Se sufrió, pero el Kosner Baskonia logró ante el Hiopos Lleida regresar a la senda de la victoria y dejar atrás las malas sensaciones de sus dos últimos compromisos. De menos a más y comandados por un Omoruyi omnipresente, los alaveses superaron a un incomodísimo rival que obligó a los vitorianos a dar su mejor versión en la segunda parte para imponerse en un apretado desenlace.

Una de las sorpresas del arranque del encuentro fue el descarte de Markus Howard en beneficio de Simmons, que volvió a una convocatoria de la ACB más de un mes después de la visita al Tenerife. El quinteto titular, en cualquier caso, lo formaron Forrest, Villar, Radzevicius, Diakite y Omoruyi, siendo este último el gran protagonista del primer cuarto.

Ganar o perder volvió a tener peso deportivo y el conjunto gasteiztarra entró al choque con una actitud distinta a la de las últimas citas de Euroliga ante el París y el Valencia Basket, aunque fue el Lleida el que, con una incómoda defensa en zona, energía, y sobre todo más acierto en el tiro que los alaveses, empezó antes a poner tierra de por medio. Los vitorianos llegaron a estar siete tantos abajo, pero Omoruyi, autor de 8 puntos, 3 asistencias y 14 créditos de valoración en los diez primeros minutos, se echó al equipo a la espalda, lo mantuvo en el partido y evitó que la distancia fuera mayor que el 17-21 con el que comenzó el segundo cuarto.

Un agitador inesperado como el joven Joksimovic, con valentía, desparpajo y cinco puntos a los que se sumaron un triple de Radzevicius y otro de Luwawu-Cabarrot, fue quien se encargó de dotar a los alaveses de más argumentos que el Omoruyisistema y darle la vuelta al marcador con el 28-26.

Sin embargo, Gerard Encuentra reaccionó acto y seguido y logró con un tiempo muerto que ese cambio de dinámica en el partido resultara pasajero y los catalanes se reorganizaran. Con Batemon como principal faro, pero con una anotación más repartida entre distintas bazas frente a un Baskonia necesitado de una mayor aportación de sus estrellas, el Lleida encadenó un parcial de 6-16 con el que llegó al descanso con una ventaja máxima hasta entonces de 34-42.

Cambio de cara tras el descanso

No era una diferencia con la que se pudiera especular y el Baskonia regresó del paso por los vestuarios decidido a darle la vuelta al encuentro y lo consiguió con un parcial de 10-0 para arrancar la segunda parte. Galbiati redobló su confianza en Joksimovic introduciéndolo en lugar de Villar en su quinteto y esta vez Omoruyi, que siguió siendo el eje del ataque azulgrana, estuvo mejor acompañado por Forrest y Diakite.

Ese sí, el Lleida, lejos de venirse abajo tras ver evaporarse su colchón, siguió jugando con la misma convicción, fiel a su idea de ser agresivo atrás con variantes defensivas y correr la cancha siempre que tenía la oportunidad. A partir del 44-42, ambos equipos fueron intercambiándose golpes sin que ninguno de los dos lograra imponer su ley en un tercer cuarto en el que Omoruyi siguió dando una lección de baloncesto y el Baskonia se fue a los 30 puntos, casi los mismos que en toda la primera parte.

De esta manera, con el 64-65 en el electrónico todo quedó por decidirse en el último cuarto. Los vitorianos mantuvieron el alto nivel de intensidad propuesto en la segunda parte, compensando sus bajas interiores con trabajo coral bajo los aros, aunque su falta de acierto desde el triple hizo que el Lleida fuera el primero en intentar estirar el marcador por medio de las acciones de Ejim en el poste.

La distancia, en cualquier caso, no superó los cuatro puntos y a partir del 68-72 fue el Baskonia el que tomó las riendas con el paso al frente de hombres de la segunda unidad como Spagnolo y Simmons, que con Forrest y Luwawu-Cabarrot en el banco convirtieron en puntos las asistencias de Omoruyi y Diakite frenó en seco a Ejim con dos tapones más para su colección.

Con un parcial de 9-0 con seis puntos de Spagnolo, los vitorianos le dieron la vuelta al encuentro con el 77-72 que consiguieron convertir en triunfo, pero no sin sufrimiento. Batemon –a pesar de llevarse dos tapones desconsiderados de Diakite para llegar a los seis en su cuenta– y Ejim no bajaron los brazos y obligaron a Forrest a ganar en la línea de personal un duelo que Batemon pudo empatar con un tiro sobre la bocina desde cancha propia, pero que, con suspense se resolvió con victoria azulgrana.