Síguenos en redes sociales:

Joxe Mari AzpitarteLatzen

“En Latzen nos ponemos a crear y nos siguen saliendo riffs, rock duro y heavy metal”

Latzen ha vuelto a juntarse, además publicando un disco nuevo, ‘Denboraren orbainak’, que este sábado se presenta en la sala Jimmy Jazz

“En Latzen nos ponemos a crear y nos siguen saliendo riffs, rock duro y heavy metal”Iñigo Malvido

Fue sacar las entradas a la venta para su regreso a la capital alavesa y desaparecer todos los pases en un suspiro. Había ganas de Latzen, sin duda. El grupo ha vuelto a unirse y lo ha hecho con nuevo material, un Denboraren orbainak grabado en Vitoria, en los Silverstar Studios con Iker Bengoa a los mandos técnicos. En la sala Jimmy Jazz el encuentro con el público será este sábado 17, contando con la presencia en el cartel de Kuartz, cuyos sonidos serán los que pongan todo en marcha. Está previsto que sea a las 20.00 horas cuando se abran las puertas del espacio de la calle Coronación.

Todo vendido para Jimmy Jazz, agotando las entradas en muy poco tiempo. ¿Tranquilidad, responsabilidad ante la respuesta...? 

–Un poco de todo. Antes de la vuelta, notábamos que la gente nos comentaba que si había posibilidad de un regreso, que había ganas. Pero no nos imaginábamos toda esta respuesta. Es bonito y satisfactorio ver que la gente cuenta contigo. Pero también tiene su punto de responsabilidad. Quieres responder a toda esa gente y estar a la altura.

¿Por qué volver? 

–Hace como un par de años, Gorka Lazkano consiguió un local en Oñati y empezó a tocar. Nos decía que se ponía algún disco y tocaba por encima; y que haber si algún día nos animábamos a probar un poco, a sacar un poco de ruido. Fuimos una tarde y un mes después, otra tarde, y luego cada 15 días, y luego cada semana (risas). Vimos que ya no era cuestión de juntarnos para pasar el rato, que ahí había algo más y que podíamos volver. 

Lo fácil hubiera sido tirar de repertorio antiguo, pero ustedes apostaron por sacar nuevas canciones. 

Pensamos que lo más honesto era volver con material nuevo. Además, es que nos gusta crear. Es verdad que había gente alrededor que nos decía que no nos liáramos la manta a la cabeza. Apostaba por tirar con lo de antes. Pero entre nosotros no hubo mucha discusión en este sentido.

Los tiempos han cambiando

Pero ni el grupo, ni la escena, ni el público, ni el momento es hoy el de los años 90. 

–Aquella época fue una locura. Fue muy salvaje aquello (risas). 

¿Y cómo se sienten ahora? 

–Como si hubiéramos vuelto a hace 20 años, solo que ahora tenemos un bagaje, una experiencia, que se nota.

¿También a la hora de componer?

–No lo sé. En realidad, nos pusimos a ver qué salía. Y resultó que, en este sentido, estábamos igual que entonces, que todo iba igual. No hemos cambiado por ese lado, nos ponemos a crear y nos siguen saliendo riffs, rock duro y heavy metal. Para este último disco compusimos canciones nuevas en 2025 pero también rescatamos algunas ideas que teníamos guardadas en un cajón. Y hemos visto que, a pesar del paso de los años, aquellas creaciones casan perfectamente con las nuevas.

La respuesta de la gente

Todo se hace por el público, cuya reacción queda patente no solo en el lleno en Vitoria, sino en todos los conciertos que tienen previstos.

–La gente es una pasada, estamos flipando con la respuesta con la que nos estamos encontrando.

Habrá mucha gente ya con unos años, pero ¿entre los y las jóvenes, qué están encontrando?

–Sí, sí. El año pasado en el Hatortxu Rock, justo delante mío tenía en primera fila dándolo todo y cantando a un chaval que no tendría ni 10 años. Con él estaban su padre y su abuelo, también dándolo todo. Eso lo estamos notando. Hay gente de nuestra quinta y mayor, pero también hay gente joven por ahí a la que le va el rock duro

Pero la escena en Euskal Herria ha cambiado mucho. Lo que más se escucha ahora es otra cosa...

–A nosotros con 15 años nuestros amigos mayores nos pasaron este estilo: Metallica, Judas, Iron Maiden, los Su Ta Gar... Y aquello nos enamoró. Y con esa edad, si te flipa algo, ya no hay más. A partir de ahí, nunca nos han preocupado las modas o si ahora se escucha esto o lo otro. A nosotros nos sale esto y no nos preocupamos más en ese sentido.

Latzen

Cuando la gente se ponga en casa ‘Denboraren orbainak’, a Latzen le gustaría que pasase...

A mí, lo que me gusta es que un disco me haga flipar, que me haga sentir bien. Pero eso es algo muy personal. Depende mucho de cada uno. Que cada persona que escuche Denboraren orbainak piense o sienta lo que quiera, ya está. 

Un regreso sin planes

¿Es esta una vuelta a largo plazo, no hay planes cerrados...?

–Esta vez no nos hemos querido hacer ningún planteamiento en ese sentido. En principio, lo básico es que estemos a gusto entre nosotros. Ahora mismo, nos sentimos bien. Además, hay cosas importantes como que las respectivas familias nos apoyan en todo esto. No sabemos a dónde nos va a llevar este camino. Y además es que no queremos saberlo. En este momento, lo único importante es disfrutar de lo que está pasando. Y que dure lo que dure, que nos lleve a donde nos lleve. Luego, el tiempo dirá. Esa es un poco la idea que tenemos. 

¿La dinámica del grupo ha cambiado en este regreso después de tantos años?

–Sí. Aquello era 24 horas, 7 días a la semana dedicados a esto. Vivíamos en el local, prácticamente. Ni familia, ni compromisos, ni hipotecas, ni nada. Ahora el planteamiento es totalmente distinto. Es muy bonito también, cuidado. Pero de otra manera, mucho más tranquilo. Pero si antes íbamos en sexta, pues ahora vamos en tercera (risas). Pero eso no quiere decir que sea peor o mejor. Es solo diferente. Además, el disfrute sigue siendo igual de intenso.