El Kosner Baskonia tendrá este miércoles a partir de las 20.30 horas una nueva oportunidad de poner fin a su maleficio de más de un año sin ganar un partido fuera de casa en la Euroliga ante uno de los rivales a priori más asequibles de la competición como es el Bayern de Múnich.

De hecho, los alaveses ya superaron sin excesivas dificultades al conjunto germano en su encuentro de la primera vuelta en el Fernando Buesa Arena, en el que los hombres de Paolo Galbiati se impusieron por 95-73 gracias a una gran actuación coral.

El conjunto bávaro pertenece en estos momentos al grupo de cola de la Euroliga formado por varios equipos con seis victorias en su casillero entre los que también está el Baskonia y está entre los seis peores locales de la competición con cinco victorias, por lo que la cita se presenta como una buena oportunidad para que los de Galbiati rompan su larga racha negativa.

Eso sí, el encuentro se parecerá en poco o en nada al disputado en el Fernando Buesa Arena dos meses atrás. Primero por disputarse en el hogar del Bayern de Múnich. El conjunto gasteiztarra está mostrando dos caras completamente distintas en su pabellón y lejos de Vitoria-Gasteiz, donde lleva sin ganar en Euroliga desde el 17 de diciembre de 2024. 

Al Bayern, con una única victoria a domicilio y cinco en el SAP Garden este curso, le ocurre algo similar, por lo que el factor cancha convierte a los alemanes en favoritos.

Segundo, porque el Baskonia no podrá contar con su gran estrella y tercer máximo anotador de la Euroliga Timothé Luwawu-Cabarrot, que en la victoria de la primera vuelta sumó 18 puntos y esta vez no podrá aportar los 19,7 tantos por encuentro que promedia en el torneo continental a causa de una inoportuna enfermedad. Sí que estará disponible Trent Forrest, que no participó en aquel encuentro por lesión y que ahora regresa de pasar unos días con fiebre y medicado con antibióticos.

Tampoco jugará el hombre más valorado de aquel día, Tadas Sedekerskis, por lesión y Omoruyi, su sustituto, será una de las novedades.

El Bayern, por su parte, también ha sufrido cambios en su plantilla. Spencer Dinwiddie, su fichaje estrella de la temporada y autor de 11 puntos en el Buesa Arena, ha dejado el equipo por la enfermedad grave de un familiar y ha sido sustituido por Nenad Dimitrijevic, procedente del Zenit de San Petersburgo.

Sin apenas haber tenido tiempo para ejercitarse, su presencia en la cita es duda, mientras que otros dos hombres de la cuerda exterior podrían reaparecer tras lesión. El alero Isiaha Mike apunta a regresar al haber superado los problemas musculares leves que le dejaron fuera en la victoria ante el Maccabi de la pasada jornada (95-71), mientras que el exbaskonista Kamar Baldwin lo tiene más complicado tras haber pasado dos meses apartado. Ya se está ejercitando junto al resto del equipo, pero la decisión con él y Dimitrijevic se tomará en el último momento.

Pesic al rescate

La gran diferencia respecto al encuentro de la primera vuelta, sin embargo, estará en el banquillo local. Gordon Herbert, que fue quien dirigió al equipo en Vitoria, fue destituido en diciembre y el Bayern fichó en su sustitución al incombustible Svetislav Pesic.

El preparador serbio, con una extensísima trayectoria de 46 años en los banquillos desde que en 1980 tomó las riendas del Bosna Sarajevo, se convirtió de esta manera en el entrenador más longevo en dirigir a un equipo de Euroliga superando el récord del español Aíto García Reneses, que lo hizo con 74 años en 2021 al frente del Alba Berlín.

Con un palmarés brillante en el baloncesto europeo, incluidas una Euroliga, dos Ligas ACB y tres Copas del Rey con el Barcelona además de un Mundial y dos Eurobasket, parecía que su trayectoria llegaba a su fin cuando, tras haber logrado una meritoria medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de París en los que estuvo a punto de eliminar a Estados Unidos con Serbia, cayó estrepitosamente el pasado Eurobasket en octavos de final contra Finlandia y fue destituido poco después.

Sin embargo, ha encontrado el secreto de la eterna juventud y le siguen quedando fuerzas para dirigir a un Bayern con el que ganó la Bundesliga en 2014 y en el que empieza a notarse su mano en el mayor orden táctico y disciplina y en sus resultados: 5 victorias y 1 derrota entre las dos competiciones desde su llegada