Guerra de precios para la uva

23.09.2020 | 00:54
Un temporero vendimia uva tinta. Foto: Unai Beroiz

Frente a los 0,85 céntimos que se pagaron en 2019, las ofertas apenas cubren gastos actualmente

Los 0,85 céntimos de euro pagados de media el año pasado a los agricultores por sus uvas tintas quedan lejos de los precios que mayoritariamente van a percibir esta vendimia. Pasar de los 0,70 céntimos está siendo muy difícil en una campaña que estuvo marcada por numerosos gastos en tratamientos contra el mildiu o el oidio, lo que quiere decir que no se llegarán a cubrir los gastos de producción, al menos los orientativos publicados por algunas instituciones, con lo que se contraviene lo establecido por la Ley de Cadena alimentaria.

Hay excepciones, como es el caso de Bodegas de los Herederos de Marqués de Riscal, que tras el gesto de hace unas semanas, confirmando que mantenía todos sus compromisos con los agricultores que le suministran uvas, frente al desasosiego que han generado otras, como Marqués de Cáceres, dejando colgados a algunos de sus viticultores, la centenaria bodega ya ha confirmado que pagará a 0,80 céntimos de euro el kilo de uva tinta en el caso de frutos procedentes de viñedos de menos de 15 años y con 13 grados de alcohol; hasta un euro para las uvas de 13,5º, de viñas de entre 15 y 49 años y hasta 1,45 euros por el kilo de uva tinta, con 13,5 grados, procedentes de viñedos de más de 50 años. En el caso de las uvas blancas, Marqués de Riscal ha fijado el precio del kilo en 0,70 céntimos de euro.

La medida de la bodega de Elciego choca frontalmente con lo que está ocurriendo mayoritariamente. Aunque no hay fijados unos precios oficiales porque no lo admitirían los organismos vinculados con las normas de competencia, sí que se han hecho públicos algunos estudios de costes de producción de este año para que sirvan de guía a la hora de negociar entre productores y elaboradores.

El más institucional es el dato actualizado de los costes de producción que ha publicado la consejería de Agricultura del Gobierno de La Rioja, entre 65 y 67 céntimos de euro el kilo de uva tinta y 54 céntimos el kilo de blanca, debería garantizar el precio mínimo de referencia. O, al menos, ser tenido en cuenta frente a aquellas operaciones que directamente quieran aprovechar las dificultades reales que está sufriendo el Rioja por el covid-19 para desatender esta recomendación que coincide con las intenciones de la reforma de la Ley de la Cadena alimentaria.

Sin embargo, está teniendo más peso otro trabajo, el estudio de costes de producción de uva para la elaboración de vinos elaborado por la Universidad Politécnica de Valencia para la organización interprofesional del vino de España (OIVE), donde están representados tanto productores como industrias. Según ese estudio, el coste medio de producción se cifra en 50 céntimos por kilo de uva, aunque asciende a los 60 en Navarra y en la denominación Rioja, los 63 céntimos en Castilla y León y los 78 y 79 céntimos kilo de uva de los txakolis vascos o los frutos gallegos, respectivamente.

A este estudio se le reprocha no haber tenido en cuenta las condiciones especiales derivadas de los protocolos de seguridad de la pandemia que se han puesto en marcha de cara a la vendimia en todas las zonas productoras y que han supuesto un incremento considerable de los costes para los agricultores (empleo de EPIs, cuadrillas burbuja, incremento de vehículos para el transporte tanto de trabajadores, etc.)

De esta manera, dos grupos que además son los mayores compradores de uvas, procedentes no solo de La Rioja, sino también de Rioja Alavesa, AGE y Campo Viejo, del Grupo Rioja, se quedaron con unas ofertas que rayaban los costes de producción facilitados por el ejecutivo riojano: 64 y 68 céntimos de euro el kilo, pero la norma general de otras ha sido fijar tablas por debajo de los 50 céntimos. Se comenta que una de las bodegas más antiguas ha cerrado con una banda de precios de entre 48 y 58 céntimos de euro el kilo, según la calidad.

precio

0,70

céntimos. Pasar de esta cifra está siendo difícil esta campaña, a pesar de que los costes de los agricultores han aumentado debido a los tratamientos de las viñas.