El Baskonia, la bestia negra del Madrid
El talento individual de Luwawu-Cabarrot resuelve un apretado final en el Movistar Arena y el conjunto gasteiztarra será cabeza de serie si gana al Unicaja el viernes
El Kosner Baskoniasumó en cancha del Real Madrid una victoria vital en su pelea particular por ser cabeza de serie en el play off de la ACB. A pesar de un arranque algo dubitativo, el cuadro gasteiztarra supo aprovechar tras el descanso su mayor frescura de piernas para cambiar la dinámica del duelo, imprimir ritmo y resolver finalmente en un apretado desenlace gracias al talento individual de un brillante Luwawu-Cabarrot.
Galbiati alineó de inicio a su quinteto de las citas recientes formado por Forrest, Villar, Radzevicius, Kurucs y Diakite, que fueron los encargados de conseguir una primera ventaja de 5-9. El conjunto merengue, quizás por la fatiga de la Final Four, planteó una defensa en zona que el Baskonia logró evitar a base de acierto exterior.
Tampoco tardó en encontrar puntería el conjunto merengue por medio de los triples de Llull y Okeke, mal defendidos por un Baskonia que entró al partido tan contemplativo atrás como su rival. Con ese intercambio de triples el cronómetro fue avanzando sin que ninguno de los dos equipos se escapara y el 25-25 en el marcador a los ocho minutos de juego con 5/8 en triples para ambos conjuntos daba buena fe ese predominio del ataque sobre la defensa.
El guion cambió por completo en el segundo cuarto, cuando el Real Madrid prescindió de su defensa en zona y el duelo, ya con punteos más incómodos y menos acierto exterior, comenzó a volcarse más por dentro. El ritmo anotador cayó notablemente tras elevarse el tono físico y a los cinco minutos del segundo cuarto el marcador parcial era únicamente de 4 puntos para el Madrid y 5 para el Baskonia.
Un triple de Lyles seguido de una canasta demasiado fácil de Kramer rompió esa dinámica y obligó a Galbiati a parar el encuentro al ver que los locales amasaban su máxima ventaja hasta entonces con el 38-31. Los vitorianos, aprovechando sobre todo las transiciones en las que a los blancos les costó correr hacia atrás y una técnica a Campazzo por protestar, lograron reducir distancias al descanso con el 46-42, aunque quedó la sensación de que en toda parte no se vio la versión agresiva e intensa de citas anteriores que podía haber hecho más daño a los locales.
Mejoría tras el descanso
La charla de Galbiati, que no terminó nada contento con los suyos en la primera parte, surtió efecto en el comienzo de la segunda, que arrancó con un parcial de 0-10 favorable a los azulgranas. El técnico italiano introdujo a Diakite y a Omoruyi de inicio en el quinteto y Forrest, atinado desde el perímetro, sumó tres triples que sirvieron a los alaveses no sólo para ponerse por delante, también para construir su primera renta de dobles dígitos con el 50-60.
La alegría, sin embargo, duró poco a los vitorianos. Los jugadores que entraron desde el banquillo no lograron darle continuidad al parcial y, por el contrario, llegó uno de 16-4 favorable al Real Madrid. Campazzo y Hezonja, sus dos referentes con Tavares lesionado, tiraron del carro y además se les sumó Kramer con dos triples para colocar el 66-64 con el que se afrontaron los diez últimos minutos.
Scariolo, alternando defensas durante toda la cita, recuperó la zona en el comienzo del último cuarto, pero Omoruyi, uno de los mejores baskonistas del partido, logró romperlas con su gran lectura del juego, ejerciendo de asistente y atacando con agresividad el aro rival cuando Yurtseven, el único pívot local, no estaba en la cancha.
Fue así como llegó un nuevo parcial de 0-10 con el que los vitorianos retomaron el mando del encuentro con el 68-75 a seis minutos y medio del final. Sin embargo, el tiempo muerto de Scariolo cortó la racha azulgrana y devolvió al partido a los madrileños. Kramer, más fresco que sus compañeros y con confianza tras sus triples del tercer cuarto, se encargó de empatar de nuevo la cita para que se resolviera en los cuatro minutos finales (75-75).
Era el momento de la verdad y, mientras el Madrid recurrió a Hezonja y Okeke, Luwawu-Cabarrot fue quien se echó a la espalda todo el peso del ataque azulgrana. El alero francés anotó ocho puntos seguidos para su equipo, seis de ellos en acciones de puro talento individual en el uno contra uno, y puso el 83-86 en el marcador a 54 segundos del final. El Madrid falló y en la siguiente posesión Radzevicius cazó un importantísimo rebote ofensivo para sacar el balón de nuevo a Luwawu-Cabarrot, que le puso la guinda a su brillante final de partido sentenciando la cita desde la línea de los tiros libres.
