Sin barba, con unas grandes gafas de sol y una melena que le cubría toda la frente. Tenía 17 años y rodaba en la capital alavesa Cruza la puerta. Era 1984 y Juanma Bajo Ulloa daba vida a uno de sus primeros cortometrajes, empezando a centrar en él unas miradas iniciales que se acrecentaron poco después, cuando en el 89 presentó El reino de Víctor, que terminó ganado el Goya al mejor cortometraje. Entre medio ya habían aparecido títulos como Akixo, con el fallecido Ion Gabella al frente del reparto. Fue una década, la de los 80, en la que terminó de concretar todo lo que vendría a partir del estreno, hace 35 años, de Alas de mariposa.

“Se puede alcanzar la verdad con la metáfora. Con la explicación racional es imposible. Por eso el cine se ve en la oscuridad. Se ve en la oscuridad como todo lo importante. Lo fundamental se revela en la oscuridad. Como las fotografías. Mis padres eran fotógrafos y las fotografías las revelábamos en la oscuridad. Ahí es donde sale la verdad”, decía hace unos días el director, guionista y productor gasteiztarra a DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA con motivo del estreno de su nueva película. Siete lustros después de su primer largometraje, ahora llega El mal, un filme que desde este viernes está realizando su camino por las salas comerciales.

Lo último

Belén Fabra, Natalia Tena, Tony Dalton, Maria Schwinning, Fernando Gil, Natalia Ruiz y Aritz Kortabarria, entre otros intérpretes, dan vida a una película que, como aquellos primeros corto y mediometrajes, se rodó en Vitoria. Lo cierto es que, salvo algunas excepciones, Álava siempre ha sido, de una manera u otra, escenario de todo lo que ha rodado un cineasta que acaba de cumplir los 59 años de edad.

En esta ocasión, esa escenografía que Bajo Ulloa conoce tan bien le sirve para dar continuidad a ese tratado sobre el ser humano y la maldad que retomó en Baby, su anterior producción de larga duración y por la que estuvo nominado a los Goya en diferentes categorías. En este caso, se presenta una historia protagonizada por una ambiciosa periodista y escritora de éxito. Ella es Elvira, una mujer con quien contacta Martín, una asesina que quiere que se cuente su vida. Entre ellas también aparecen otros personajes como el del editor de la autora, con quien Elvira tiene una relación, aunque la realización de este libro puede cambiar las cosas al plantear la necesidad, durante el proceso, de descubrir la verdadera naturaleza del mal. 

Hay una parte oscura en todos nosotros. Y es una parte que no aceptamos de nosotros mismos. En la medida en la que uno ilumina esa parte, tiene capacidad para asumir la persona que es realmente. Ocultamos una parte precisamente porque no queremos aceptarla. Pero, de alguna forma, la película habla de que todo ser humano tiene una parte negativa y de hasta dónde puede llegar en esa huida demencial hacia ninguna parte, que es el ego”, describía el realizador en este periódico hace poco.

Otro paso más

Ahora es el momento del público, de quienes se dejen atrapar por una película que se estrena 35 años después del primer largometraje de Bajo Ulloa, un Alas de mariposa que no pudo tener mejor acompañamiento a la hora de hacer su recorrido comercial tras conseguir la Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián, sin perder de vista otros reconocimientos obtenidos, Goya incluidos.

'Alas de mariposa' Cedida

Ahí estaba el contador de cuentos que se había construido en sus títulos anteriores –cortometrajes y mediometrajes–, mostrando además varias de las señas de identidad que desarrolló en los títulos posteriores que no eran comedias. Si Alas de mariposa destacó por algo fue por la manera de contar, de unir poesía y sordidez en una película contada de una forma determinada.

'La madre muerta' Cedida

Es el sello que permaneció en la también premiada La madre muerta, que llegó a las salas dos años después. Pero justo ahí, cuando lo fácil hubiera sido seguir explotando la misma fórmula en un tercer largometraje, Bajo Ulloa cambió por completo de registro para hacer realidad la que, durante muchísimos años, fue la película más taquillera del cine español, la comedia Airbag. Y eso que la crítica especializada puso a parir el filme de principio a fin, por mucho que después, con el tiempo, algunas firmas intentaran dar la vuelta al calcetín.

'Frágil' Cedida

Ese éxito también tuvo su precio, sobre todo porque el director mantuvo una actitud muy crítica con determinados estamentos y estructuras del audiovisual estatal. Por eso hubo que esperar siete años para ver su siguiente película. Frágil tuvo un estreno internacional, más en concreto, en el Festival de Cine de El Cairo, pero la distribución comercial en España dio la espalda a esta fábula.

'Historia de un grupo de rock' Susana Iraberri

Sin perder de vista el largometraje documental Historia de un grupo de rock –la relación audiovisual del director con la música es larga y conocida, con vídeos para Sabina, Su Ta Gar, Barricada...–, el cineasta volvió a la ficción y la comedia con Rey Gitano, que tampoco consiguió la repercusión en taquilla esperada.

'Baby' Cedida

Pero Bajo Ulloa hace mucho tiempo que aprendió que él hace su camino más allá de las modas del momento o de lo que otros quieran ver. Por eso llegó Baby, otro cuento oscuro e inquietante que le devolvió al primer plano.