El bajón protagonizado por el Kosner Baskonia en el último cuarto del partido celebrado en el SAP Garden no resulta desconocido esta temporada para los sufridores seguidores azulgranas.

Y es que son muchas las victorias que se han escurrido en la presente edición continental tras un fatídico desfallecimiento en el epílogo que ha propiciado un contundente parcial en contra.

Frente a un vulnerable Bayern en el que Andreas Obst se convirtió en un auténtico demonio con sus 7 triples y 37 puntos, el equipo vitoriano hincó otra vez la rodilla tras encajar un demoledor parcial de 36-20 en los diez minutos finales.

La falta de madurez y la inconsistencia del equipo vitoriano en casi todas las facetas salieron nuevamente a flote en el peor instante y de ello se aprovechó un anfitrión alemán que supo hurgar en la herida gracias al estado de gracia de un jugador que vio el aro como una piscina pese a estar bien defendido en muchas ocasiones.

Parciales letales

De nada sirve hacer frente a los colosos de la Euroliga durante tres cuartos y dar la cara de manera encomiable, como así ha sucedido salvo en contadas excepciones, si a la hora de dar el golpe de gracia el equipo exhibe mal de altura o se diluye como un azucarillo por diversas razones.

En Alemania faltaron Luwawu-Cabarrot y Howard, pero el hundimiento también se ha producido en otras jornadas continentales donde Galbiati ha dispuesto a pleno rendimiento de sus mejores anotadores en el perímetro. Es decir, los problemas puedan estar más relacionados con un bloqueo mental a nivel colectivo que con el rendimiento puntual de los jugadores.

El duro parcial encajado en el cuarto final en tierras bávaras hizo revivir los fantasmas de otros partidos de esta Euroliga. Sin ir más lejos, el de la visita a Vitoria de un Fenerbahce que impuso su jerarquía en esos diez minutos finales gracias a un tanteador de 11-23 en medio de triples liberados de Melli o Colson.

A la escuadra azulgrana también se le han fundido los plomos en otras ocasiones pese a que Paolo Galbiati se empeña en rotar –en ocasiones, quizás más de la cuenta– para que sus jugadores no pierdan la frescura.

Hundimientos en Kaunas, París...

Aquella derrota ante el Zalgiris en Kaunas también se fraguó en el cuarto final tras un parcial desfavorable de 28-13. En la visita al Hapoel Tel Aviv, el partido ya estaba viciado, pero por si existían dudas los baskonistas encajaron un 28-15 en los diez minutos de la verdad.

Por no hablar de lo acontecido en Francia ante el París Basketball, donde el Baskonia también perdió el rumbo en el epílogo con un 26-16 en contra de sus intereses.

Otro partido que dejó mal cuerpo por la pérdida de los papeles en los minutos finales tuvo lugar ante el Partizan en el Buesa Arena. Cuando el Baskonia se las prometía muy felices, el equipo dirigido entonces por Zeljko Obradovic se creció en la recta final para endosar otro doloroso 15-25 que convirtió el Buesa Arena en un funeral.

Dado que el conjunto alavés no ha aprendido la lección pese a muchos tramos en los que ofrece una notable cara, su situación en la Euroliga se ha vuelto muy problemática cuando todavía resta casi toda la segunda vuelta por disputar. Ahora mismo, las opciones de pelear por una plaza en el play-in son realmente escasas, aunque queda mucho por jugar.