Iker ArronizJimmy Jazz

"Lo importante del festival de este sábado es decir: ¡estamos vivos!"

04.06.2020 | 01:09
Iker Arroniz

Este sábado, la música en directo volverá a la sala Jimmy Jazz, aunque el público tendrá que seguir los conciertos en streaming. "Va a ser extraño sin la gente aquí", apunta Iker Arroniz, deseoso de que la cultura en vivo pueda volver

Vitoria – Será el primer paso de otros que se van a dar este mismo mes. Bajo la denominación de E.H.-an Sortua (Made In Basque Country), la sala Jimmy Jazz acogerá este sábado desde las 17.00 horas a Arkada Social, Brigade Loco, Rotten XIII y The Guilty Brigade. Tras ellos el día 14 será el turno de Izaki Gardenak, mientras que el 18 tomarán el relevo The Dealers y Red Iron Squad.

¿Cómo se plantea el festival de este sábado, como una forma de decir: ¡estamos vivos!?

–Sí, eso es lo más importante. ¡Estamos vivos!. Es una idea que surge de Badalona. David Peret, de HFMN Crew, es socio nuestro en festivales como el Gasteiz Calling y en las giras que montamos. A él se le ocurrió como un hito de salida dentro de la pandemia, hacer conciertos en streaming con los grupos de punk rock catalanes. Nosotros le cogimos el guante y montamos lo que vamos a hacer este sábado, que es como la versión desde Euskal Herria de su propuesta catalana. Es ponernos en marcha sin saber realmente a dónde vamos porque nuestro sector no es el audiovisual, nos dedicamos a la música en directo. Pero ante la situación que estamos padeciendo, sí queríamos generar algo, un proyecto desde la sala, con sus medios y con su gente. Es crear algo que nos de soporte para este tramo en el que estamos vendidos y no tenemos ni idea de lo que tenemos que hacer. Pero también es una propuesta que queremos que nos sirva de cara a un futuro que creemos que no va a ser tan halagüeño. Cuando arranquemos con la música en vivo, que está planteado a partir de septiembre, somos conscientes de que seguramente no lo podamos hacer con nuestro aforo completo. El tener unas herramientas de este tipo nos puede servir.

Pero qué extraño pensar en cuatro conciertos seguidos sin nadie.

–Sí, tal cual. Son cuatro conciertos de cuatro grupos de punk rock en una sala como Jimmy Jazz en unas fechas en las que aquí dentro suele hacer bastante calor. Y el sábado vamos a estar solos. Además, los pocos que estemos, sin meter ruido porque queremos que el producto llegue perfecto a donde tiene que llegar, al otro lado de la pantalla. Va a ser raro, por lo menos.

¿Qué espera o que le gustaría que sucediese con la gente que estará a ese otro lado de la pantalla?

–Claro, para la gente también está siendo algo nuevo. Cuando arrancó la pandemia y se montaron los srteaming más de la escena de club, de Dj... a mí me pareció una fórmula interesante que también sirve para descubrir a gente, pero creo que esa fórmula ha dado de sí lo que tenía que dar. Se han hecho cosas muy buenas, con formatos diferentes. Con la música en vivo se ha hecho menos. Ahora están surgiendo iniciativas como los streaming de la ETB o la BBK. Vale, pero creemos que el sector de la música en vivo que nosotros conocemos, es decir, las bandas pero también las crew, los técnicos y las propias salas, no se están viendo reflejados en eso. Por eso nos apetecía generar propuestas como la de este sábado. Y para ello le hemos estado dando muchas vueltas, viendo otras experiencias y sacando nuestras conclusiones. A la gente solo le podemos pedir que entienda que estamos de pruebas y que vamos a ofrecer lo mejor de nuestro trabajo. No va a ser lo mismo que estar en el concierto, eso es así. Estar en una actuación es mucho más que disfrutar la música en directo, es estar con tu gente, con otras personas, vivir algo colectivo. Pero tenemos dos cosas claras. La primera, que el sonido va a estar a la altura. La segunda, que vamos a ofrecer algo también muy dinámico, con entrevistas con los músicos, vídeos... La experiencia en casa, de todas formas, va a depender mucho de cada persona. Esperemos que no haya muchos haters (risas).

Al público también se le está dando la opción de que aporte la cantidad económica que considere para apoyar el evento del sábado. En estos meses, la sala ha tenido comunicaciones de habituales que no han querido recibir la devolución de sus entradas de un determinado concierto como gesto hacia Jimmy Jazz. ¿Cree que la gente va a querer colaborar en este caso, sabiendo que además la situación económica de la mayoría es la que es?

–Creo que sí. El objetivo de esto, de todas formas, no es la recaudación. Casi al revés. No es una cuestión de salvarnos a nosotros. Es compartir. Lo estamos viendo con lo que decías de gente que no ha querido que le devolviésemos el dinero de un determinado concierto aún sabiendo que igual no puede acudir cuando al final se haga. O con la gira de Bad Religion, en la que también estamos, con siete eventos que hemos tenido que aplazar y recolocar. Había más de 12.000 entradas vendidas y la respuesta de la gente está siendo increíble. Estamos hablando de no más de entre un 10 y un 15% de devolución. Con todo lo que está pasando, sí creo que hay una idea de no ahondar más en la herida. De ahí a que una persona decida dar dinero por lo del sábado... bueno, pues igual no, pero ya te digo que no es lo que se busca. Lo que pretendemos es visibilizar todo lo que está parado. Creo que a todos, por lo menos por lo que estamos viviendo con el público, todavía no nos ha comido el mundo mercantilista y sigue habiendo gente lo suficientemente interesada en seguir a sus bandas. El ser humano sabe diferenciar entre lo que es pequeño y necesita ayuda, y lo que es muy grande y la puede buscar en otro sitio.

¿Lo del sábado va a ser el primer paso de otros?

–Sí. El 14 estarán Izaki Gardenak, que además van a estar como residentes de la sala durante una semana. Van a presentar aquí dos canciones nuevas. Y el 18 serán The Dealers y Red Iron Squad. Son todas bandas locales, cada una con diferente proyección. El de Izaki Gardenak vamos a intentar hacerlo muy bonito, con ellos seguramente en el suelo de la sala, no en el escenario, buscando algo especial. Y el otro, recuperando un poco esa idea de previa del Azkena que hemos hecho otros años, será más fiestero.

¿Qué tiene que pasar el sábado para quedarse con buenas sensaciones?

–Nos gustaría que tenga la máxima difusión posible. Creo, de hecho, que la va a tener. Se va a lanzar desde muchos perfiles de Facebook, canales de Youtube y demás, gracias también a la colaboración de mucha gente, incluso de bandas que no van a tocar pero que quieren sumar, como Segismundo Toxicómano, por ejemplo. Creemos que va a salir bien porque ya hicimos el sábado una prueba con Ttek Elektrotxaranga y nos quedamos muy a gusto. Aún así tenemos un poco de estrés porque va a ser algo similar a un programa de televisión de tres horas y media, con todo lo que ello supone. Queremos que sea muy dinámico.

Más allá de estos conciertos, nos encontramos ante una situación de incertidumbre en la que, además, las autoridades no están siendo muy claras a la hora de ver cómo se van a poder llevar a cabo conciertos, representaciones teatrales y de danza... Ante eso, ¿hay un sentimiento de decir: me rindo?

–Todavía no. Tampoco sé muy bien la razón. 2020, desde un punto de vista económico, no va a servir para nada. Y eso, en el mejor de los casos. Hasta ahora, ha sido más una cuestión de intentar ver la botella medio llena: no somos prioritarios y entendemos que hay una situación sanitaria y económica muy dura. Pero también es verdad que ha llegado un momento en el que empieza a cambiar la situación y empezamos a ver la botella medio vacía. ¿Por qué? Porque no sabemos nada. La semana pasada nos dicen que discotecas y pubs iban a poder abrir a un tercio de aforo. Ahora es que no. Y nos ha pasado con festivales o conciertos, moviendo fechas todo el rato. Pero todo eso es producto de reflexiones internas en las que no te ayuda nadie, porque institucionalmente nadie te dice nada, te explica, se comunica. Estamos todo el rato en la incertidumbre de cuándo voy a poder abrir y cómo, en qué condiciones. Empieza a estar el miedo de qué pasa si todo lo que hemos pasado a otoño se cae entero. Solo en Jimmy Jazz estamos hablando de 60 eventos que se han trasladado. Las mismas bandas empiezan a estar nerviosas. ¿Hasta cuándo esto va a seguir siendo así? ¿Cuándo va a llegar información? ¿Por qué nadie dice: hasta el 1 de enero no se van a poder hacer conciertos con más de un tope personas? Queremos saber a qué atenernos. Necesitamos respuestas igual que los teatros o los museos. Que nadie esté diciendo ni proponiendo nada es desesperante.

Pero resulta un poco extraño porque sí hay países en los que se están planteando medidas como tomar la temperatura en la entrada, estar con mascarillas... pero aquí ni siquiera se está hablando de eso.

–Eso es. Nosotros estamos abiertos a lo que nos digan. Hay situaciones en las que se está vehiculizando el comportamiento de las personas para que sean viables, desde el transporte público hasta Michelin, pasando por las playas o lo que quieras. Pero nadie plantea cómo ver un concierto en una sala. Se puede implementar un protocolo temporal, el que sea, hasta que vuelva la antigua normalidad o llegue la nueva. Pero no se hace nada. De nuestro sector se ha olvidado todo el mundo. Mira a los festivales españoles, que están suspendiendo sin que nadie les diga nada, sin que haya una causa de fuerza mayor.

Con las instituciones más cercanas, ¿hay interlocución, notan interés por su parte para conocer su situación?

–Desde la Diputación, notamos mucho interés. Desde el Ayuntamiento de Vitoria, nada. La Diputación se está preocupando. Con el Ayuntamiento todo es no.

¿Qué les pediría?

–Nos tienen que acompañar en el mantenimiento de las infraestructuras. Debería haber ayudas para potenciar la contratación, además, para que las condiciones laborales de los profesionales no vayan hacia atrás. Asimismo, está claro que todo esto ha traído una sensación de miedo hacia las concentraciones humanas, así que sería bueno que nos ayudasen a volver a una normalidad. ¿Cómo le quitas el miedo a la gente? Implantando unos protocolos y nos gustaría que nos ayudasen en la implementación de esos protocolos, es decir, contando con su revisión y visto bueno sobre lo que nosotros tengamos que hacer. Esa interlocución es imprescindible para que todos nos sintamos seguros.

Hay algo que la sociedad no suele percibir y es que el trabajo de programación y contratación se hace con mucho tiempo de antelación. Por ejemplo, supongo que ahora tendrán muchas dudas con el Gasteiz Calling.

–En el caso del Gasteiz Calling, todo se trasladará a 2021, precisamente por lo que dices. Y no es lo único.

Fueron Trikoma y Skabidean los últimos en actuar en la sala el 7 de marzo. ¿No le da la sensación de que ha pasado un siglo de aquello?

–Sí. De hecho, lo hemos hablado entre nosotros. Es como si cada semana que pasa fuera un mes. Tenemos esa sensación de que ha pasado mucho tiempo. Es una incertidumbre constante en la que vivimos desde el 15 de marzo.

En junio

Día 6. Desde las 17.00 horas, el E.H.-an Sortua (Made In Basque Country) acoge a Arkada Social, Brigade Loco, Rotten XIII y The Guilty Brigade.

Día 14. Izaki Gardenak.

Día 18. The Dealers y Red Iron Squad.

"Este 2020, desde un punto de vista económico, no va a servir para nada. Y eso, en el mejor de los casos"

"Estamos todo el rato en la incertidumbre de cuándo voy a poder abrir y cómo, en qué condiciones"

"Desde la Diputación Foral de Álava, notamos mucho interés. Desde el Ayuntamiento de Vitoria, nada"