor. Si llego vivo al domingo, sería estupendo, pero no me puedo centrar en eso.
El calendario
Como el choque entre Darío y Laso determina si se juegan algo en su partido, lo habitual hubiera sido que jugaran ustedes primero, ¿no? En este caso, los nombrados se enfrentarán este sábado en el Atano III y pueden dejar vista para sentencia su comparecencia.
—Suele ser lo común. Nuestro partido puede quedar en el aire y no tener importancia competitiva si gana Unai. Es una decisión empresarial y ya está.
Suele ser de los pelotaris que no se pierden ni un solo partido. ¿Verá el de este sábado?
—No sé qué haré, pero tengo claro que pasaré nervioso todo el día.
El recita de Darío
Ganó a Laso, que estaba en buen momento, por 22-16, pero la semana después cayó contra Darío, que dio un recital, por 8-22, lo que ha desembocado en esta situación. ¿Cómo ha sido la gestión de estas semanas sabiendo que su participación en el Manomanista pende de un hilo?
—Fíjese, el día del partido de Gernika pasé mala noche, pero, cuando me levanté, empecé a asimilar que podía quedar eliminado. Si quedo fuera, no voy a recibir un golpe, porque el batacazo me lo llevé entonces. Soy profesional, soy un trabajador y tengo que ir a entrenar todos los días con ganas. Si esta vez no puedo clasificarme, no pasa nada. Por ejemplo, a Darío le he ganado varias veces y siempre me ha felicitado; ahora toca al revés, con todo merecimiento, además, porque está en un momento de forma tremendo.
Cuando el rival está a ese nivel de juego...
—Darío siempre se prepara a tope para este tipo de competiciones. Con las condiciones que tiene, no ha podido jugar ninguna final, y eso indica la dificultad del Manomanista. Es señal de que hay grandísimos manistas y de que juega mucho. Está a un nivel excepcional. Este puede ser su año.