Ganar al Mallorca, más que una necesidad, era una obligación, y el Deportivo Alavés cumplió. Lo hizo, además, de la única manera que sabe: con épica. Tras irse al descanso por detrás en el marcador, los babazorros fueron capaces de levantarse de la lona y de golpear dos veces a los bermellones para acabar sumando tres puntos muy importantes, por no decir decisivos, en la lucha por la permanencia. Y Toni, con los dos goles, volvió a ser el gran protagonista (2-1).
Solo dos novedades introdujo Quique Sánchez Flores en el once albiazul para la cita clave con la escuadra bermellona: Abde Rebbach, como carrilero izquierdo, y Carles Aleñá, en la sala de máquinas, recuperaron la titularidad en detrimento de Yusi Enríquez y Jon Guridi, de inicio en la derrota sufrida en el Santiago Bernabéu. No hubo variaciones en el dibujo, y Carlos Protesoni no entró en la convocatoria.
El plan inicial, eso sí, no le duró mucho al entrenador madrileño. A los tres minutos, en una carrera con disputa, Boyé sintió un pinchazo en la zona posterior del muslo izquierdo y no pudo seguir en el partido, dejando su sitio a Ibra Diabate. Un muy duro contratiempo que, afortunadamente, no afectó a la moral del equipo, que continuó tratando de hacerse con la batuta del duelo. Y lo hizo, con ímpetu.
Pero, por mucho que el Alavés se sintiera superior sobre el verde, merecedor de más, ninguno de sus acercamientos al área rival dio frutos. Y el primero que tuvo el Mallorca, sí. En una acción individual, mediante un disparo desde fuera del área, Virigili puso el balón en la escuadra de la portería de Sivera, imparable (0-1, min. 18). Sin cometer grandes errores, los albiazules estaban ya por detrás en el marcador.
Durante la primera mitad, el mayor éxito del Glorioso fue desactivar casi por completo a Muriqi. Tal y como había avisado Sánchez Flores en la previa, el temido ariete bermellón vivió muy lejos del área alavesista y apenas tuvo presencia en el juego de su equipo, más allá de alguna disputa por alto o de espaldas. Realmente, la única ocasión de gol del conjunto visitante fue el disparo que provocó el 0-1.
Donde sí mostró importantes carencias el Alavés fue en su juego ofensivo: si bien se llevó con bastante acierto el balón de un campo a otro, no se vieron apenas ideas una vez se alcanzaba la zona de tres cuartos. Los dos puntas estuvieron muy fijados, sin casi movilidad, y los centros laterales, que fue la principal vía de peligro, no tomaron buena dirección. Tenaglia, en el saque de una falta, tuvo la más clara.
Ya en el segundo tiempo, después de unos minutos iniciales apagados, Toni desató el grito de Mendizorroza: en un córner, de cabeza, el ariete murciano puso las tan necesarias tablas (1-1, min. 56). Casualidad que llegaran a balón parado, tras haber desaprovechado continuas oportunidades en aspecto. Denis Suárez, en lugar de Aleñá, fue la primera sustitución de Quique para ir a por los tres puntos.
El protagonista del 2-1, eso sí, no fue ningún revulsivo. Toni, demostrando que su 2026 es difícilmente mejorable, marcó el segundo tanto babazorro de la tarde cuando el reloj se acercaba a los 70 minutos de partido. Son ya once las dianas en LALIGA del '11' del Glorioso esta temporada, esta en un centro de Ángel Pérez que remató de primeras, después de haber abierto él mismo el balón a la banda.
Hecho lo más complicado, como era darle la vuelta a un resultado adverso tras una primera mitad pobre a nivel ofensivo, el Alavés afrontó la recta final del partido con uñas y dientes, dispuesto a luchar cada pelota como si fuera la última. Pero a esa intensidad le faltó cabeza en ocasiones, y eso hizo que tocara sufrir. Quique metió a Pacheco (Parada), Guridi (Toni, tocado) y Calebe (Ángel).
Afortunadamente, fruto del gran trabajo y esfuerzo, el Glorioso fue capaz de mantener su ventaja y de sumar tres puntos que bien pueden valer una salvación. Ganar este partido es un antes y después en esa batalla.