El Kosner Baskonia cayó derrotado en cancha del todopoderoso Olympiacos, pero lo hizo mostrando una imagen más reconocible que la de sus últimas jornadas en la Euroliga y plantando cara hasta el final a un rival muy superior en cuanto a plantilla y presupuesto. Al final, los de Galbiati no lograron frenar la imponente batería interior helena, pero pusieron en dificultades a su rival hasta el punto de que las caseras decisiones arbitrales ayudaron a decantar el igualado choque.

Con un quinteto formado por Forrest, Villar, Radzevicius, Omoruyi y Diakite, el conjunto vitoriano protagonizó una mejor puesta en escena que en sus anteriores citas, mostrando una actitud diferente y agresividad en ataque para obligar al Bartzokas a pedir tiempo muerto con el 4-10 inicial tras cinco puntos seguidos de Forrest.

Reaccionó el Olympiacos percutiendo en el mermado juego interior azulgrana a base de enviar balones al poste a Milutinov, que anotó ocho puntos seguidos para devolver la igualdad al marcador. Pese a ello, los vitorianos mantuvieron su buen hacer defensivo, siguieron compitiendo de tú a tú con los griegos y se valieron de dos buenos robos de Frisch que terminaron en canasta liberada del francés para recuperar la renta de alrededor de cinco puntos que reflejó el electrónico al final del parcial (19-24).

No empezó mal tampoco el segundo cuarto, en el que ambos equipos fueron intercambiándose golpes hasta que el Olympiacos, con la entrada a cancha de Walkup, Mckissic y Papanikolaou, logró elevar sus prestaciones defensivas y dificultar que el ataque gasteiztarra fluyera. Con ellos tres con el mono de trabajo puesto y Vezenkov y Milutinov encargándose de la anotación, los locales le dieron la vuelta al partido con un parcial de 10-2 para el 35-33.

Pese a ello, los vitorianos siguieron sólidos atrás y con la aparición de Simmons y Omoruyi en ataque evitaron que el Olympiacos rompiera al partido y dejaron la distancia en sólo un punto al descanso (41-40).

Aparición de la fatiga

El paso por los vestuarios apenas cambió el guion del encuentro, ya que al comienzo de la segunda parte el Olympiacos incidió más si cabe en intentar aprovechar su enorme superioridad por dentro enviando balones a la pintura, pero el buen trabajo del Baskonia para minimizar daños y su desacierto desde el perímetro impidieron a los de El Pireo poner tierra de por medio.

Además, los de Galbiati se valieron de un Omoruyi extraordinario, al que sólo le faltó meter los triples para poner el partido patas arriba. El nigeriano fue, salvando las distancias, el Vezenkov baskonista, anotando canastas de todos los colores cerca del aro y habilitando a sus compañeros con su inteligencia y visión de juego.

El cuadro azulgrana mantuvo el pulso a los helenos hasta el 60-60, momento en el que Tyler Dorsey se sumó a la producción ofensiva de Vezenkov para anotar cinco puntos consecutivos y colocar el 69-62 al cierre del tercer cuarto al mismo tiempo que aparecían los primeros síntomas de fatiga en el Baskonia.

Tampoco ayudaron en el cuarto decisivo las decisiones de los árbitros, que conscientes de quién era el equipo local y el que tenía más en juego en ningún momento del partido se arriesgaron a ponerse al Estadio de la Paz y la Amistad en contra. Un dos más uno de Tyrique Jones elevó por primera vez en la cita la brecha a los dobles dígitos.

Parecía que al Baskonia se le escapaba el partido con acciones condicionadas por el cansancio como dos tiros libres errados por Omoruyi mientras Jones imponía esta vez sí sus muelles y su energía ante los exhaustos interiores visitantes. Un triple de Simmons, sin embargo, devolvió a los vitorianos al choque con el 80-74 y dio emoción a unos minutos finales marcados de nuevo por decisiones arbitrales cuestionables.

Una de ellas, en una falta de Diakite por agarrar a Jones, que anteriormente se había quitado de encima a Forrest con otro agarrón idéntico, resultó decisiva, ya que Fournier cogió el rebote del segundo tiro libre y colocó el 87-78 para sentenciar el duelo a un minuto del desenlace. En cualquier caso, este Baskonia se parece más al que se vio en la Copa y marca el camino a seguir a partir de ahora.