El centro cívico Hegoalde acoge la exposición fotográfica ‘Las caras de los colores’. A través de 38 instantáneas el fotógrafo francés, afincado en Vitoria-Gasteiz, Nicolas Prègre invita a recorrer el mundo desde lo humano y a descubrir que la verdadera belleza está en quienes lo habitan. Y es que para Prègre el viaje no se centra en monumentos, paisajes o lugares, si no en las personas, en sus rostros, colores y silencios.
Las fotos han sido tomadas entre los años 2018 y 2025 en Madagascar, Estados Unidos, India, Nepal, Marruecos, Canadá, Perú y Zanzibar. “La cámara abre puertas. Permite conectar, entrar por un instante en la burbuja íntima de alguien, compartir un fragmento de vida. Si los monumentos y los paisajes suelen definir la identidad de un lugar, son las personas quienes, para mí, revelan su belleza.
Recuerdo Agra no por el Taj Mahal, sino por ‘Beauté d’Agra’ y ‘Zinda Dil’. Recuerdo Zanzíbar no por sus playas, sino por ‘La ballerine de Paje’ o ‘La sagesse de Matemwé’ (cuatro de las 38 fotos de la exposición). Los lugares se vuelven inolvidables gracias a los rostros que los habitan. Las imágenes de esta exposición son huellas de esos encuentros, de esos instantes suspendidos, de esas bellezas humanas que dan sentido a los lugares”, explica el fotógrafo.
Esta exposición estará disponible en la sala de exposiciones del centro cívico Hegoalde hasta el 5 de febrero en horario de 8.30 a 21.00 horas.
Nicolas Prègre, fotógrafo por una necesidad interior
Nicolas Prègre tiene 32 años y es francés de origen, aunque se define como “ciudadano del mundo por curiosidad, y fotógrafo por una necesidad interior”. Después de estudiar ingeniería aeronáutica y tras una primera experiencia profesional en ese ámbito, decidió a finales de 2018 emprender un viaje de un año alrededor del mundo, con una mochila y una cámara. Fue a lo largo de ese viaje cuando la fotografía dejó de ser una herramienta para convertirse en un lenguaje para él.
“En mi familia siempre hubo cámaras rondando por la casa, pero fue realmente en la ruta donde esta pasión se reveló. No una pasión por la técnica o por el objeto, sino una pasión por las personas”, explica Prègre.
Desde hace seis años vive en España, los tres últimos en Vitoria-Gasteiz y esa atención hacia las personas no ha hecho más que crecer, alimentada por su entorno profesional y humano. Entre proyectos, ha seguido escapándose, encontrando y fotografiando.