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Área 11 / J. M. Fdez Velasco
Ver galería >Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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Nada más consumarse la épica victoria del Baskonia en la Copa del Rey, se desató una euforia indescriptible entre todos los componentes de la plantilla y cuerpo técnico del equipo. Ataviados con las camisetas rojas que lucían bien visible el lema de Txapeldunak, varios jugadores se acercaron a la grada para vivir un momento íntimo junto a los suyos. Sin duda, el maestro de ceremonias fue Paolo Galbiati. El italiano lideró la fiesta sobre la cancha del Roig Arena, donde se vivieron escenas muy emotivas que reflejaron la emoción de unos instantes únicos. La fiesta se trasladó luego al vestuario, aunque esta tampoco duró excesivo tiempo ya que cerca de la 1:00 de la mañana ya del lunes la expedición azulgrana cogió un vuelo chárter desde Manises que le dejaría 50 minutos más tarde en Vitoria. Tras la celebración de este martes en la Virgen Blanca que se presume apoteósica, espera el Valencia Basket en la Euroliga en un Buesa Arena que a buen seguro querrá rendir pleitesía a los suyos tras un éxito conmovedor.
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