El golf alavés sobrevive al covid

Los mandatarios del deporte el territorio alavés narra a DNA el estado de salud del golf en plan pandemia

21.03.2021 | 00:42
Las peculiaridades del golf permiten que sea un deporte ideal para tiempos de pandemia. Al practicarse en espacios muy amplios al aire libre, favorece que se mantenga la distancia de seguridad y reduce al mínimo el riesgo de contagio. Fotos: Josu Chavarri

Vitoria – La pandemia ha supuesto un duro golpe para el mundo del deporte, un universo basado en el compañerismo, la interacción y la competición que ha tenido que adaptarse a un escenario en el que se ha minimizado el contacto físico y se ha reducido la movilidad y la horquilla horaria en la que poder ejercitarse. Sin embargo, hay algunos deportes que, por sus peculiaridades, se han visto menos perjudicados y se han convertido en una atractiva alternativa para aquellos en busca de ocio y de un entorno en el que ejercitarse de una manera totalmente segura. Ese es el caso del golf, una modalidad que cuenta con tres amplios complejos de primer nivel en Álava: Izki, Larrabea y Zuia.

Javier Saiz Bausela, recientemente reelegido como presidente de la Federación Alavesa de Golf, habla de las bondades de la disciplina: "En la situación actual es ideal. Se practica en entornos al aire libre muy amplios, por lo que no hay problema para mantener la distancia social". El gerente del Club de Golf de Izki, Jon Ander Sánchez, añade que "es un deporte que pueden practicar personas de todas las edades. Te puedes encontrar jugadores desde los cinco hasta los 89 años". Gregorio Jiménez Reina, gerente del Club de Golf de Zuia, destaca las ventajas de esta modalidad respecto a otras que se desarrollan en espacios cerrados. "Los deportistas se sienten cohibidos en los gimnasios, en medio de la naturaleza los riesgos son menores y pueden estar más tranquilos", asegura.

Según explica el presidente de la Federación, el confinamiento supuso un golpe duro para el golf alavés, pero después han conseguido remontar el vuelo y retomar su actividad habitual. "Veníamos arrastrando aún la crisis de 2008, que provocó que bajara el número de socios y las licencias se redujeran desde las alrededor de 4.800 a las 3.200. Cuando se ordenó el confinamiento y tuvimos que cerrar, pensé que ya sería la puntilla para nosotros, pero estaba equivocado", desvela. Los tres clubes alaveses permanecieron cerrados algo más de dos meses, pero cundo tuvieron la oportunidad de reabrir en mayo, recibieron una acogida excelente. "Los socios tenían muchas ganas de salir de casa, disfrutar del aire libre y de la naturaleza y vinieron con muchas ganas, más a menudo incluso que antes del confinamiento", recuerda Saiz Bausela.

ESFUERZO PARA VOLVER La acogida en la reapertura superó las expectativas y permitió salvar el año 2020, aunque no sin contratiempos y trabajo por parte de los clubes y la Federación. Los tres campos de golf cuentan con muchas hectáreas de césped y recursos naturales que hay que mantener en el día a día, incluso cuando no se están utilizando. "Durante el confinamiento, en abril y mayo, hubo que mantener unos servicios mínimos de cuidado de los terrenos, por debajo de lo necesario pero lo suficiente para que no se echaran a perder", rememora Ander Padura, gerente del Club de Golf Larrabea, espacio en el que se produjo el encuentro con DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA.

Una vez comenzó la desescalada y los clubes abrieron sus puertas, los esfuerzos fueron dirigidos a asegurar la seguridad de los jugadores. "Al principio había algo de miedo, pero poco a poco se fueron animando. Se han ido tomando medidas como pagos sin contacto, el uso de mascarilla, el cierre de los vestuarios y la colocación de dispensadores de gel hidroalcohólico", enumera Saiz Bausela. Según explican, la Federación Española elaboró un protocolo para el regreso a la actividad, mientras que la Federación Vasca se encargó de apoyar a los clubes y resolver cualquier tipo de duda.

La colaboración de los golfistas también ha sido fundamental. "Creo que tras el confinamiento los socios han valorado más el tiempo que pasan en el campo de golf y, para no renunciar a ello, han respetado escrupulosamente las medidas de seguridad y las reglas para evitar que volviéramos a cerrar", agradece Ander Padura. Por si fuera poco, en Larrabea y en Zuia los socios siguieron pagando sus cuotas durante el confinamiento, mientras que en Izki se decidió devolver el importe correspondiente. "En nuestro caso, hemos cubierto el 80% del presupuesto desde verano. Al final, el club pertenece a los socios y ellos son los primeros interesados en que sobreviva", confiesa Jiménez Reina.

Eso sí, en más de una ocasión tuvieron que enfriar sus ganas de desempolvar los hierros. "Nos han bombardeado con llamadas, cada uno interpretaba las reglas como le interesaba. Hasta nos preguntaron si podíamos enviar justificantes certificando que eran semiprofesionales. Hubo que calmar los ánimos", afirma Javier Saiz. Los clubes han intentado ayudar en todo lo que han podido, pero no siempre tenían respuesta. "Algunos sabían más que nosotros, con cada protocolo la manera de proceder cambiaba", según Jon Ander Sánchez. Padura, por su parte, admite haber acumulado "un buen taco de papeles" con las distintas normativas a lo largo del último año.

EN BUSCA DE LA NORMALIDAD A pesar de que los tres clubes, a excepción de Izki que tuvo que cerrar durante tres semanas a causa de las restricciones, se han mantenido abiertos desde mayo, su actividad no ha sido la misma que antes del confinamiento. Por ejemplo, esta temporada solo se han podido celebrar tres campeonatos: El Torneo Senior de Álava, el Trofeo Virgen Blanca y el Torneo de Señores, que tuvo lugar en Izki. También han tenido que suspenderse los encuentros en los que los golfistas más jóvenes de la provincia se juntan y compiten en una pequeña liguilla. El pasado fin de semana, eso sí, se pudo celebrar la última de las citas programadas a principio de curso. "Por lo menos que puedan verse y comprobar si les ha salido bigote a sus compañeros a lo largo del año", bromea Javier Saiz.

El objetivo, en este momento, es que este año sí se puedan organizar los alrededor de 15 torneos que tienen lugar en Álava habitualmente. "Los torneos no cambian mucho respecto a cómo eran antes. Los participantes salen escalonados, por lo que se mantienen las distancias", argumenta Padura. Lo que sí se ha eliminado es la parte más social, el reunirse tras el campeonato para comer o tomar algo. "La gente lo que quiere es competir, así que lo acepta", aclara el gerente de Larrabea.

El otro gran objetivo es captar nuevos socios aprovechando las ventajas del golf en la coyuntura actual, además de mantener y recuperar a aquellos que se hayan distanciado debido a la emergencia sanitaria. La apertura de las fronteras entre provincias vascas ayudará a conseguir ese objetivo, ya que algunos de los clientes proceden de Vizcaya y de Guipúzcoa. "Desde el martes se ha notado un aumento de afluencia, había ganas de regresar", confirman. En cualquier caso, lo más importante ahora es terminar con la pandemia. "Si tuviera que elegir un palo para combatirla, sería el driver, para mandarla lo más lejos posible", enfatiza Saiz Bausela.

Puertas abiertas Los beneficios que ofrece el golf en la actual situación de emergencia sanitaria han hecho que desde que comenzase la desescalada Álava haya registrado algo más de 100 licencias, una cifra esperanzadora para el presidente de la Federación. "Se están apuntando jugadores jóvenes, de entre 30 y 35 años, que tienen muchísimo recorrido por delante", advierte. Para poder seguir captando jugadores, los cuatro entrevistados intentan desmentir algunos de los prejuicios que existen entorno al deporte, como que no es exigente físicamente. "En una jornada de golf, solo con moverte de un hoyo a otro ya recorres alrededor de 12 kilómetros caminando y, si no eres un experto y tus golpes no van rectos, todavía más", bromean.

También destacan los beneficios de ejercitarse en un entorno natural con vistas tan apetecibles como las de los principales clubes alaveses y niegan que sea una disciplina reservada solo para los bolsillos más pudientes. "Por alrededor de 1.000 euros al año puedes jugar a golf y venir todos los días que quieras, algo que con el esquí, por ejemplo, no pasa. Algún cliente se ha quedado sorprendido porque le sale parecido a lo que pagaba por sus clases en el gimnasio", recalca Ander Padura. El hándicap, que iguala a todos los participantes, es otro aliciente al favorecer la competividad entre amigos y familiares, sea cual sea su nivel.

Cada uno de los recintos cuenta con sus peculiaridades y los golfistas pueden decantarse por aquel que se adapte mejor a sus necesidades. "El de Zuia es el más pequeño y el más plano, no tiene tantas subidas y bajadas como Larrabea e Izki. El público objetivo son mayores de 60 años con tiempo libre", describe Gregorio Jiménez Reina. "Larrabea se asemeja más a un club social. Además de los campos de golf cuenta con gimnasio, piscina, restaurante, actividades de ocio... Va dirigido a los gasteiztarras, pero también tenemos socios de Guipúzcoa y Vizcaya", cuenta Ander Padura. Izki posiblemente sea el lugar indicado para aquellos que no han cogido nunca un hierro. "Tenemos un producto que se llama bautismo de golf y sirve para iniciarse en el mundillo. De hecho, entre mayo y octubre el número de bautismos se duplicó. Es el recinto más grande y el público es muy diverso", argumenta Jon Ander Sánchez.

Además, la buena sintonía entre los tres gerentes, que se conocieron jugando en el campo de Zuia, permite que se realicen colaboraciones y actividades compartidas entre los tres clubes. "Cualquiera que quiera conocer el deporte o tenga dudas, que no dude en contactarnos, estaremos encantados de atenderle", afirma Saiz Bausela, que ha recuperado el optimismo un año después de temer seriamente por la supervivencia del golf en el territorio.

Zuia

Calma. El campo de Zuia es el más plano y pequeño de los tres. Con 25 hectáreas, es ideal para personas mayores de 60 años con tiempo libre o para aquellos que prefieran evitar las cuestas y las caminatas largas. Se encuentra en el Parque Natural del Gorbea.

Larrabea

Golf y ocio. Larrabea, situado cerca de Legutio, tiene un enfoque más semejante al de un club social. Además de poder disfrutar del golf en un entorno idílico de 60 hectáreas, cuenta con piscina, gimnasio, restaurante y zonas de ocio. Es el recinto en el que se tomaron las fotografías.

Izki

El más amplio. Con 98 héctareas, el campo de golf de Izki es el más grande de Álava. Uno de sus grandes atractivos es el bautismo de golf, una actividad que permite a los novatos tener una primera toma de contacto.

3.200

Álava cuenta con unas 3.200 licencias de golf, cifra similar a hace un año. El dato más positivo son las más de 100 nuevas licencias registradas desde mayo, la mayoría jóvenes.

"En entornos amplios de la naturaleza el riesgo de contagio es menor, y eso nos ha beneficiado"

Gregorio Jiménez Reina

Gerente del Club de Golf Zuia

"Con cada protocolo la manera de proceder cambiaba, ha sido difícil manejarlo"

Jon Ander Sánchez

Gerente del Club de Golf Izki

"A causa del confinamiento domiciliario, los socios valoran más el tiempo que pasan en el campo de golf"

Ander Padura

Gerente del Club de Golf Larrabea

"Pensaba que la pandemia sería la puntilla para el golf alavés, pero no ha sido así; ahora estoy esperanzado"

Javier Saiz Bausela

Pte. de la Federación Alavesa de Golf