Otra forma de mirar a la muerte

01.11.2020 | 00:49
Cuentacuentos, teatro, visitas guiadas, proyecciones, conciertos y talleres, entre otros eventos, se han sucedido desde 2016 dentro de la programación del festival tanto en Vitoria como en Estíbaliz. Foto: Cedidas

En este 2020 no ha sido posible a causa del covid. El festival Zakatumba se toma un respiro dentro de la trayectoria iniciada en 2016 con el propósito de abordar el momento del fallecimiento desde múltiples puntos de vista.

Cuando presentó su primer programa causó mucha sorpresa y curiosidad. ¿Un festival sobre la muerte? ¿En Vitoria? ¿Qué tono iba a tener?. "La preocupación por la muerte siempre ha sido una constante en todas las civilizaciones, culturas y sociedades, marcando el ritmo de los principales acontecimientos de la vida. En nuestro presente, la muerte ha adquirido un papel complejo que se debate entre la ocultación y la voluntad de retrasar o modificar su presencia". Con estas palabras, la cooperativa cultural alavesa Kultur Soleil presentaba Zakatumba, que nacía "con el propósito de abordar el fenómeno de la muerte desde múltiples puntos de vista, combinando una perspectiva más lúdica y cultural con una vertiente reflexiva y generadora de pensamiento".

Al fin y al cabo, el final de la vida es una constante que iguala a todo ser. No hay remedio conocido. Puede venir antes o después, pero siempre llega. Y esa realidad inmutable ha sido y es tratada desde un número infinito de formas y fondos. Así lo está demostrando esta apuesta multidisciplinar que justo estos días, coincidiendo con la Noche de Ánimas y el Día de Todos los Santos, tenía que estar celebrando su quinta edición. Pero el covid-19 lo ha hecho imposible. "Hace un par de meses, cuando la cosa empezaba ya a apuntar a la segunda ola, vimos que lo más prudente era no seguir. Bueno, prudente y práctico, porque teníamos cosas chulas e interesantes, incluso con algunos espectáculos que estaban diseñados de manera específica para la ocasión, pero que, como mucho, iban a ser disfrutados por 10 o 15 personas, así que decidimos suspender", explica Ander Gondra, cofundador del festival. De todas formas, esta decisión no es un punto final y se espera poder volver a recuperar el camino el próximo año.

Se seguirá así con una senda que se inició al poco tiempo de la creación de la propia cooperativa cultural, que engloba también a otros proyectos como Álava Medieval y Sans Soleil Ediciones, entre otras iniciativas. "Tanto a Gorka López de Munain como a mí nos interesaba mucho el tema de la muerte y nos parecía que era una cuestión que para cualquier persona es fascinante, más allá de que le tengamos cierto respeto, miedo o llámalo como quieras. Pero es una temática que no contaba con espacios de difusión o reflexión a nivel de público. Con ese enfoque más cultural, nos pareció una buena idea el hecho de montar un festival". Desde ese convencimiento se llevó a cabo una primera edición sin buscar ayudas o apoyos de terceros, que sí se encontraron en los años posteriores. "En las primeras reuniones con las personas ajenas al proyecto las caras no es que fuesen de estupor pero sí que veías que a la gente le resultaba sorprendente asociar el modelo o la idea de festival a una temática como ésta, aunque creo que siempre se entendió lo que buscábamos y que había un trabajo previo detrás".

Además, Gondra señala que también les ha ayudado para hacer comprender mejor su propósito el hecho de que en los últimos años "hay más sensibilidad en cuestiones como los acompañamientos en los últimos momentos de vida y otras cuestiones relacionadas. Y ahora, con lo del covid, todavía más o eso quiero pensar porque uno de los grandes problemas que se ha vivido y se sigue viviendo es ese, la dificultad a la hora de gestionar residencias, los últimos momentos de vida, los acompañamientos en circunstancias que no han sido las deseables e incluso un tanto inhumanas".

Lo cierto es que en estos años, Zakatumba ha ido creciendo en número y variedad de propuestas, algo para lo que ha sido fundamental el hecho de que la cooperativa tenga su sede en el santuario de Estíbaliz. Dentro y fuera de este lugar emblemático, el certamen ha propuesto conciertos, proyecciones de cine mudo con música en directo, encuentros de ilustradores, sesiones de cortos, talleres formativos, cuentacuentos, exposiciones, representaciones teatrales... siendo la fórmula de la visita guiada la más utilizada. "Es verdad que en Vitoria, en general, hay como una especie de idilio con este formato. Pero es que las que hemos realizado vinculadas a ritos fúnebres, la Vitoria criminal o a la historia negra de la ciudad, han arrasado". Actividades todas ellas con las que se invita a "tener más presente la condición efímera de la vida, a reflexionar sobre la muerte en sí y a conocer otras formas y enfoques de abordarla. Merece la pena tratar la muerte en comunidad y reflexionar en conjunto sobre ella porque si no luego, cuando llega, resulta que estamos más solos que la una".

La organización del certamen exige un trabajo continuo a lo largo del año –"todos los festivales tienen sus complejidades, pero en este caso es dificultoso diseñar las ediciones porque no hay tanta gente especializada en determinados temas"-, más allá de que nunca falten las ideas, aunque "algunas a veces son caras y hay que hacer un poco encaje de bolillos", dice con una sonrisa Gondra, que apunta que la de 2019 fue la edición "más redonda de las que hemos hecho", un año en el que "había unos rangos de edad muy amplios en todas las actividades. De hecho, estamos muy orgullosos de eso precisamente, de que el festival abarca a un espectro muy amplio de personas". Un certamen, por cierto, único en su especie, aunque sobre la misma temática, pero con prismas distintos, se están intentando realizar otras iniciativas como el evento Dando Vida a la Muerte.

De todas formas, la cita alavesa se toma este 2020 un respiro. Un año, por cierto, en el que, antes de la aparición del covid-19, estuvo sobre la mesa dedicar esta quinta edición "a la temática de las epidemias y pandemias que se han padecido en Vitoria". Más allá de esta circunstancia, Gondra no cree que el coronavirus vaya a marcar las próximas entregas del proyecto ya que "con un tema tan amplio e infinito como la muerte, el abanico de posibilidades es muy amplio. Más miedo me da saber si, después de esto, van a cambiar los hábitos de consumo cultural haciendo imposible lo que para mí es un formato ideal". Es de esperar que no se así y Zakatumba 2021 sea una realidad... viva.

"En el festival hay unos rangos de edad muy amplios en todas las actividades"

Ander Gondra

Kultur Soleil

"Más allá del respeto, miedo o como se quiera decir, la muerte es una cuestión fascinante"