La posibilidad de llevar todo este amplio y profundo trabajo a un disco está más que sobre la mesa. Y el contrabajista vitoriano Iosu Izaguirre sonríe sin descartar nada cuando se le pregunta si el sexteto de lujo que ha reunido para hacer realidad el proyecto Mingus Moods puede tener continuidad en el futuro. Pero a la espera de que esos pasos puedan llegar a materializarse, lo cierto es que la propuesta toma cuerpo estos días ante el público. En concreto, el escenario del Río va a ser el que sirva como punto de encuentro para espectadores y creadores entre el 13 y el 15, cada jornada a las 22.00 horas siendo el acceso gratuito.

Justo el pasado 22 de abril se conmemoró el centenario del nacimiento de Charles Mingus, el principio de todo este camino. Tras la disolución de Betagarri, Izaguirre llevó a cabo un grado superior de jazz, cuyo trabajo de final de carrera estuvo dedicado a la figura del contrabajista norteamericano. Tras escuchar mucho su música, extrajo aquello que era común en su estilo, melodías, estructuras, recursos y demás. A partir de ahí, “lo que hice fue tomar esas referencias para crear música nueva”, porque lo que el público se va a encontrar no son ni versiones ni reinterpretaciones, ni arreglos de temas del de Arizona, sino composiciones nuevas y diferentes del vitoriano.

Son diez los temas llevados a cabo, piezas que también están haciendo suyas Rubén Salvador (trompeta), Pablo Ramos (saxo alto), Asier Iturbe (trombón), Koldo Uriarte (piano) y Aitor Bravo (batería), componentes de un sexteto “de altura” que además de acompañar al contrabajista en el conocido espacio de la calle Dato, actuarán con él en la cuesta de San Vicente el 15 a las 19.30 horas. “El que conozca la obra de Mingus va a poder reconocer determinadas cuestiones en lo que he hecho, porque su espíritu inspirador está flotando en el ambiente, pero toda la música es nueva y está realizada por mí. Al final, los ingredientes que él utilizaba para cocinar, los uso yo ahora pero para hacer cosas nuevas”.

Cristaliza así un concepto que empezó a tomar forma en 2019, tirando del hilo dejado por una figura fundamental de la que, sin embargo, no hay tanto estudio publicado como pudiera parecer. Con todo, a base de mucha escucha y trabajo, el resultado salió adelante, aunque durante un tiempo, concluido el mencionado grado superior, la idea se quedó en un cajón. Menos mal que Álvaro Herrero (Sonora Estudios), entre otros, insistió para recuperar una propuesta en la que Izaguirre se ha rodeado de personas “que agradecen y mucho que se les propongan proyectos personales”, músicos que, más allá de los ensayos, van a aprovechar estas actuaciones para “hacer crecer el sexteto. Mingus daba mucha libertad a sus acompañantes para expresarse en el escenario y lo que quiero conseguir ahora es lo mismo, que esto sea una banda y que cada uno encuentre su lugar”. También mirando al futuro, claro, porque el norteamericano no tiene que ser necesariamente el fin de este nuevo grupo.