Desde la capital alavesa a diferentes partes del mundo. Es una constante dentro de la trayectoria creativa de Casto Solano. El año 2025 que se acaba de cerrar no ha sido una excepción. Todo lo contrario. Varias de sus obras han sido instaladas en diferentes países, con especial atención a Estados Unidos. Claro que 2026 va a transitar, como mínimo, por el mismo camino gracias a las esculturas instaladas al aire libre con las que el creador navarro va siendo seleccionado a través de convocatorias públicas.
El autor, que el año pasado fue seleccionado como uno de los 50 mejores artistas públicos internacionales en activo según la publicación estadounidense CODAworx, mira a los nuevos doce meses con varias propuestas que desarrollar en varios países. Va a suceder así en Irlanda, por ejemplo, donde llevará a cabo una pieza diseñada para la localidad de Wicklow, capital de Leinster. También sucederá así en Saint-Georges-de-l’Oyapock (en la Guayana Francesa).
Eso sí, va a ser Estados Unidos donde Solano lleve a cabo más propuestas. Es habitual, de hecho, encontrar en tierras estadounidenses referencias de la obra del artista afincado en la capital alavesa. En este año que acaba de comenzar, sus creaciones se instalarán en Macon (Georgia), Carmel (Indiana), Westerville (Ohio), LSU Baton Rouge (Louisiana) y Sarasota (Florida). A estos y otros lugares, el autor llega a través de concursos públicos en los que su currículum tiene cada vez más eco y peso, así como sus diseños.
Un 2025 muy activo
A la espera de que estos y otros planes internacionales se vayan concretando durante los próximos meses, sin perder de vista las propuestas que vayan surgiendo de cara a los años siguientes, lo cierto es que Solano acaba de dejar atrás un 2025 que también ha sido muy activo.
En Reino Unido, por ejemplo, se ha inaugurado en Hove, al lado de Brighton, la obra denominada The Hove Central Gateways. También se ha llevado a cabo la instalación en Tucson (Arizona, Estados Unidos) de Now Is The Time/Ahora es cuando.
Todo ello sin olvidar que el pasado septiembre se puso de largo en Port Coquitlam (Canadá), Gateway of Giants, que consta de dos esculturas creadas en homenaje a Terry Fox, un joven que sufrió la amputación de una pierna con 18 años por un cáncer y decidió correr un maratón cada día –ya con una pierna ortopédica– para apoyar la investigación de esta enfermedad. Recorrió 5.373 kilómetros en 143 días hasta que tuvo que parar porque el cáncer se reprodujo.
La primera escultura es una silueta recortada de acero desgastado de 5,5 metros que se inspira en una fotografía de Fox entrenando al aire libre durante sus años universitarios tras su amputación. La segunda es una estatua de bronce de tamaño natural, de poco más de un metro y medio de altura, que representa al joven en su adolescencia.