múnich/lyon. El Bayern de Múnich recibe al Manchester United en un clásico del fútbol continental que esta vez servirá para decidir uno de los semifinalistas de la Liga de Campeones. Al partido de ida llega el equipo alemán en horas bajas, tras encajar dos derrotas consecutivas y perder el liderato en la Bundesliga. Además, no sabe todavía si podrá contar con su jugador del momento, Arjen Robben, que sufrió un tirón en el gemelo en el último partido contra el Stuttgart.
En cambio, el Manchester United afronta el partido con buenas noticias respecto al estado de salud de su gran estrella, el delantero Wayne Rooney, y del central Rio Ferdinand. Los internacionales de los Diablos Rojos se perdieron el partido liguero frente al Bolton (0-4) por lesión, aunque ambos viajaron a Múnich.
El Manchester United es un rival ante el que Bayern tiene un balance ambiguo. Los bávaros sólo han perdido uno de sus siete partidos contra los ingleses, pero aquella derrota -en la final de la Liga de Campeones de 1999 en Barcelona- es recordada como la más amarga de su historia. Dos dramáticos goles de Sheringham y Solskjaer en los últimos minutos dieron la vuelta a un marcador que le fue favorable al Bayern durante todo el encuentro. En el club inglés los recuerdos son distintos, pero lo que tienen en mete los dos equipos es aumentar su ya de por sí brillante palmarés europeo.
Por otra parte, Olympique de Lyon y Girondins de Burdeos abren también esta noche la eliminatoria de cuartos de final en un choque tiene un aroma de pelea por la hegemonía del fútbol galo entre el actual campeón de Francia y líder de la Liga, el Girondins de Laurent Blanc, y un Olympique que tratará de alcanzar por primera vez en su historia unas semifinales que ha acariciado en tres ocasiones.
El Olympique ocupa la quinta posición de su Liga, en la que pelea por meterse en los puestos europeos, mientras que en Europa asombró a todo el mundo con la eliminación del Real Madrid. Ante el Girondins su principal activo será la experiencia, aunque el equipo está en plena renovación y muchos de sus jugadores también descubren la máxima competición continental.
El estado de ánimo será diferente en el Girondins, que llega como líder de su Liga pero sin haber despejado las dudas sobre su juego. La derrota en la final de la Copa de la Liga contra el Olympique de Marsella les ha privado del primero de los tres títulos que consiguieron la pasada campaña y que aspiraban a renovar este año. El equipo ha ganado en experiencia y solidez con respecto al año anterior, pero parece que ha perdido parte del olfato ganador que les llevó a su primer título liguero en diez años.
Pero en Europa es otra historia, como demuestra el hecho de ser el único equipo invicto de la competición, en la que acumula siete victorias consecutivas y un empate, y donde tiene el récord absoluto de goles marcados a balón parado, nueve de los doce conseguidos.
Con esas credenciales esperan superar al Lyon y regresar a unas semifinales de la Liga de Campeones que ya jugaron en la temporada 1984-85, cuando fueron apeados por el Juventus de Platini, que acabó alzando la Copa. Ahora vuelven con ánimos renovados y la intención de convertirse en la gran sorpresa.