Sin noticias de ese Baskonia que maravilló con su juego mágico la pasada campaña. Un equipo errático, apagado, desaparecido, caótico en muchas fases del encuentro y desnortado por la falta de criterio de sus bases para elaborar un mínimo juego en condiciones.

La tropa de Peñarroya hizo aguas en todos los sentidos. Las sensaciones fueron pésimas. Huérfano de dirección, el conjunto azulgrana fue una sombra de sí mismo. Sin tino en el tiro y sin cabeza sobre la cancha para mostrar un juego mínimamente aceptable.

La falta de lucidez de sus dos directores de juego acabó lastrando al equipo. Codi Miller-McIntyre estuvo lejos de las prestaciones que ofreció el pasado domingo en Lugo ante el Breogán y Mannion –que acabó con -1 de valoración y al descanso llevaba un peor aún -6– vivió otra noche aciaga. Pésima hasta el punto de volver a desesperar a unPeñarroya que no daba crédito al cúmulo de errores que enlazaba el base italiano en los pocos minutos que estuvo en cancha con sus infantiles pérdidas, flojas defensas e incapacidad para poner a jugar al equipo vitoriano. Aún no está.

El mal partido de los dos directores de juego provocó que se viera un errático Baskonia. Un equipo que no fluía y que no daba una a derechas. Los pésimos registros de la primera parte así lo confirman.

La escuadra gasteiztarra que superaba sin problemas los 90 puntos y rebasaba la centena en ocasiones se quedó esta vez en unos míseros 24 puntos en toda una primera parte.

Una proyección de menos de 50 puntos al término de un partido frente a un Murcia que, pese a no hacer nada del otro mundo y sus continuos errores desde el tiro libre –19 de 34– desarboló sin piedad al conjunto baskonista.

Miller McIntyre bota el balón en presencia de Sleva y Caupain JAVIERBERNAL.INFO

Y todo por culpa de una puesta de escensa pésima. El Baskonia cometió la friolera de ¡¡12 pérdidas en la primera mitad!!. El equipo de juego alegre y generoso de la pasada campaña no apareció en escena. Una mísera asistencia dio todo el Baskonia en los primeros minutos. Insuficiente a todas luces.

0 DE 8 EN TRIPLES DE INICIO

Así es complicado tener opciones a la victoria. Más aún si se tiene un día negado con el aro. Y es que el Baskonia erró sus primeros ocho lanzamientos de tres. Agua uno detrás de otro. Marinkovic desperdició sus tres primeros intentos, mientras que Costello, Mannion, Moneke, Howard y Miller-McIntyre fallaron un intento cada uno de ellos. Seis jugadores lanzaron y ninguno anotó.

La primera canasta desde los 6,75 metros la consiguió Raieste al borde del descanso y con mucha fortuna tras rebotar en el aro, superar el tablero y entrar en el aro con suspense. No era el día. El 5/21 final (21%) desde más allá del arco así lo confirma. 

Peñarroya intentó mil y una variables pero no dio con la tecla. Ni con dos cincos –Kotsar y Diop– juntos, ni manteniendo en pista a dos cuatros como Moneke y Costello o utilizando a Marinkovic de base ante el aciago día de Codi y Mannion.

Nada de nada. A ello se une el agujero en un puesto de alero que no hace daño –Tadas (0 puntos) y solo un lanzamiento de tres, Rogkavopoulos (6) y Raieste (3)–. Tan solo Howard, autor de 17 de los 28 puntos del equipo en el último cuarto a base de sus arreones de calidad, se salvó de la debacle de un Baskonia caótico y sin ideas.