Belén Nevado Detritus Teatrus

"El sistema nos tiene bien agarrados a todos por los genitales y no podemos decir que tenemos libertad sexual"

28.10.2020 | 00:11
Belén Nevado Detritus Teatrus

Con 'Confieso que he fingido', Belén Nevado vuelve este sábado a Helldorado, cita de tarde con el humor para el que todavía queda algún hueco libre

Vitoria – A lo largo de este mes, Helldorado ha vuelto a la actividad tras el parón producido por el covid-19, un regreso en el que se han unido la música en directo y el humor. Así sucederá también este sábado. Tanto a las 13.30 como a las 19.00 horas y con el aforo completo, de los sonidos se encargarán Siroko y Trikoma. Entre medio, a las 17.00 horas, será el turno para el teatro y la comedia de la mano de Belén Nevado (Detritus Teatrus), que compartirá con los presentes Confieso que he fingido.

Y alguien podría decir, ¿qué hace una teatrera en Helldorado?

–Creo que la primera vez que actué allí fue hace más de 15 años con Las punkis también lloran. Ese coctel de música y teatro siempre es algo que me ha atraído. Son los ingredientes de mi cabaret. Aquella obra me permitía estar en salas de música, y hacer que gente que no solía acercarse al teatro, lo hiciera en este caso. Y viceversa, también. Yo tengo una vertiente punk rock que siempre me ha tirado mucho y con Karrocerías Betoño también pisé el escenario de Helldorado. La verdad es que me siento muy abrigada en las tablas entre la batería, los bafles y demás. Se me activa el gusanillo de ponerme a cantar (risas). Con esto de las distancias, que el público sabe que no me puedo acercar mucho, creo que la gente está más relajada (risas). No, en serio, la verdad es que todo esto está siendo mejor de lo que esperaba.

¿Pero, con la interacción que siempre busca con el público, esto de las distancias y demás no es un poco complicado de llevar?

–Va, pero es cuestión de echarle imaginación (risas). Me lo tomo como un reto. Además, hay que intentar quitarle hierro. De hecho, suelo empezar el espectáculo diciendo que todo ha sido una broma mundial y que no es necesario lo de las mascarillas ni nada. Ojalá... En este caso, es bueno también que podamos volver a las salas. Yo estuve en el Casco Viejo en septiembre dentro de la programación que se hizo en Vitoria al aire libre. Estuvo bien, claro, pero no es lo mismo hacer teatro de calle que llevar a la calle una obra que está pensada para un lugar cerrado. Más allá de esto, no es una situación fácil, nos han puesto una prueba que es dura, pero bueno, se trata también de jugar un poco. Imaginación, es la palabra.

Hace un par de semanas se trataba de intentar mear de pie y ahora de asumir que se finge.

–Sea con un montaje o con otro, creo que la gente lo que se encuentra es, ante todo, aire fresco, que es algo que nos viene muy bien. Levántate y mea de pie se refiere más a nosotras. A vosotros os toca mear sentados, para que nos igualemos (risas). Pero bueno, no deja de ser chocante para un chico que, a través de algo tan cotidiano como cumplimentar con una necesidad fisiológica, se visualicen ciertos privilegios del sector masculino. En las dos obras, lo que buscamos es que se ría todo el mundo. Son espectáculos para mujeres que todo hombre debería ver. Al final, tratamos cosas donde todas nos identificamos pero sin perder de vista que está bien que haya otra mirada hacia cuestiones como el hecho de fingir los orgasmos. Es algo que pertenece a nuestro ámbito privado. De hecho, parece que es una obligación dentro del sagrado sacramento del matrimonio. Se trata de quitarle hierro a este tema y de airear todo lo que tiene que ver con el sexo, que parece que siempre tiene que estar oculto. Todo tiene que ser secreto, también para que pienses que eres tú la que no funciona bien. Frente a eso, sacar a la luz estas cuestiones nos viene muy bien. Nosotras podemos respirar un poco más y a vosotros... bueno, os viene bien que rompamos esos roles de conquistadores y machos. El sistema nos tiene bien agarrados a todos por los genitales y no podemos decir que tenemos libertad sexual. ¿Cómo es que vivimos en un sistema que nos dice cómo tenemos que gestionar nuestra sexualidad? No nos dejan ni construirla ni explorarla ni desarrollarla. Está todo prohibido moralmente. En la obra rompo con toda esa carga y esos complejos que han formado parte de nuestra ausente educación sexual. No hemos tenido de eso. Bueno, igual sabemos lo que hemos encontrado en el porno.

Y así nos va.

–Claro, claro, así nos va. No quiero dar muchos detalles, pero suelo llevar la reproducción de un clítoris a tamaño natural. Y cuidado, porque no es broma, fue en 1998 cuando se describió por primera vez la anatomía completa del clítoris con todos sus elementos. Me encanta llevarlo (risas). Yo hago humor con esto porque me parece que es la herramienta fundamental, pero me he tirado muchas horas de formación e investigación, mis cursos sobre sexualidad... Es que parece mentira decir esto, pero suele ser bueno informarnos y saber cómo es nuestro cuerpo.

¿Hubo tiempo el otro día para disfrutar algo de música y lo habrá este sábado o...?

–Pues tenía otro compromiso cultural y me tuve que ir después de la actuación. Y como me dio mucha pena dejar allí a todo el mundo, este sábado va a llegar mi venganza (risas). Para mí Helldorado es un oasis en medio de este desierto y esta vez me pienso quedar hasta que Juan Uriarte me ponga de patitas en la calle.