La Copa, la última misión para Omoruyi
El ala-pívot nigeriano del Baskonia afronta el tramo final de su contrato temporal con el foco en la cita de Valencia antes de conocer la decisión sobre su futuro
Uno de los momentos más importantes de la temporada se acerca para el Kosner Baskonia con la disputa de la Copa del Rey de Valencia la semana que viene, una fecha marcada en rojo en el calendario tanto de la afición como de los jugadores, ya que se trata de un escenario en el que estarán puestos todos los focos del baloncesto nacional durante cuatro días.
Una cita en la que se pone a prueba la capacidad de los jugadores de lidiar con la presión de disputar partidos a vida o muerte y en la que los mejores marcan diferencias. Así lo vivirán con total seguridad los jugadores del Baskonia y en especial Eugene Omoruyi, ya que el contrato temporal de dos meses que firmó el pasado 10 de diciembre expirará poco después de finalizar el torneo del KO, la última misión que le encomendó el club cuando lo fichó.
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Cuando la entidad gasteiztarra conoció que Tadas Sedekerskis tendría que operarse su tobillo derecho y que estaría alrededor de dos meses de baja, que se cumplen precisamente este 11 de febrero, se lanzó al mercado en busca de un sustituto temporal para el puesto de ala-pívot, donde el lituano estaba llamado a tener un papel crucial.
En una operación relámpago, se optó por contratar a Eugene Omoruyi. Conscientes de que con esos dos meses que el capitán azulgrana estaría alejado de las canchas tendría difícil participar en la Copa del Rey, el club estableció el final del contrato temporal del nigeriano después de la cita copera, momento en el que, con el regreso de Sedekerskis, podría valorar si ejercer o no la opción de prolongar su vinculación hasta final de temporada.
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Por lo tanto, si la secretaría técnica encabezada por Xevi Pujol todavía tiene alguna duda con la continuidad de Omoruyi, la Copa del Rey será el último gran escenario en el que el nigeriano podrá mostrar su valía para seguir a las órdenes de Paolo Galbiati.
Un perfil diferente
Una vez regrese Tadas Sedekerskis a la rotación se encontrará con una sobrepoblación en el puesto de ala-pívot, en el que Kurucs se ha establecido como cuatro principal de Galbiati, Omoruyi suma una alternativa más física y Frisch una de perfil anotador con capacidad de abrir la cancha desde el perímetro.
Con cuatro jugadores válidos en la misma posición, lo más lógico a la hora de conformar la plantilla sería, en caso de regresar Sedekerskis en buena forma, prescindir de Omoruyi y buscar en el mercado un pívot, puesto en el que hay más necesidad con la única presencia de Diakite y Diop.
El Baskonia, como en los viejos tiempos
Sin embargo, si algo se ha evidenciado esta temporada en la Euroliga es que encontrar pívots válidos para competir al máximo nivel europeo a un precio que no resulte prohibitivo es extremadamente difícil debido a que la demanda supera con creces la oferta en estos momentos. En este contexto en el que el perfil de jugador que seguramente le gustaría adquirir al club y a Galbiati está fuera de las posibilidades de la entidad, mantener a Omoruyi en nómina parece lo más sensato.
Aunque su posición natural es la de ala-pívot, ya ha ejercido en varias ocasiones como cinco de circunstancias cuando Diakite y Diop se cargan de faltas o su rendimiento no convence a Galbiati. Compartiendo cancha con Kurucs por dentro entre el letón y él compensan su falta de centímetros frente a los pívots rivales –Omoruyi no llega a los dos metros de altura– con su entrega y capacidad reboteadora.
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Además, la posibilidad de jugar sin un pívot puro encaja bien con el estilo de juego del Baskonia bajo los mandos de Galbiati, ya que permite tener mucha movilidad tanto en ataque como en defensa en los cambios automáticos. Eso sí, el equipo lleva sufriendo toda la campaña cuando le toca medirse con los pívots punteros de la ACB y la Euroliga, con los casos recientes de Booker en Milán y Shermadini y Fran Guerra en Tenerife. Incluso el más destacado de la visita a Gran Canaria fue Kur Kuath con su máxima anotación en ACB al sumar 15 puntos.
Aunque no aporte centímetros o envergadura, Omoruyi sí que está sumando en otros aspectos como la defensa, el tiro exterior cuando el acierto le acompaña, los cortes a canasta y una visión de juego y capacidad de pase poco habitual en jugadores de sus características.
Aunque en la ACB, donde a veces lo ha dosificado Galbiati, sus números son más discretos, los 8,1 puntos, 3,2 rebotes, 1,7 asistencias y 10,4 créditos de valoración que promedia en la Euroliga hablan de un jugador muy útil para el técnico italiano y que seguro que pondrá su grano de arena para afrontar la exigencia de la Copa. Está por ver si lo seguirá haciendo una vez termine el torneo.
