Moya, el robot que camina, sonríe y desafía los límites entre el humano y la máquina
Este humanoide hiperrealista con aspecto de mujer mantiene el contacto visual, reproduce gestos y tiene la piel cálida, un avance que reabre el debate sobre el futuro de la robótica social
La escena que se vivió hace unos días en la ciudad china de Shanghái parece sacada de una película de ciencia ficción, pero lo cierto es que se trata de una situación muy real. La empresa DroidUp presentó allí a Moya, su última creación, un robot humanoide con aspecto de mujer, que ha generado fascinación e incomodidad a partes iguales. Su hiperrealismo ha abierto un debate que va mucho más allá de la tecnología.
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Un aspecto más humano
No es el primer robot humanoide inventado, ni mucho menos. Algunos de los que ya existen están pensados para hacer tareas monótonas o físicamente exigentes, como es el caso del Tesla Optimus o del Yuanzheng A2 de AgiBot, al que se puede ver en un vídeo poniendo un lavavajillas. Otros como el GR-3 de Fourier Robotics, que causó sensación en el CES 2026 de Las Vegas, apuestan por la compañía y la asistencia emocional. Sin embargo, frente a ellos, Moya tiene una peculiaridad y es la de presentar un aspecto mucho más humano.
DroidUp presenta a Moya como el primer robot inteligente encarnado totalmente biomimético del mundo. En vídeos difundidos por el South China Morning Post, se le puede ver caminar como una persona, con movimientos fluidos y naturales, y además se aprecia que es capaz de replicar microexpresiones humanas como sonreír, asentir e incluso sostener la mirada. Todos estos rasgos sitúan a este robot entre los desarrollos más avanzados en robótica social.
Temperatura corporal
Moya mide 1,65 metros, pesa aproximadamente 32 kilogramos y sus proporciones están diseñadas para asemejarse a las de un adulto. Mantiene una temperatura corporal de entre 32 y 36 grados centígrados, lo que hace que su pielresulte cálida al tacto y refuerce esa sensación de presencia humana. Según DroidUp, la precisión de su postura al caminar alcanza el 92%, lo que se traduce en una locomoción estable y natural.
Detrás del desarrollo de Moya se encuentra Shanghai DroidUp Robotics Co. Ltd, una empresa especializada en la investigación, desarrollo, producción y venta de robots humanoides de uso general. Aunque no es tan mediática como Tesla, Unitree Robotics o Figure AI, DroidUp ha firmado hitos relevantes. Según su sitio web oficial, construyó el primer robot humanoide bípedo de tamaño real basado en accionamiento por tendones (X02), el primer robot de expresión facial completo y de producción en masa (Rena) y logró un récord Guinness al caminar más de 100 kilómetros con el modelo X01.
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'Valle inquietante'
Con Moya, la compañía vuelve a situarse en el foco y las reacciones que ha suscitado su presencia han sido diversas. Muchos usuarios destacan el salto tecnológico; otros hablan abiertamente de inquietud, concretamente lo que se conoce como el valle inquietante, esa sensación o incomodidad que surge ante réplicas casi humanas, pero no perfectas.
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En cuanto a su futuro, la intención no es convertir a Moya en un robot doméstico ni en un operario industrial. Está pensado para entornos sanitarios, educativos y comerciales en los que la interacción humano-robot sea fundamental: cuidado de ancianos, educación, saludo o atención en espacios como museos y bancos. Se espera que llegue al mercado a finales de 2026, con un precio inicial estimado de 1,2 millanes de yuanes (unos 145.000 euros), aunque la cifra definitiva y la disponibilidad aún no se han anunciado oficialmente.
La pregunta que debemos hacernos ahora ya no es si los robots convivirán con nosotros, que ya es una realidad, sino cuánto queremos que se nos parezcan. Con la aparición de Moya, esa frontera parece cada vez un poco más difusa.