La alegría de la Copa del Rey de Valencia sigue presente en las retinas de toda la afición del Kosner Baskonia. Un título de este calibre, logrado 17 años después tras derrotar al Barcelona y Real Madrid en dos partidos épicos, no es algo que se pueda olvidar de la noche a la mañana y eso es evidente.
Sin embargo, el éxito copero ha dejado a la plantilla de Paolo Galbiati con una resaca tras el trofeo que se está alargando mucho más de lo debido para los intereses y las aspiraciones del equipo en Liga. En las últimas jornadas, el conjunto vitoriano está dejando una imagen bastante pobre sobre el parqué, con varios jugadores sin acierto y en un estado de forma que roza la apatía.
Todo ello –también sea dicho– se está viendo agravado por las lesiones de una plantilla bajo mínimos en efectivos y que tan solo pudo contar con nueve jugadores en la rotación del último compromiso liguero en Burgos. Además, uno de ellos –el flamante Jesse Edwards–, era totalmente nuevo en la oficina.
El drama de las lesiones: sin Tadas, Kurucs y Diop
Las lesiones de piezas fundamentales del equipo no justifican por completo el mal momento que vive el Baskonia, pero sí que están dejando muy mermada a una rotación que está siendo completada con jugadores del filial en las últimas fechas.
Ver a Stefan Joksimovic y Juom Maker Bol en la dinámica del primer equipo ya no es ninguna novedad. Ambos viajaron a Valencia para disputar la Copa y, de hecho, se convirtieron en los dos jugadores más jóvenes en la historia del conjunto azulgrana en disputar el torneo, al superar el récord que Juan Pedro Cazorla estableció en 1994.
A ellos dos, que estuvieron en Bolonia el pasado fin de semana disputando la NextGen Euroleague, también se les suma Vit Hrabar. Ante los problemas de lesiones en el juego interior del equipo, el jugador esloveno fue un recurso más de Galbiati en Sarajevo ante el Dubai.
De todas formas, pese a que los jóvenes de la cantera demuestran gran desparpajo, una enorme ambición y pertenecen a una de las generaciones más doradas en la historia del Baskonia, no son suficiente para hacer frente a un calendario más duro que nunca, en el que prácticamente hay un duelo cada tres días.
El hecho de no poder contar con Tadas Sedekerskis y Khalifa Diop hasta dentro de unos meses, sumado a la baja de Rodions Kurucs –que forzó para estar en Valencia–, hace que el juego interior del esquema de Galbiati esté cogido por pinzas.
Clément Frisch no acaba de dar un paso adelante en su primera temporada en ACB y Euroliga, y Mamadi Diakite está siendo a día de hoy el hombre que mantiene vivo al equipo en esa faceta.
Además, Howard y TLC, dos de los pesos pesados del Baskonia, también sufrieron algún que otro contratiempo físico en las últimas fechas que les obligó a ausentarse de la rotación del equipo. Sin ir más lejos, el alero francés se perdió tanto el último partido de Euroliga ante el Dubai como el reciente compromiso de la ACB en el Coliseum de Burgos.
En estado de apatía: pasividad defensiva y poco deseo
El Kosner Baskonia acumula la fatídica racha de cuatro derrotas en los último cinco partidos. Un tramo de temporada muy pobre por parte del conjunto gasteiztarra, que podría ver como su racha empeora aún más durante esta semana.
Los de Galbiati visitan al Olympiacos en El Pireo, actualmente el segundo mejor equipo de toda Europa –tan solo por detrás de un intratable Fenerbahce–. Asaltar el templo griego en el estado que llegan los azulgranas se vislumbra como un objetivo muy complicado. Eso sí, en el caso de dar la campanada y lograr la gesta, el triunfo supondría todo un subidón de ánimos dentro de una plantilla que viene de capa caída.
La realidad es que las malas sensaciones del Baskonia van más allá de los resultados y al equipo en ocasiones se le ve sin ideas o incluso sin motivación. Precisamente eso se vivió contra el San Pablo Burgos desde el arranque del choque, y el técnico italiano no dudo en criticarlo en la rueda de prensa tras el partido: “No hemos tenido deseo y eso me preocupa”.
En general, la falta de intensidad del Kosner Baskonia en estos últimos encuentros es evidente y eso era algo que casi con total seguridad podía pasar –y se esperaba que ocurriese– únicamente en el primer duelo ante el Valencia tras la celebración.
No obstante, ya han pasado tres semanas desde entonces, y las jornadas en Euroliga y ACB siguen su curso. A día de hoy, la actitud general del equipo no es positiva y todo indica a que el cambio de chip de la Copa aún está por efectuarse.
Desde la competición del KO, el conjunto gasteiztarra tan solo ha podido lograr la victoria frente al Hiopos Lleida en el Buesa (93-90), en un duelo muy ajustado en el que el resultado pudo caer de cualquiera de los dos lados. De hecho, el Baskonia salvó el partido en el último cuarto ya que los de Gerard Encuentra fueron superiores la mayor parte del duelo.
Uno de los principales motivos de la mala racha de los azulgranas es la falta de intensidad y solidez en defensa. En los choques más recientes, el conjunto de Zurbano ha encajado muchos puntos en contra, y la mayor prueba de ello son los últimos 107 que el Burgos –recién ascendido– logró anotar al equipo de Galbiati. Los 108 del Valencia, 97 del París, 100 del Dubai y 90 del Lleida completan la larga lista de la sangría defensiva del Baskonia.
Un listado al que también amenaza con entrar el Olympiacos, tercer mayor anotador de la Euroliga tras Valencia y París. Para evitarlo, los pupilos de Galbiati deberán tratar de mostrar su mejor versión y multiplicar sus esfuerzos en la presión para así poner fin a esta situación.
Tras el partido en suelo griego, y con la vista puesta principalmente en la ACB, se avecina una serie de choques asequibles –Girona, Andorra, Manresa y Gran Canaria– en los que el Baskonia tratará de recuperar la confianza.