OSASUNA: Sergio Herrera; Nacho Vidal, Aridane, David García, Manu Sánchez; Torres (Min. 85, Gallego), Torró (Min. 85, Oier), Moncayola, Rubén García (Min. 72, Budimir); Kike Barja (Min. 62, Jony), Calleri (Min. 72, Adrián).

BARCELONA: Ter Stegen; Mingueza, Lenglet, Umtiti (Min. 47, Dembelé); Dest, De Jong, Busquets (Min. 68, Ilaix), Pedri (Min. 87, Riqui Puig), Jordi Alba (Min. 87, Junior); Griezmann (Min. 68, Braithwaite), Messi.

Goles: 0-1: Min. 30; Alba. 0-2: Min. 83; Ilaix.

Árbitro: Guillermo Cuadra Fernández (Comité balear). Mostró tarjeta amarilla a Umtiti y Junior, del Barcelona.

Incidencias: El Sadar, a puerta cerrada.

- El Barcelona se llevó los tres puntos de su visita a El Sadar con goles de Jordi Alba e Ilaix Moriba, que se estrenó como artillero con el primer equipo azulgrana, para meter presión a Atlético y Real Madrid, que se enfrentan hoy entre sí en el Wanda Metropolitano, en la lucha por la Liga, ante un Osasuna que salió fuerte, pero el primer tanto cambió el devenir del duelo.

Jagoba Arrasate avisó en la rueda de prensa de la importancia de la presión, algo que sus jugadores pusieron en marcha nada más comenzar el partido. El argentino Jonathan Calleri a punto estuvo de sorprender a Ter Stegen con un disparo desde campo propio, pero el germano reculó para detener la pelota con comodidad.

Minutos después, el guardameta blaugrana realizó una espectacular parada a mano cambiada para sacar un zurdazo de Kike Barja desde la frontal del área que se colaba por una escuadra. El Barcelona se fue haciendo con el partido y en el minuto 30 logró el primer gol. Leo Messi filtró un pase por encima de la defensa rojilla y Jordi Alba controló el esférico y batió a Sergio Herrera con un potente disparo.

Osasuna no perdió la cara al encuentro y siguió intentándolo sin encontrar el premio del gol. Rubén García desaprovechó una nueva ocasión que pudo significar el empate para su equipo antes del descanso. El cambio de Umtiti por Dembelé hizo que el Barcelona variase el sistema, de una defensa de tres a una de cuatro, con la idea de adelantar la presión y ahogar así a su rival.

El partido bajó de ritmo y los culés comenzaron a llevar a cabo su juego de posesión para ir cansando a los pupilos de Arrasate, que apenas hicieron faltas sobre los jugadores rivales.