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GazteKlasika: para jóvenes, con jóvenes

Este 1 de abril se abre la taquilla de cara a lo que sucederá del 10 al 16 de junio dentro de un festival que propone conciertos accesibles y multidisciplinares

GazteKlasika: para jóvenes, con jóvenesAlex Larretxi

“Nuestro objetivo no es solo que se haga este año, sino que siga su camino incluso más allá de que estemos o no nosotros”. Es evidente que GazteKlasika llega a la capital alavesa para quedarse. Es la intención de quienes están detrás de esta apuesta por compartir con el público un festival de música clásica que, en muchos sentidos, va a ser diferente a cualquier otro formato. Para empezar por el hecho de centrar su mirada de manera especial en la gente joven, tanto en lo que respecta al público como en lo que tiene que ver con los y las intérpretes participantes, y también en cuanto a las personas que sustentan la propia organización. Pero no está ahí su única singularidad. Ni mucho menos.

Como ya publicó este periódico hace unas cuantas semanas, el certamen vivirá su primera edición entre el 10 y el 16 del próximo mes de junio, desplegándose por distintos escenarios de Gasteiz. Acogerá conciertos que no solo serán eso, sino que se completarán con charlas y encuentros divulgativos. Además se realizarán clases magistrales con invitados de primera línea.

Aunque todavía tiene que llover para que los primeros sonidos se hagan realidad, lo cierto es que este mismo 1 de abril se abre la taquilla para poder asistir a las actuaciones programadas. La chelista Luka Coetzee, el violinista Javier Comesaña, el pianista Simon Haje, la bailarina Marina Bravo y la actriz vitoriana Enare Martín, entre otros jóvenes nombres, serán quienes estén al otro lado de esos tickets, esperando para encontrarse con el público.

Catas, dramatizaciones, charlas y actuaciones de danza se sumarán a los conciertos previstos en la primera edición de la cita

“Ante todo, buscamos ofrecer conciertos de calidad. Desde esa base, esperamos que la gente se sienta interesada, que acuda, incluso que se involucre en lo que supone el proyecto y nos pueda compartir sensaciones y sugerencias”, explican el clarinetista Pablo López Ortega, el violinista Adrián Martínez Beorlegui y la soprano Estíbaliz Arroyo. Son los tres culpables de que GazteKlasika esté tomando forma y fondo.

Público e intérpretes

Por supuesto, el certamen tiene las puertas abiertas a espectadores y músicos de todas las edades, pero la palabra juventud es clave para definir la existencia del festival. Nace con la vocación de dirigirse de manera especial a la gente joven. Lo hace con una iniciativa organizada por tres jóvenes. Y para ello cuenta con un plantel de artistas que, en su gran mayoría, son jóvenes, aunque sus nombres cuenten ya con un importante prestigio, también a nivel internacional.

“La idea desde el principio ha sido la de proponer un festival de música clásica que estuviese dirigido a los jóvenes y desde los jóvenes”. Esto se traduce en distintas medidas, empezando por el hecho de que el precio de las entradas para las personas menores de 30 años es muy atractivo. Pero, por suerte, no todo es dinero en esta vida. Así que hay dos ejes fundamentales a la hora de llamar a ese público objetivo.

Por un lado, el hecho de contar sobre las tablas con intérpretes que, en muchos casos, van a compartir edad con quienes estén escuchando. Músicos, por cierto, a los que la organización quiere implicar más allá del hecho de la actuación para que también sientan suyo el proyecto del certamen y noten “que les hemos dado una plataforma adecuada para que expongan su manera de hacer las cosas”.

Por otro, presentar actuaciones multidisciplinares, que se completen con otras propuestas más allá de la interpretación musical al uso. “No solo van a ser conciertos. Van a ser experiencias innovadoras y diferentes a otros festivales. Lo que se va a hacer en Vitoria es uno de los festivales más completos que puedes encontrar, también en otros países”.

Entre cuadros y vinos

Con un diálogo entre la música y la pintura está previsto que todo se ponga en marcha el 10 de junio en el Museo de Bellas Artes de Álava, donde composiciones de Ravel, Guridi, Sorozabal y Sarasate serán protagonistas. Además, se contará con la presencia de la musicóloga alavesa Marina Junquera, que contextualizará las obras interpretadas y las pondrá en relación con la pintura expuesta en el espacio, ofreciendo al público una experiencia inmersiva en uno de los salones principales del palacio.

“Esperamos que la gente se sienta interesada, que acuda, que se involucre en lo que supone el proyecto y comparta sugerencias”

Al día siguiente, también a las 19.00 horas, la música de Johann Sebastian Bach dominará el recital que se llevará a cabo en la Catedral Santa María, aunque también se interpretará una obra de Carl Philipp Emanuel Bach. El concierto estará acompañado por una exposición del arqueólogo Ismael García, que pondrá en relación la música de Bach con la arquitectura del templo, ofreciendo al público una lectura cruzada entre sonido, espacio y patrimonio histórico. 

Ismael García

El Vayla Quintet tomará el relevo el día 12 desde el Aula San Pablo, donde se podrán escuchar creaciones de distintos estilos y épocas a través de piezas de Carl Nielsen, Maurice Ravel, Paquito D’Rivera y György Ligeti. La experiencia se completará con una cata de vinos dirigida por Vinosfera, concebida como un diálogo entre música y enología. A lo largo del concierto, los asistentes podrán descubrir cómo los aromas, las texturas y los matices de cada vino se relacionan con los colores, contrastes y emociones de las obras interpretadas.

Al día siguiente, la actividad se trasladará al Conservatorio Jesús Guridi, donde creaciones de Clara Schumann, Robert Schumann y Johannes Brahms. Todo ello sucederá a la luz de las velas, sin perder de vista que las piezas estarán acompañadas de la dramatización de las cartas y diarios de Clara Schumann, interpretada por Enare Martín

Sin moverse del lugar, está previsto que el 14 se produzca un recital con piezas de Saint-Saëns, Chopin, Piazzolla, Falla y Ravel. Pero no solo los sonidos serán esenciales en esta cita. La danza pedirá paso sobre el escenario del aula magna del conservatorio para ofrecer una experiencia completa.

Para Vitoria desde la distancia

El festival se completará con clases magistrales y otras propuestas, componiendo así una primera edición que sus tres responsables llevan tiempo componiendo, a pesar de que sus respectivas agendas profesionales tienen pocos huecos. Eso sin contar que también les tienen por ciudades y países diferentes. “No coincidimos mucho en persona, la verdad”, sonríen.

Con todo, desde el principio han tenido clara su disposición a construir en Vitoria un festival de música clásica atractivo y de calidad. “El reto está siendo que la gente confíe en apoyar lo que estamos haciendo, aunque, por ahora, nos estamos encontrando con interés a la hora de apoyarnos. Con los espacios ha sido sencillo dentro de lo que siempre son estas cosas. Y con los artistas que hemos querido traer, también, todo ha sido muy fácil”. 

Incluso lo que en principio podría parecer un problema, la falta en la capital alavesa de un auditorio en condiciones –“que es necesario”– se ha convertido en una oportunidad. “Todos los conciertos se han programado pensando también en dónde se iban a producir, que son lugares muy enriquecedores. Hemos buscado que el entorno también sume”.

Todavía quedan pasos que dar, trabajo por hacer y detalles que, a buen seguro, aparecerán a última hora, pero lo ciento es que GazteKlasika empieza con abril y la venta de entradas su particular cuenta atrás. En el horizonte cada vez más cercano está la primera de muchas otras ediciones.