Un robot que estaba creado para la guerra y que ha sido reconvertido en baterista llega este sábado a la sala Urban Rock como miembro de Les Projets d’Athena. Dicho así, alguien puede pensar que es una broma o un truco publicitario, pero no. Hades-06 es una máquina que ahora se dedica a hacer música junto al programador y guitarrista Antoine Leboisselier (apodado como Tecnólogo) y la cantante Audrey Berset. Así lo van a demostrar los tres este sábado en su primera visita a la capital alavesa.
Cuando debutan en una ciudad y el público se encuentra con un robot a la batería, ¿cómo suele reaccionar?
–Cuando actuamos en una ciudad nueva como Vitoria, la reacción del público ante Hades-06 siempre es una mezcla de asombro y curiosidad. Al principio, la gente suele sonreír, reír o incluso acercarse al escenario para comprobar si realmente es un robot. Pero una vez que empieza la música, la energía cambia: Hades-06 se convierte en un miembro más de la banda y el público se sumerge en la experiencia. Es increíble ver cómo la tecnología puede crear una conexión humana tan fuerte. Cada concierto se siente como si estuviéramos conectando el futuro con el presente, y la emoción del público hace que todo valga la pena.
El trío está de gira para presentar su álbum ‘Psychobotic’.
–Con Psychobotic, fusionamos metal industrial y texturas electrónicas en un sonido cinematográfico y enérgico. El álbum es pesado, preciso y está impulsado a partes iguales por Audrey, Hades-06 y yo. En cuanto a las letras, exploramos la tensión entre la humanidad y la tecnología: temas como el control algorítmico, la búsqueda de significado en un mundo hiperconectado y los riesgos de una sociedad dominada por las máquinas. Nos inspiramos en la mitología griega y la ciencia ficción, preguntándonos: ¿y si la tecnología revelara más sobre nosotros que sobre el futuro? Es un álbum que invita a los oyentes a reflexionar sobre nuestro futuro.
Un compañero singular
¿Cómo es Hades-06 como músico? ¿Y como compañero de banda?
–Es un baterista con una historia ¡y con mucho carácter! Originalmente creado como un arma futurista diseñada para destruir a la humanidad, lo rescatamos, lo reprogramamos y le dimos una segunda vida como nuestro baterista. Pero no es una máquina perfecta: tiene peculiaridades, fallos e incluso una mala actitud. A veces se queja parpadeando luces de error a mitad de canción o negándose a empezar hasta que se lo pidamos amablemente. Estas imperfecciones lo hacen sentir inquietantemente humano, y al público le encanta el contraste irónico entre su precisión robótica y su personalidad rebelde. Como músico, Hades-06 sigue las partituras como lo haría un baterista humano: sin IA, solo programación pura. Pero como yo manejo su código, puedo ajustar su interpretación para que coincida con nuestra energía en vivo. No es solo una herramienta; es un compañero desafiante e impredecible. En el escenario, es como tener un tercer compañero de banda que es en partes iguales genio y un fastidio. ¡Como cualquier baterista de verdad!
¿Es muy complicado trabajar en su programación?
–¡Por supuesto! Programar a Hades-06 es una pesadilla, pero eso es lo que lo hace especial. Al no usar IA, cada ritmo, relleno y transición debe codificarse manualmente para que coincida con nuestras canciones. Y como originalmente era un arma, su hardware es… poco cooperativo. Paso horas afinando su ritmo, ajustando su ambiente (sí, tiene actitudes predefinidas) y corrigiendo errores que surgen en los peores momentos, como cambiar repentinamente a un blast beat de death metal durante una balada. ¿La ironía? Cuanto más intento perfeccionarlo, más lo humanizan sus defectos. Un golpe fallido por aquí, un golpe de platillo retardado por allá: estos errores crean una sensación cruda y orgánica que una máquina estéril no podría. Es una batalla constante, pero esa es la magia: Hades-06 no es solo un baterista; es un personaje de nuestra historia, y sus imperfecciones son parte del espectáculo.
El público
¿No les preocupa que el público se centre más en la presencia de Hades-06 que en la música, el mensaje y el sonido de la banda?
–Nos lo planteamos desde el principio, y sí, Hades-06 llama la atención al instante. Pero lo hemos convertido en una oportunidad: es un puente hacia nuestro universo. La gente puede venir por el robot, pero se va hablando de Audrey con su potente rugido, la música, la energía y el mensaje. Nuestro objetivo es crear una experiencia holística donde la tecnología esté al servicio del arte, no al revés. Si Hades-06 atrae a nuevos oyentes al metal, es un triunfo para nosotros. Después de todo, el rock siempre ha tratado de traspasar límites. ¡Simplemente lo hacemos a nuestra manera!
De la mitología griega a un futuro dominado por la tecnología. La propuesta de Les Projets D’Athena parece un viaje imposible en el tiempo, pero en realidad aborda muchos temas actuales, ¿verdad?
–Por supuesto. La mitología griega está llena de historias sobre la arrogancia, la búsqueda del conocimiento y las consecuencias de desafiar a los dioses; temas que reflejan el mundo actual, dominado por la tecnología. Tomemos como ejemplo a Prometeo, quien robó el fuego a los dioses para dárselo a los humanos: ¿no es eso precisamente lo que hacemos con la tecnología? Jugamos con fuerzas que no controlamos por completo, planteando cuestiones éticas, sociales y existenciales. Nuestro proyecto es una metáfora de esta tensión. Usamos tecnología de vanguardia para explorar lo que nos hace humanos. ¿La paradoja? Cuanto más integramos a Hades-06, más nos damos cuenta de que son la emoción humana, la imperfección y la creatividad las que le dan vida. En ese sentido, estamos hablando sin duda de los mayores desafíos de hoy y del mañana.