A pesar de una nueva derrota que prolonga la mala racha del Kosner Baskonia, los azulgranas se mantuvieron en el partido ante el Olympiacos, uno de los grandes dominadores del baloncesto europeo, prácticamente hasta el final. Buena parte del mérito para ello fue de Eugene Omoruyi.

El ala-pívot nigeriano firmó otro encuentro sobresaliente y resultó clave para que el Baskonia no bajara los brazos hasta el final del encuentro, llegando incluso a ponerse por delante en varios tramos del choque. 

Desde el inicio exhibió sus mejores virtudes, liderando el brillante arranque vitoriano con canastas de mérito y una visión de juego más propia de un base que de un interior, dotando al equipo de una fluidez ofensiva que descolocó por momentos a los griegos.

En defensa también dejó su sello gracias a la rapidez de sus manos, acumulando hasta cuatro robos de balón, el mejor registro del partido. Sin embargo, su esfuerzo atrás no bastó para frenar el poderío interior de los helenos, que encontraron en la pintura la vía para anotar y darle la vuelta al marcador.

Vezenkov, Milutinov y Jones lideraron el ataque del Olympiacos, aprovechando su superioridad física ante Diakite y, especialmente, ante un Omoruyi que tuvo que desempeñarse muchos minutos como cinco debido a la baja de Khalifa Diop y a la imposibilidad de que Jesse Edwards dispute la Euroliga lo que resta de temporada.

Pese a ello, no se achicó y logró contener por momentos a los interiores rivales gracias a su constante esfuerzo. En el último cuarto, el desgaste acumulado terminó pasándole factura: aunque siguió aportando en la creación, falló dos tiros libres poco habituales en él. Galbiati, consciente de ese cansancio, optó por darle descanso en los minutos finales.

Finalmente, su gran actuación no evitó la derrota baskonista. Omoruyi fue el jugador con más minutos del partido (34) y el máximo anotador de su equipo con 18 puntos, a los que añadió 5 rebotes y 5 asistencias para una valoración final de 20, la más alta del Baskonia junto a la de Trent Forrest.

Nivel en alza

Esta actuación se suma a la línea ascendente –con la excepción del último partido de Euroliga ante el Dubai– que viene mostrando el nigeriano en las últimas semanas. Desde su llegada a Vitoria el 10 de diciembre de 2025, su rendimiento no ha dejado de crecer constantemente.

Ese progreso ya le valió la renovación de su contrato el pasado 16 de febrero por dos meses más, por lo que seguirá, al menos, hasta bien entrado el mes de abril a las órdenes de Paolo Galbiati.

Tras esta ampliación, y también condicionado por la baja de Diop, su protagonismo ha aumentado notablemente, hasta convertirse en una pieza clave del Baskonia, como ya demostró en la histórica victoria en la Copa del Rey.

Ya sea actuando como alero, ala-pívot o de cinco puro, puesto del que reniega, Omoruyi saca a pasear su garra y visión, con las que ha generado una gran conexión con Luwawu-Cabarrot, un habitual en las muchas puertas atrás que regala el interior durante los encuentros.

El reto ahora pasa por seguir manteniendo este nivel durante el resto del curso, sobre todo en la Liga ACB, donde los baskonistas tienen puestas todas las esperanzas de lo que queda de temporada. Para lograrlo necesitará que el equipo le acompañe y afrontar con mejores sensaciones generales el tramo final de la campaña.