Cuando el corazón no basta
El Baskonia se derrite en los compases finales ante el Barça víctima del cansancio y se jugará el pase a la semifinal el martes ante el Unicaja
Ante determinados rivales no basta con dar la cara y vaciarse durante 35 minutos. Toca rozar la perfección y el Barcelona llevó al límite a un Baskonia incapaz de soportar el último arreón de los hombres de Pesic en una recta final sumamente accidentada con varios jugadores de Ivanovic malviviendo sobre la cancha por toda clase de problemas físicos. Excelente imagen por momentos, un carácter competitivo como el de las grandes ocasiones pero, a la postre, una derrota que convierte el partido del próximo martes ante el Unicaja en unos cuartos de final de la fase final de la ACB. El problema radica en que el físico de los vitoriano empieza a pedir clemencia y ese paulatino desgaste puede resultar mortal de necesidad a medida que avanzan los días.
Tras una lucha de poder a poder, el Baskonia hincó la rodilla en un cuarto final donde las fuerzas le fallaron y un superlativo Hanga se erigió en su verdugo merced a una pletórica actuación en todas las facetas. Faltó frescura, Shengelia -lastrado por unos problemas de espalda- naufragó por completo a la hora de echarse el equipo a su espalda y un Barcelona con más recursos metió la directa hacia una victoria que le coloca virtualmente en semifinales. El cuadro alavés, por su parte, se lo jugará todo a una carta frente al Unicaja en un duelo a vida o muerte. En definitiva, el guión esperado dentro de un grupo A donde la aplastante lógica de la superioridad barcelonista se ha hecho realidad pese al intento de rebelión de los pupilos de Ivanovic. Demasiados dientes de sierra en un partido donde la discontinuidad vitoriana le impidió completar la proeza de tumbar al ogro culé.
El Baskonia fue Dr. Jekyll y Mr. Hide en una primera parte con dos caras opuestas. De verse al borde del colapso a creer en la gesta gracias a la fabulosa irrupción de Shields. Un aterrador inicio, eso sí, puso cuesta arriba la victoria más cara de esta fase de grupos. La incandescente defensa culé asfixió por completo a un Baskonia que, tras los cinco puntos iniciales de Henry, vivió un calvario para anotar canastas. La continuidad y fluidez de los dos primeros asaltos brilló esta vez por su ausencia ante un dragón de innumerables cabezas como el culé que redujo el aliento a los principales estiletes de Ivanovic. El encefalograma plano alavés vino acompañado de ocho pérdidas en los diez minutos iniciales.
El Barcelona no abrió el socavón esperado en el marcador para lo que fue su abrumadora superioridad y reapareció entonces el mejor Baskonia en un segundo cuarto rebosante de intensidad, acierto y buena lectura del juego con Shields en un estado de gracia pocas veces apreciado hasta ahora. El inconmensurable alero danés, autor de 17 puntos en dicho intervalo frente a la pasividad de Abrines, capitaneó la espectacular remontada vitoriana que propició un encuentro completamente nuevo. Cada vez que el combinado alavés metió una marcha más de la mano de un eléctrico Henry y pudo correr, el gigante blaugrana destapó sus débiles costuras.
Reapareció por fin Fall, pero el gigante senegalés tan solo duró medio minuto sobre la Fuente de San Luis al recaer de sus molestias tras un choque con Hanga. Mucho más sensible fue para el Barcelona la pérdida de Mirotic por una lesión muscular al inicio del tercer cuarto, lo que dejó a Pesic durante muchos minutos sin su faro anotador y principal estrella. Shengelia, Henry y Hanga también sufrieron problemas físicos de diversa consideración en una muestra de que el trepidante ritmo de partidos de esta fase final comienza a pasar factura a todos los aspirantes a la gloria.
Tras el descanso, las alternativas fueron una constante en medio de un contexto de máxima igualdad. Los problemas de faltas de Diop obligaron a Ivanovic a simultanear la presencia de sus dos cuatros, perdiendo el Baskonia centímetros y poderío físico debajo de los aros. El conjunto vitoriano dio en todo momento la cara, compitió de tú a tú frente a un rival interminable e igualó la batalla física gracias a la savia fresca de jugadores de la segunda unidad muy enchufados. Para que la derrota fuera más dolorosa, tuvo que ser un exbaskonista como Hanga quien reanimara a un Barcelona por momentos a merced de la solidez alavesa. Siete puntos consecutivos del magiar resultaron determinantes para sepultar las esperanzas de un Baskonia también penalizada por su rápida entrada en el bonus en el último cuarto. Sin embargo, nada está perdido todavía.
Ejemplar en la derrota El Baskonia se sobrepuso a un fatídico inicio, igualó la batalla física y compitió de tú a tú ante un Barcelona con más recursos y más fresco en los minutos finales. Los problemas físicos de Henry y Shengelia resultaron mortales de necesidad a la hora de dar la estocada a un 'ogro' blaugrana obligado a exprimirse al máximo.
Superlativo Hanga La rápida entrada en el 'bonus' en el último cuarto y la solvente actuación del purasangre magiar, autor de siete puntos decisivos que abrieron un boquete insalvable (74-67) a falta de tres minutos, enterraron las opciones de un Baskonia todo corazón pero falto de clarividencia por culpa de su enorme desgaste físico.
Ivanovic Mantuvo el patrón de los últimos partidos a la hora de configurar el quinteto inicial y dar entrada a los hombres de refresco. El experimento de Fall en el segundo cuarto apenas duró medio minuto, ya que el senegalés evidenció que no está recuperado de sus problemas físicos. Tuvo que simultanear la presencia de sus dos 'cuatros' para contrarrestar los problemas de faltas de Ilimane.
Shields
Omnipresente en un segundo cuarto donde metió en la pelea al Baskonia con 17 puntos. Con un veneno pocas veces visto desde el 6,75, aunque el cansancio hizo mella en él en el epílogo.
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pérdidas baskonistas
El equipo vitoriano enterró buena parte de sus esperanzas con una mala ejecución de muchos ataques.
Los problemas físicos de Henry y Shengelia así como la falta de frescura en el último acto impidieron a los alaveses consumar la sorpresa
Un imperial Hanga fue el estilete final de un Barcelona que debió exprimirse al máximo para plasmar su mayor batería de recursos