El colegio la milagrosa busca un patio sin plásticos

El centro de Llodio impulsa un proyecto que se suma a su patrulla verde
La concienciación empieza a dar frutos

26.12.2019 | 06:19
Tres jóvenes alumnas de La Milagrosa, con sus envases reutilizables.

llodio - Con el objetivo de reducir los plásticos de un solo uso e impedir la llegada a los océanos de millones de toneladas de este material, el colegio La Milagrosa de Llodio ha puesto en marcha el proyecto Patio sin plásticos, para aportar así su granito de arena en el cuidado del medioambiente. La iniciativa consiste en traer el almuerzo en un envase reutilizable, como pueden ser una tartera o una bolsa de tela, y priorizar el consumo de frutas, frutos secos y snacks saludables en detrimento de la tan socorrida bollería industrial. De esta forma, se consigue el doble objetivo de, por un lado, reducir el consumo de plásticos y, por otro, aumentar el consumo de frutas de temporada.

"En las primeras semanas el proyecto está siendo un éxito, la mayoría de alumnos traen el almuerzo en una tartera aunque aún hay quien dentro de la tartera trae la bolsita de plástico con galletas", apuntan desde el centro escolar laudioarra. En este caso, los alumnos deben sacar las galletas de la bolsa y depositar el envoltorio de plástico en una caja al fondo de la clase. Ahí se van acumulando los plásticos a lo largo de la semana, hasta que los viernes, se hace un recuento para ver el total de residuos que se han generado. Todos estos datos se van anotando en una tabla bien visible para el alumnado y, de esta forma, "se van concienciando", añaden desde el colegio.

Y es que, a última hora de los viernes, los alumnos que forman esta suerte de patrulla verde pasan por las clases para recoger todos los plásticos y trasladarlos al contenedor amarillo. "Se estima que cada niño de ocho años genera al año unos 30 kilogramos de basura plástica, solamente, con el almuerzo y la merienda", informan. Así, cada escolar y clase saca sus cuentas, 30 kilogramos por 20 niños en clase dan un total de 600 kilogramos de basura. "La cifra les asusta", subrayan, para argumentar cómo, día a día, se van concienciando y lo que al principio era una novedad poco a poco se ha ido convirtiendo en un hábito a premiar. No en vano, a final de curso, "la clase que menos residuos haya generado podrá disfrutar de una sorpresa", informan de nuevo desde el centro.

los hábitos cambian en casa Con todo, la parte más positiva de esta iniciativa es que dar este paso ha llevado a muchas familias a empezar a cambiar algunos hábitos también en casa. "Se ve a muchos padres y madres traer la merienda en bolsas de tela y tuppers, cuando antes predominaban el papel albal, los envoltorios de plástico y los bebibles", aseguran. Además, la iniciativa está teniendo una especie de efecto dominó o de contagio, ya que hasta el propio colegio ha realizado cambios importantes. "El profesorado lleva el agua en botellas de cristal o aluminio y cuando se piensa en organizar actividades es un tema a tener en cuenta y al que se le ha empezado a dar importancia", matizan.

La patrulla verde ya comenzó a funcionar el curso pasado. Los alumnos se van turnando y durante los recreos salen al patio con el chaleco verde y se encargan de que todo esté correcto: luces de las aulas apagadas, grifos de los baños cerrados y en el patio toda la basura donde corresponde. "A final de curso recibieron un diploma por el gran trabajo que realizaron. Con un gesto sencillo, los más pequeños demuestran, con su ejemplo que adquiriendo buenos hábitos, un mundo más sostenible es posible", sentencian desde La Milagrosa.

la cifra