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Operado el 6 de febrero del hombro

Un desquite para Vildoza

Repuesto de los problemas en el hombro que le han llevado por la calle de la amargura este curso, el base argentino busca reivindicarse en la Fuente de San Luis

Un desquite para Vildoza

- La expectación por ver lo que puede dar de sí el Baskonia en la inminente fase final de la ACB en Valencia comienza a palparse ya entre los aficionados. Cuando todo hacía indicar que una temporada para olvidar se consumía sin dar señales de vida pese a las cinco victorias seguidas facturadas antes del parón, la pandemia ha concedido una inesperada oportunidad para el desquite a muchos jugadores que, por diferentes razones, han estado muy lejos de las expectativas. La lupa estará puesta, por ejemplo, en Luca Vildoza, un base que en su tercera campaña como azulgrana ha ofrecido un rendimiento muy discreto condicionado por las molestias en el hombro sufridas en la tempranera visita continental al Khimki. Desde aquella velada en la periferia de Moscú, la articulación no le dio respiro alguno y tampoco pudo levantar cabeza teniendo en cuenta que los tratamientos conservadores apenas surtieron el efecto deseado.

El sufrimiento desembocó el 6 de febrero en una intervención quirúrgica que, en condiciones normales, debía haber acabado con su temporada. Se le diagnosticaron tres meses de baja y, a lo sumo, tan solo existía un mínimo resquicio para que pudiera reaparecer en las series finales por el título liguero. Pues bien, la emergencia sanitaria acaba de devolver al primer plano a un director de juego fresco de piernas y, al mismo tiempo, huérfano del rodaje ideal para un evento de estas características.

Teóricamente restablecido -así lo han refrendado en público el propio jugador, Ivanovic y la plana mayor- pero sin tono físico tras varios meses sin competir al más alto nivel, Vildoza constituye una de las esperanzas a las que se agarra el baskonismo para sorprender a propios y extraños en esta resolución del torneo doméstico. Las privilegiadas manos del traumatólogo Mikel Sánchez han tenido que servir para descubrir un base completamente nuevo que tan solo estuvo a disposición del técnico montenegrino en dos partidos de infausto recuerdo. Fueron concretamente las visitas del Baskonia a Berlín y Zaragoza, ambas saldadas con una paliza en contra, justo antes de la llegada del 2020 y cuando el club ya había parado al argentino ante sus persistentes dolores en el hombro derecho.

Lo cierto es que, a sus 24 años, Vildoza se encuentra obligado a poner argumentos encima de la mesa que avalen la confianza depositada por la entidad del Buesa Arena en su figura. No en vano, tiene el contrato más largo de la actual plantilla -hasta 2024, igual que Miguel González- tras la renovación suscrita en marzo del año pasado.

De momento, ese ansiado paso al frente que todo el mundo barrunta debido a sus grandes condiciones para la práctica del baloncesto se está haciendo de rogar más de la cuenta y por todos es sabido que la paciencia no es una de las virtudes paseadas por Josean Querejeta durante su longevo ciclo al frente del Baskonia. Si bien es cierto que esta temporada no ha podido revalorizarse y difícilmente estará en el punto de mira de algún grande del Viejo Continente, el tiempo empieza a apremiar ya a Vildoza en busca de su explosión definitiva como un director de juego de contrastada calidad.

Con el retorno del marplatense y el de Granger, la cotización del Baskonia debería subir muchos enteros para, al menos, buscar el billete para las semifinales. Ivanovic dispondrá de variadas alternativas para poner en liza diferentes combinaciones en el juego exterior. Y es que la versatilidad de ambos sudamericanos y su facilidad para desplazarse al puesto de dos les puede permitir simultanear su presencia en pista con Henry. Otra cosa distinta es que, pese a la acumulación de esfuerzos en tan pocos días, su prolongada inactividad obligue al preparador de Bijelo Polje a racionar al máximo sus minutos en la Fuente de San Luis.

En su tercera temporada en Vitoria, el tiempo empieza ya a apremiar al argentino en busca de su explosión definitiva como jugador