Los lamentables incidentes acaecidos durante el recibimiento al autobús del equipo a su llegada al estadio para medirse al rayo que terminaron con cargas policiales y dos detenidos han provocado la rápida reacción de la masa social alavesista. Gurea Da, la asociación que agrupa a los pequeños accionistas del Deportivo Alavés, ha emitido un contundente comunicado en el que condena de manera categórica la actuación de la Ertzaintza durante el último recibimiento al equipo en los aledaños de Mendizorrotza.
Bajo el lema 'Cultura de Club', la agrupación tilda la intervención policial de "violenta y desproporcionada", lamentando profundamente que un acto de celebración colectiva terminara viéndose truncado por estos incidentes.
En su escrito, Gurea Da subraya el carácter pacífico de este tipo de concentraciones, recordando la "ausencia total de incidentes" en todos los actos de características similares que la afición albiazul había organizado hasta la fecha. La asociación denuncia que la actuación de los agentes "reventó" el deseo compartido de los seguidores de vivir una jornada festiva en clave albiazul.
Pánico entre familias y 'txikis'
Uno de los puntos en los que el comunicado hace mayor hincapié es en la vulnerabilidad de los asistentes. El recibimiento congregó a alavesistas de toda condición, destacando la presencia de numerosas familias y niños.
Según relata la plataforma de accionistas, los aficionados se vieron obligados a vivir una situación "incomprensible", quedando "perplejos y asustados".
La asociación advierte de la gravedad de los hechos, señalando que la carga policial puso en serio riesgo la integridad física de los allí presentes. Por ello, han querido trasladar su "entera solidaridad y apoyo" a todas las personas que resultaron afectadas durante los altercados.
Gurea Da insta a la directiva del Paseo de Cervantes a tomar cartas en el asunto. En su comunicado, la asociación de accionistas solicita formalmente al Deportivo Alavés que active todas las herramientas legales e institucionales a su alcance.
El alavesismo clama en redes
El contundente comunicado emitido por la asociación de pequeños accionistas Gurea Da es tan solo el reflejo institucional de un clamor popular que ha incendiado las redes sociales durante las últimas horas. Tras los incidentes registrados en los aledaños de Mendizorrotza durante el recibimiento al autobús del Deportivo Alavés, decenas de aficionados han querido dejar constancia de la tensión, el miedo y la indignación vividos en lo que debía ser una jornada de pura celebración.
El sentimiento generalizado entre la parroquia albiazul es de absoluta incomprensión. Los testimonios en internet coinciden en describir un ambiente festivo, plagado de familias, que se vio ensombrecido por un dispositivo de seguridad que muchos tildan de "injustificado" y "desmedido".
El principal motivo de queja entre la afición es el peligro al que se vieron expuestos los más vulnerables. Las redes recogen multitud de relatos de testigos presenciales que narran cómo "familias y niños quedaron atrapados en mitad de cargas totalmente injustificadas".
"En un recibimiento normal, con chavales y con padres con niños en los hombros. En un partido sin presión que iba a ser una fiesta, y contra un equipo hermano. No se puede entender", lamentaba un aficionado.
Otra persona, que acudió a la previa con su hija, narraba su estupor ante lo que califica de "espectáculo bochornoso", preguntándose los motivos que llevaron a los agentes a detener el autobús o a "perseguir a niños de 12 años".
Para muchos de los presentes, el conflicto estalló por una malinterpretación de la cultura de grada por parte de las autoridades. Según relatan varios testigos, la afición intentó "como en otras cientos de ocasiones hacer el pasillo al equipo" utilizando bengalas, una acción que, denuncian, fue interpretada como el preludio de un acto vandálico.
"Los recibimientos cada vez son menos, no lo ponen fácil y se volvió a joder lo preparado", reflexionaba otro seguidor, lamentando cómo un día para celebrar "acaba siendo un día manchado, agridulce".
Las actitudes que algunos aficionados tacharon de "chulescas" e intimidatorias han colmado la paciencia de un sector de la grada que asegura sentirse desprotegido. "Fuimos a disfrutar del fútbol y acabamos en peligro", resume a la perfección el sentir de una tarde en la que varios padres, ante la incomprensión de la situación, llegaron a encararse con los agentes antidisturbios.