En la trastienda del coronavirus

28.03.2020 | 23:17
Rubén Samperio, Tienda Chicas.

Maneras de pasar el rato en casa hay muchas, pero pocas que logren hacer olvidar a los comerciantes alaveses la angustia que sufren estos días desde que la pandemia del coronavirus ha enfermado las cuentas de sus negocios

Tocan la guitarra, echan partidas al chinchón, se enfrascan en sus novelas favoritas y hasta hacen spinning durante el estado de alarma y, aún así, es inevitable que comerciantes de Vitoria, como María Jesús López, de la tienda Gajo de Dendaraba, Víctor Manuel Ibáñez, de Ibáñez, José Antonio Landeras, de El Remiendo Alavés, y Rubén Samperio, de la tienda Chicas, de la calle Gorbea, se coman estos días la cabeza con todas las pérdidas económicas que tendrán que afrontar sus establecimientos debido a sus cierres forzosos por coronavirus, las cuales piden paliar con "ayudas directas e inmediatas" en vez de con aplazamientos.

Víctor Manuel Ibáñez

Araba Dendak

Si hay algo inconfundible en Víctor Manuel Ibáñez, presidente de la agrupación de asociaciones de comerciantes, hosteleros y empresas de servicios de Álava, Araba Dendak, que integra a Comercio Vitoria, así como a los comerciantes de la calle Gorbea, es que siempre va hecho un pincel. Un caballero de los que apenas quedan, siempre con traje, como no podía ser menos, siendo propietario de las tiendas Ibáñez, famosas por su ropa de ceremonia.

Sin embargo, estos días el nudo de su corbata se lo ha tenido que aflojar irremediablemente debido al mal trago que pasan minoristas alaveses, como él, que obligatoriamente han tenido que bajar sus persianas. "Nosotros cerramos el sábado 14 de marzo porque ya no tenía sentido estar abiertos. Era ridículo seguir así, sin clientes y sin protección frente al coronavirus, más que para perder el tiempo", recuerda Ibáñez. Nunca antes, en los 90 años que lleva este establecimiento al pie del cañón en Gasteiz, desde que empezaron en la Kutxi, les había pasado tener que cerrar sine die. "Incluso el día de la manifestación del 23F, cuando vi tiros delante de mi tienda frente a San Mateo, trabajamos ese día por la mañana, pero lo de ahora es una cosa excepcional", lamenta.

Por eso, ahora que está en su hogar las 24 horas, "me es imposible desconectar y eso que tengo la suerte de que ésta sea grande", a diferencia de cuando se va de vacaciones, "porque en cuanto paso Miranda, ya me olvido del trabajo, pero ahora no porque tengo que pensar en el día de mañana, que va a ser muy duro. Ahora mismo, por ejemplo, estoy trabajando en la organización de pedidos que tengo que anular". De ahí que solo se le escape una sonrisa cuando se le pregunta si en casa va igual de elegante vestido. "Ahora me pongo ropa cómoda. Cocino poco, solo caprichos, como el marisco, –ríe– aunque ya me gustaría saber hacer otro tipo de cosas. Lo que sí que me gusta es jugar al ping-pong y hacer spinning porque haciendo deporte es cuando sientan mejor los trajes y viene bien para la mente: Mens sana in corpore sano", añade. Si bien, de vez en cuando saca la corbata del armario "porque hoy mismo –detalla– tengo una videoconferencia con la viceconsejera de Comercio, como presidente de Araba Dendak y comerciantes de la calle Gorbea que soy". Un contacto casi continuo con las administraciones a las que pide dos "medidas fundamentales": "ERTE para nuestros trabajadores y la documentación para que los autónomos puedan pedir sus ayudas porque son las dos cosas más urgentes que tenemos que tener en cuenta". En este sentido, lo que más le perturba es el pago de nóminas de este mes. "Es mucho dinero y empleados a los que pagar y me preocupa el futuro de las empresas que no tienen capacidad de resistencia, fondos para hacer frente a sus subsistencia. Por eso, son necesarias ayudas momentáneas y a futuro, para pagar a proveedores que quieran cobrar porque esto afecta al 75-80% de empresas, pero las subvenciones son del 70%, no del 100% por lo que el resto lo tienen que poner los comerciantes del textil. Hay unos pagos generales fijos que tienen todas las empresas y eso no va a prescribir", subraya.

Rubén Samperio

Tienda Chicas

Todas estas inquietudes también se las ha llevado del trabajo a su hogar Rubén Samperio, responsable de la tienda Chicas (Gorbea, 34), especializada en ropa de mujer, calzado y complementos, desde que el pasado 13 de marzo tuvo que colgar el cartel de cerrado temporalmente. "En nuestros 25 años de trayectoria es la primera vez que nos pasa esto, al margen de alguna huelga por la que hayamos tenido que cerrar, pero solo por un día como mucho, no tanto como ahora", afirma. Por eso, en estos momentos, como dice, es inevitable que piense en su tienda. "Es imposible desconectar porque no somos trabajadores por cuenta ajena y si no podemos trabajar, el sueldo no nos va a venir, pero hay que pagar impuestos, retenciones, alquileres, créditos y, sobre todo, algo de que la gente no está hablando: el de las pérdidas del género estacional de las tiendas, como en mi caso, toda la ropa de primavera que tengo y que nadie la va a adquirir ahora. Todo eso se ha comprado con nueve meses de adelanto porque las fábricas tienen que confeccionarla y las letras nos van a llegar igualmente, aunque no hayamos vendido el producto".

Samperio tampoco entiende "cómo el gobierno no es capaz de parar algo que se cae por su propio peso: las compras por internet, sobre todo, cuando no son de productos de primera necesidad y un repartidor las tiene que llevar a casa". Le duele, que, de momento, los autónomos como él, ya tengan que pagar el mes de marzo entero y que "los impuestos los retrasen, pero no nos los quiten, con lo cual nos endeudamos. Y lo mismo pasa con las líneas de financiación". Por ello, cree que lo que debería hacerse para reflotar el comercio local son tomar dos medidas: "las ayudas a fondo perdido y directas", opina.

Muchas dudas, en definitiva, que le han llevado a "intentar estar lo más ocupado posible" en casa: "Me levanto pronto y preparamos más comidas al día, pero menos copiosas, para hablar, mientras merendamos, porque si no, la cabeza piensa mucho". También hace ejercicios de flexibilidad, "pero, eso sí, no salto para no molestar a los vecinos". Participa en juegos de mesa con su mujer y su hija, con ésta última, en especial, echa partidas al chinchón, porque le divierte mucho. "Lo único positivo de este confinamiento es poder estar más tiempo con ellas", resalta. También escucha música para evadirse en estos momentos. "Va ser muy duro y yo creo que vamos a caer muchos", advierte.

María Jesús López

Gajo (Dendaraba)

La misma angustia se repite en la casa de María Jesús López Orcajo, gerente de la tienda Gajo, de ropa de mujer e interior para ambos sexos, de Dendaraba, abierta allí desde 1989, al pensar que con esta situación "igual ahora hasta desaparecemos" porque con la anterior recesión económica, como señala, ya le llevó a reagrupar hace siete años dos de sus tiendas en una sola. "Ahora, cerramos la tienda el viernes 13 porque la facturación ha sido cero durante todo el mes de marzo y en la vida había estado sin abrir tanto tiempo, ni en vacaciones porque hacemos turnos", por lo que asegura tener la tienda siempre presente. "Este lunes me traje las cuentas que quedaban por hacer y me puse casi hasta peor. Nos había llegado toda la ropa de baño, que es un pastizal y ¿quién va a comprarla ahora, si nadie va ir de vacaciones?", se pregunta. De ahí que pida que les "quiten" todo lo que tienen que pagar por autónomos y la Seguridad Social de sus trabajadores (en su caso, las de dos de sus empleadas: una que tiene de baja y otra que la sustituye). "No me parece medio normal que los ERTE solo se concedan a las grandes empresas, cuando los pequeños, malvivimos", censura.

En su nuevo día a día, intenta mantener su rutina parecida: "Me dicen que sea positiva, pero cada vez que pienso en Amazon€ ¡Por favor, que se lo piensen dos veces, que al comprarles están dando dinero a la mayor fortuna del mundo!", reprocha. Lo único que hace es levantarse un poco más tarde, a eso de las 8.30-9.00 horas," porque estuve muchos meses levantándome a las 7.00 horas para atender a mi madre enferma. Ya no puedo ir a desayunar a la cafetería Salburua, de la calle Fueros, cuando leía vuestro periódico, pero sí que sigo desayunando mis tres tostadas y las voy variando: un día de jamón york€ Reconozco que soy de las que me gusta planchar, me puedo ofrecer a ello, porque me encanta. Y cocino, como estos garbanzos que acabo de hacer. Las tardes las aprovecho para leer periódicos, revistas y novelas, como la de A grandes males, de César Pérez Gellida, con la que estoy ahora. Y desde hace 18 meses no tengo televisión, desde que mi compañía dejo de emitir en analógico, pero no la echo de menos", resume.

José Antonio Landeras

El Remiendo Alavés

José Antonio Landeras, de El Remiendo Alavés, es otro comerciante que a las puertas de Semana Santa lleva la procesión por dentro, a cuenta del drama que vive por el cierre de su comercio. "El próximo 2 de mayo vamos a cumplir 35 años abiertos y nunca antes no había sucedido algo así y no es que esté preocupado, estoy preocupadísimo por las cuestiones de salud que conlleva el coronavirus, pero también por asuntos económicos porque ya no solo soy yo, es que tengo que pensar en mis 13 empleados y sus familias y nadie sabe cuánto va a durar esto y de las medidas tampoco y eso es algo que te inquieta. Hay una preocupación absoluta porque esta situación puede llevar a la ruina muchos negocios", avisa. En su caso, el último día que abrió fue el 14 de marzo, "pero ya se notaba mucho que había menos gente porque el miedo estaba ya en la calle". Landeras propone que la Administración se tome este problema "en serio porque siempre hablan de medidas para el comercio, pero que sean eficaces. La peatonalización ha sido la ruina aquí, porque se hizo pensando en el plan urbanístico de Barcelona, con millones de habitantes, pero en Vitoria hay que facilitar que los clientes vengan a mi comercio, en vez de que no se pueda aparcar o que haya direcciones prohibidas". Le preocupa sobremanera la venta online, "el hecho de que se pueda comprar siete kilos de naranja por internet y que luego esa persona venga a la tienda a ver si puede dejarme su curriculum". Y ahora, con la plaga de cierres de tiendas por el coronavirus, "todos los pagos que tenemos que hacer a las instituciones. Tendrían que retirárnoslos y hacer ayudas reales e inmediatas para salvar al comercio, nada de retrasar cosas, ¿cómo lo vamos a hacer, si no estamos produciendo?", cuestiona.

Lo bueno de esta situación, como destaca, "es que nos han educado en un sistema egoísta, en el sentido de primero, yo, y ahora nos estamos dando cuenta de lo importante que es el hecho de ser solidario y el de respetar al medio ambiente" y que tiene más tiempo para dedicarlo a su familia, "y darte cuenta de que sales de noche a trabajar y vuelves de noche", reflexiona. Ahora, al menos, ha podido retomar su afición por la música clásica, "canto en un caro", precisa, ha recordado sus días de orquesta y tiene tiempo para leer, "como ves, yo no me aburro, lo que me agobian son los problemas".

"Como ves, yo no me aburro en casa. Lo que me agobian son los problemas"

José ANtonio Landeras

El Remiendo Alavés

"Hay algo de lo que la gente no está hablando: la pérdida del género estacional de tiendas"

Rubén Samperio

Tienda Chicas

"Hay unos pagos generales fijos en todos los comercios y eso no va a prescribir"

Víctor Manuel Ibáñez

Presidente de Araba Dendak

"Este lunes me traje las cuentas que quedaban por hacer y me puse peor al repasarlas"

María Jesús LÓPEZ

Tienda Gajo (Dendaraba)