Son 15 canciones que cualquiera que haya escuchado alguna vez a Urtz conoce. Eso sí, en Urtzen se presentan de una manera distinta, en acústico. Por eso el formato de presentación en directo es también distinto. Así se va a poder comprobar este jueves en la capital alavesa. Los de Xabi Camarero actúan en el Teatro Jesús Ibáñez de Matauco a partir de las 19.30 horas, aunque quien no tenga su entrada en la mano tiene que esperar un milagro.
Vuelven con un formato en el que, por así decirlo, se vuelve la origen de cada una de las canciones.
–Al final, casi todas las canciones de Urtz han surgido de una guitarra acústica, de un piano, de la voz solamente. Entonces, bueno, es algo que yo personalmente tenía visualizado desde hace muchos años. Siempre hemos tenido nuestras baladitas en todos los conciertos, en todos los discos, y ese ambiente nos ha atraído también mucho. Así que esto ha sido como volver a buscar ese corazoncito de las canciones. Durante muchos años las hemos vestido con una distorsión y con ritmos como más crudos. Esto ha sido como volver a reencontrarnos con las canciones que han sido como más cañeras. El cambio a la hora de hacer los arreglos ha sido importante, pero la esencia de las canciones se mantiene.
Es decir, que un habitual de Urtz reconoce esta o la otra canción sin problema...
–No hay duda. Lo que pasa es que hay otras texturas. Para nosotros también ha sido un descubrimiento ver que con otros sonidos, como más limpios, también se pueden crear ambientes muy intensos. Pero por supuesto que se van a encontrar con la esencia de la canción, ahí está. Eso es inevitable. En los teatros el ambiente es diferente. Hay más oscuridad y silencio. Por eso queríamos que todo fuera más sutil, pero jugando con momentos de más fuerza. Creo que hemos encontrado ese equilibrio tanto de cara al público como a nosotros.
Un ambiente distinto
No es estar en una sala de conciertos con la gente de pie, hablando, en la barra...
–Es otra historia totalmente diferente. Sí que nos damos cuenta de que en los dos conciertos que hemos hecho hasta ahora en este formato, la gente ha estado muy atenta, en silencio. Es como que también ellos se tienen que expresar de otra manera, o en otros momentos. Hay como un respeto. La verdad que está siendo una experiencia muy bonita, porque para nosotros también es nuevo. Le teníamos mucho respeto a esta experiencia porque sabíamos que en estos espacios las cosas hay que hacerlas bien: todo se oye mucho más nítido. Lo que está bien hecho se oye muy bonito, pero lo que no está bien, se multiplica.
¿Fue complicado elegir las canciones que llevar a este terreno?
–En el disco sí que nos vimos obligados a tomar decisiones. Sabíamos que había canciones que tenían que estar sí o sí. Y teníamos otras que habitualmente no tocamos en directo y a las que teníamos ganas. Es más, en los directos alguna más iremos añadiendo porque la experiencia está siendo buena.
¿Es una experiencia que empieza y acaba aquí?
–Ahora mismo estamos aquí, viviendo esta experiencia y estamos muy a gusto. Por supuesto, seguimos con nuestro formato también de rock, pero bueno, de momento este formato de teatros puede que se quede un tiempo. En todo caso, todo está relacionado, solo que vives la experiencia de las canciones de otra manera que también es enriquecedora.
Pero seguro que cuando empezaron a mover esta idea de conciertos en teatro, algún promotor no lo vio claro.
–Nos costó un poquito, sí (risas). Pero ahora se está viendo que está dando sus frutos y que el público está llenando las salas. Nos sentimos muy agradecidos al ver que hay tanta gente que tiene ganas de pasar una tarde con nosotros en un teatro y compra su entrada. Nosotros también teníamos esa incertidumbre al principio, no sabíamos qué iba a pasar. Ahora ya hemos visto que hay agua en la piscina.
El público
¿Tal vez esto pueda servir para acercarse a otro público?
–Veremos. Al final, este es un disco que se puede escuchar más tranquilamente. Es algo curioso, diferente, para la gente. Igual no tanto para mí porque he conocido las canciones desnudas en su origen.
Es muy complicado saber hasta dónde hay que hacer evolucionar una canción.
–Mucho. En algún momento tienes que decir: hasta aquí. Te puedes emocionar y empezar a meter instrumentos y esto y lo otro, y ahora me pide... El saber parar en el momento adecuado es muy importante.