“P...* pádel”

Murciélagos en el Bakh

10.06.2021 | 00:46

Que yo sepa, no los he visto, no hay de esos por el Bakh cuando anochece. Tranquilidad pues, guardemos la calma que no es lo que parece. Otro tipo de mamíferos sin alas, rondan las pistas de pádel cuando las sombras invaden la ciudad deportiva del Baskonia. Gentes de la noche, moradores en las horas que cierran el día. Son los nocturnos.

Me enseñaron a despertar la atención y la intriga desde el título para que el lector se enganche y mostrar de paso ingenio. No hay murciélagos y sí medio centenar de padeleros que aprovechan las sombras para disfrutar con el juego, de la compañía y del tercer tiempo en el Portal de Vergara, restaurante y pensión, punto estratégico y próximo en el que el grupo acaba la jornada, más que satisfecho y, casi, casi, patas arriba cual quiróptero común tras la sesión de malabares en la cancha. "Éste es un grupo bien avenido, lúdico, divertido y celebrador", me dicen sus responsables, "del que no se ha borrado nunca nadie y con lista de espera para poder entrar". "Y auto-gestionado", puntualiza Carlos Pedrosa, el informático, control de mando, de la plana mayor de la secta padelera que completan Javi Dorado, presidente y alma mater, organizador y motivao, Luis Santos, el tesorero, "el desastre del wasap" que mezcla el suyo con los dineros del grupo en un bolso común –"saldrá perdiendo, fijo", cuenta Pedrosa– del que nunca queda un céntimo "porque lo fundimos entero... el presupuesto es para lo que es", y, por último Garikoitz Suarez, Gari, "nuestro asesor deportivo y gran jugador".

De ese modo queda fijada la cúpula de un grupo cuya "junta está abierta al que quiera entrar", susceptible de ser invadida por un grupúsculo aún mayor "que nos mete caña y quiere acabar con nosotros". Grupo irreductible, los nocturnos, con un funcionamiento propio e independiente donde, entre todos, han inventado la fórmula de la felicidad para gentes con "un cronómetro en el culo", mucha tarea, trabajo, familia y horas intempestivas para jugar y "pasarlo bien". El Bakh les facilita las cosas aunque, "nunca le pedimos nada". El cuerpo normativo es sencillo, fácil de cumplir pero escrupuloso. Cada uno de sus miembros sabe qué es lo que tiene que hacer.

Siete años atrás un reducido grupo de personas que "sólo podíamos jugar a partir delas 21:15 horas", tenían que dejar todo bien atado en casa –las tareas de los niños, la cena y el baño, algunos arrumacos quizá...– antes de salir pitando camino de Salburua. Eran 10 o 12 personas que se comunicaban por whatsapp. Después de un tiempo Urko, que aún sigue en el grupo, lanzó la posibilidad de jugar un campeonato. Luego entraron más miembros y la comunicación, además de los resultados, incluía todo tipo de comentarios. La gente comenzó a picarse y aquello desembocó en lo que hoy es. Una página Excel perfectamente reglamentada, con normas y clasificaciones y una página web que mantiene al grupo unido e informado. Desde hace tres años un ranking oficial les ordena de mejor a peor, desde el primero al último y, aunque el jugar por jugar continúa siendo la principal motivación de sus integrantes, los nocturnos se desviven por pasarse entre sí y buscarse las cosquillas en una cancha. Juegan todos contra todos, el nivel no importa, pero todos buscan la manera de ir ascendiendo peldaños y meterse con los mejores. Uno empieza con los txistularis, abajo del todo, donde Urko y Mario Cuenca se mueven a su antojo, mete el morro después en el sub grupo de los gudaris, el segundo batallón donde Niso y Jesús, el abuelo, marcan nivel, y termina postulando por hacerse miembro de honor del grupo puntero, el de los lehendakaris, en el que Simal –el último ganador y líder del ranking– Gari y Álvaro López Gil son objetivos y diana para el resto. Y en esas están, subiendo y bajando en el escalafón, disfrutando de su deporte favorito y aprovechando las últimas buenas horas del día, cuando, entre cañas, quienes coinciden en la pista, terminan la jornada entre charlas, videos y "mucha risa".

El más veterano es Jesús Díaz de Otalora y el más joven Yerai Díaz. No se puede entrar si no has cumplido los 16. El grupo es cosa de hombres. Las chicas –las Bakhs Queens– tienen montado algo parecido, y existe un ranking mixto... "pero sin nocturnidad".

La actividad de los nocturnos se reactivó por dos veces. La primera después del verano de 2020. La segunda tras la segunda oleada del coronavirus. Éste, dicen que fue cosa de un murciélago. El virus del pádel, ese, entró de buen rollo en el cuerpo de los noctámbulos del Bakh a través de una actividad lúdica y un deporte "que nos enganchó enseguida". Y una cervecita, muchas risas y la convocatoria de unos señores que se ponen estupendos en cuanto el sol se oculta.

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